En los días previos a las elecciones presidenciales del 22 de octubre en Argentina, Javier Milei clausuró su campaña en el Movistar Arena con la promesa de convertir al país en tierra de oportunidades en lugar de refugio para la corrupción. El candidato que lideraba las encuestas se presentó como un agente de cambio radical en una nación agotada por la inflación y la desconfianza institucional. Su cierre fue, en esencia, una apuesta por la urgencia: la idea de que el momento de transformar Argentina había llegado y que cualquier demora equivalía al colapso.
Milei cierra campaña autodenominándose «fenómeno mundial» y promete erradicar corrupción
tierra fértil para los políticos corruptos
¿Por qué Milei insistió tanto en que no era responsable del aumento del dólar blue? Parece que sus propias recomendaciones sobre los plazos fijos tuvieron un efecto directo.
Porque la acusación lo debilitaba políticamente. Si los votantes creían que sus propias palabras habían causado inestabilidad económica días antes de votar, podría haber perdido apoyo. Necesitaba separarse de esa consecuencia inmediata.
Pero aquí hay un problema de causalidad que el reportaje no resuelve completamente. ¿Cuánto del aumento del dólar blue fue por las recomendaciones de Milei y cuánto por otros factores macroeconómicos? El artículo nos dice que pasó de 1.000 pesos, pero no nos dice cuándo empezó a subir ni si subió antes o después de sus declaraciones.
¿Y la gente en el Movistar Arena le creyó? ¿Hubo reacción negativa?
No, al contrario. Cuando defendió la propiedad privada y la cooperación social, ganó ovaciones. Su base de apoyo parecía convencida de su narrativa: que él era la solución, no el problema.
Eso es importante notar. El reportaje nos muestra que su audiencia lo apoyaba, pero no nos dice nada sobre cómo reaccionó el resto del país a sus explicaciones. ¿Qué pensaban los votantes indecisos? ¿Qué decían otros candidatos al respecto?
¿Realmente creía que era un "fenómeno mundial"?
Probablemente lo creía en el sentido de que su movimiento representaba algo nuevo en Argentina. Pero también era retórica de campaña, una forma de decir que su mensaje trascendía las fronteras del país.
Eso es especulación sobre lo que creía. Lo que sabemos es que lo dijo. El reportaje no nos da contexto sobre si otros candidatos o analistas lo veían de esa manera, o si era una afirmación aislada de su propia campaña.
El Pulso
- El dólar blue superó los 1.000 pesos durante la campaña, generando una crisis de confianza que salpicó directamente a Milei, acusado de haber alentado la fuga del peso.
- Milei rechazó toda responsabilidad y contraatacó: su propuesta de eliminar el Banco Central y dolarizar la economía, dijo, era la única salida real a la hiperinflación.
- Ante miles de seguidores en el Movistar Arena, el candidato abandonó su motosierra simbólica y vistió traje, buscando proyectar la imagen de un líder listo para gobernar.
- Sus ataques a la 'casta política', los empresarios subsidiados y los periodistas 'ensobrados' mantuvieron encendido el fervor de una base electoral hambrienta de ruptura.
- Con las elecciones a tres días de distancia, Milei se posicionaba como favorito indiscutido, cargando sobre sus hombros tanto la esperanza del cambio como la sospecha de la inestabilidad.
En los días previos a las elecciones presidenciales del 22 de octubre en Argentina, Javier Milei clausuró su campaña en el Movistar Arena con la promesa de convertir al país en tierra de oportunidades en lugar de refugio para la corrupción. El candidato que lideraba las encuestas se presentó como un agente de cambio radical en una nación agotada por la inflación y la desconfianza institucional. Su cierre fue, en esencia, una apuesta por la urgencia: la idea de que el momento de transformar Argentina había llegado y que cualquier demora equivalía al colapso.
Javier Milei cerró su campaña presidencial el jueves previo a las elecciones del 22 de octubre en el Movistar Arena de Buenos Aires. Sin la motosierra que lo había acompañado como símbolo de sus promesas de recorte, y vestido con traje y corbata, el candidato que lideraba las encuestas se dirigió a sus seguidores con un mensaje de transformación nacional. Se autodenominó un "fenómeno mundial" y prometió que Argentina dejaría de ser tierra fértil para los políticos corruptos, convirtiéndose en cambio en una nación de oportunidades para quienes quisieran progresar por su propio esfuerzo.
Su propuesta económica descansaba sobre dos ejes: la dolarización de la economía y una reducción drástica del gasto público. Desde el escenario, volvió a arremeter contra la "casta de políticos ladrones", los empresarios que vivían de subsidios estatales y los periodistas que, según él, respondían a intereses del poder. El tono fue el de siempre, pero el contexto era más tenso que nunca.
Durante las semanas previas, el dólar blue había cruzado la barrera de los 1.000 pesos, y varios sectores señalaron a Milei como responsable, luego de que recomendara públicamente a los ahorristas no renovar sus plazos fijos en pesos. El candidato rechazó categóricamente esa acusación. A través de Twitter, defendió su plan de eliminar el Banco Central y rescatar las Leliq como la única alternativa real para evitar la hiperinflación, advirtiendo que cualquier otro camino llevaría a Argentina a convertirse en "la villa miseria más grande del mundo".
Así llegaba Milei al umbral de la jornada electoral: como favorito en las encuestas, pero también como figura polémica cuya sola presencia en la campaña había sacudido los mercados. Su cierre fue un intento de consolidar apoyos y responder a sus críticos, presentándose como la única opción viable frente a un colapso que, según él, ya estaba en marcha.
Javier Milei cerró su campaña presidencial argentina el jueves pasado en el Movistar Arena, tres días antes de que los votantes acudieran a las urnas el domingo 22 de octubre. El candidato que lideraba las encuestas y había ganado las primarias se presentó ante sus seguidores con traje y corbata —sin la motosierra que había llevado por todo el país como símbolo de los recortes que prometía hacer— para lanzar un mensaje final sobre el futuro del país.
En su discurso de cierre, Milei se autodenominó un "fenómeno mundial" y prometió transformar a Argentina de una nación donde la corrupción política florecía sin obstáculos. "El domingo tenemos la oportunidad de volver a tener patria, que nuestro suelo deje de ser tierra fértil para los políticos corruptos y que sea una tierra de oportunidades para todos aquellos que quieran progresar en base a su esfuerzo", dijo ante una audiencia que lo ovacionó cuando defendió la propiedad privada y lo que llamó cooperación social basada en servir al prójimo con productos de mejor calidad a menor precio.
Su campaña se había construido sobre dos pilares económicos principales: dolarizar la economía argentina y reducir drásticamente el gasto público. Durante el acto, volvió a atacar lo que denominó la "casta de políticos ladrones", los "empresarios prebendarios" que se beneficiaban de subsidios estatales, y los "periodistas y micrófonos ensobrados" que, según él, estaban comprados por intereses políticos.
Pero la campaña de Milei había estado envuelta en polémica durante las semanas previas al cierre. El dólar blue —la cotización del dólar estadounidense en el mercado negro argentino— había superado la barrera de los 1.000 pesos, un hito que el gobierno y otros sectores políticos atribuyeron directamente a Milei. El candidato había recomendado públicamente a los ahorristas que no renovaran sus plazos fijos en pesos, una sugerencia que muchos interpretaron como un llamado a sacar dinero del sistema financiero local y convertirlo a dólares, presionando así la cotización.
Milei rechazó categóricamente ser responsable del aumento. A través de su cuenta de Twitter, argumentó que su espacio político era el único con un plan concreto para evitar la hiperinflación. Su solución pasaba por eliminar el Banco Central, rescatar los Leliq (letras de liquidez que el banco central usaba para absorber pesos) y reducir la base monetaria. Complementaría esto con recortes drásticos del gasto público, reducción de impuestos, desregulación y apertura de la economía. "Cualquier otra cosa nos lleva a ser la villa miseria más grande del mundo. Lo venimos diciendo hace años", escribió.
Milei llegaba a la jornada electoral como favorito en las encuestas, posicionado como la opción del cambio radical en un país que llevaba años lidiando con inflación, devaluación de la moneda y descontento generalizado. Su cierre de campaña fue un intento de consolidar ese apoyo y responder a las críticas sobre su responsabilidad en la volatilidad del dólar, presentándose como la única alternativa viable para evitar un colapso económico más profundo.
Citas Notables
El domingo tenemos la oportunidad de volver a tener patria, que nuestro suelo deje de ser tierra fértil para los políticos corruptos y que sea una tierra de oportunidades para todos aquellos que quieran progresar en base a su esfuerzo— Javier Milei, en su discurso de cierre de campaña
Somos el único espacio político con un plan concreto para evitar la hiperinflación— Javier Milei, en un comunicado por Twitter rechazando responsabilidad por el aumento del dólar blue