En el corazón de la Amazonía brasileña, un equipo de cientos de científicos ha completado el inventario de biodiversidad de insectos más ambicioso de la historia, capturando cinco millones y medio de especímenes en apenas catorce meses. Lo que emergió de ese esfuerzo no es solo un número —cuarenta mil especies posibles en diez mil hectáreas— sino una revelación sobre la vastedad de lo que la humanidad aún no conoce de sí misma ni del planeta que habita. En un momento en que la deforestación avanza y el cambio climático reordena los ecosistemas, este proyecto plantea una pregunta urgente y anti