José Luis y Liset donaron medicamentos de quimioterapia que sobraron del tratamiento de cáncer de Liset a una familia desesperada que los buscaba en redes sociales. El gesto adquiere mayor significado en el contexto de la grave escasez de medicamentos oncológicos en Cuba, donde apenas el 30% del cuadro básico está disponible.
Matrimonio cubano dona medicamentos oncológicos valorados en 390 dólares a familia sin recursos
Regalaron algo que podía significar mucho para ellos. Regalaron una esperanza.
¿Por qué esta donación en particular resonó tanto? Hay muchos actos de caridad cada día.
Porque no fue un acto de caridad desde la abundancia. Liset había estado donde estaba el padre de Leidi. Ella sabía exactamente qué significaba esa medicina, qué significaba no tenerla.
¿Y el contexto de la crisis sanitaria? ¿Eso cambió cómo la gente recibió la historia?
Completamente. En un país donde apenas el 30 por ciento de los medicamentos básicos está disponible, donde las familias tienen que mendigar en Facebook por drogas de quimioterapia, este gesto se convierte en algo casi imposible de ignorar.
¿Qué nos dice sobre cómo funciona la medicina en Cuba ahora?
Que el sistema formal ha colapsado tanto que la medicina se ha vuelto informal. Las redes sociales son ahora el hospital. Los desconocidos son ahora los médicos.
¿Crees que historias como esta alivian la crisis o la ocultan?
Ambas cosas. Muestran que la humanidad persiste, pero también revelan un sistema que ha fallado tan completamente que depende de la bondad de extraños para funcionar.
Der Puls
- José Luis y Liset donaron tres frascos de cisplatino valorados en 390 dólares
- Los medicamentos provenían del tratamiento oncológico anterior de Liset
- Apenas el 30% del cuadro básico de medicamentos está disponible en Cuba en agosto de 2026
- BioCubaFarma reconoció dificultades para garantizar 300 de 395 medicamentos en julio de 2026
José Luis y Liset donaron medicamentos de quimioterapia que sobraron del tratamiento de cáncer de Liset a una familia desesperada que los buscaba en redes sociales. El gesto adquiere mayor significado en el contexto de la grave escasez de medicamentos oncológicos en Cuba, donde apenas el 30% del cuadro básico está disponible.
Una pareja de Matanzas donó tres frascos de cisplatino valorados en 390 dólares a una familia que no podía costear el tratamiento del cáncer del padre, reflejando la crisis de medicamentos en Cuba.
En Pedro Betancourt, un municipio de Matanzas, una pareja decidió renunciar a cientos de dólares para que un desconocido pudiera continuar su lucha contra el cáncer. José Luis y Liset donaron tres frascos de cisplatino, medicamento esencial en la quimioterapia, después de enterarse por redes sociales que Leidi Ramírez buscaba desesperadamente el fármaco para tratar a su padre. Cada frasco alcanza unos 130 dólares en el mercado informal cubano, lo que significa que los tres medicamentos representaban aproximadamente 390 dólares, una suma considerable para la mayoría de las familias en la isla.
Lo que hace singular este acto de generosidad es que los medicamentos no eran un excedente sin valor para la pareja. Liset había atravesado su propio tratamiento oncológico años atrás, y estos frascos habían quedado disponibles después de que ella completara su proceso médico. Recuperada de su enfermedad, decidió que esos medicamentos podían servir para que otra persona tuviera la oportunidad de continuar el suyo. El periodista y activista Yaudel Rodríguez Vento, quien había publicado el llamado de Leidi en Facebook días antes, viajó personalmente a Pedro Betancourt para recoger los medicamentos, acompañado por tres personas más identificadas como Odalis, Yunieski y Yoli. Rodríguez Vento anunció que entregaría los frascos en pocas horas, consciente de que cuando alguien espera un medicamento para enfrentar una enfermedad, cada hora cuenta.
La reacción de Leidi reflejó el peso que este gesto tuvo para su familia. "Dios mío no tengo palabras para expresar lo que estoy sintiendo", escribió en la publicación, describiendo su desesperación y su sorpresa ante tanta humanidad. Rodríguez Vento reveló que José Luis y Liset llevan 40 años de matrimonio, se conocieron durante la escuela al campo y los describió como "guajiros auténticos, gente de alma buena, transparente y noble". Un sobrino de la pareja también comentó en redes sociales que quienes los conocen no se sorprendieron por su decisión, escribiendo que "nunca han dado lo que les sobra, lo han dado todo".
Esta historia adquiere dimensiones aún más profundas cuando se considera el contexto de crisis sanitaria que atraviesa Cuba. El cisplatino se encuentra entre los medicamentos citostáticos cuya escasez ha sido reconocida por las autoridades cubanas durante años. En julio de 2026, la dirección de BioCubaFarma admitió dificultades para garantizar cerca de 300 de los 395 medicamentos que debía suministrar al Sistema Nacional de Salud. En agosto, el presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que apenas alrededor del 30 por ciento del cuadro básico de medicamentos estaba disponible, una situación especialmente delicada para quienes padecen enfermedades que requieren tratamientos continuos.
Para los pacientes oncológicos, esta escasez tiene consecuencias dramáticas. Una demora en conseguir un medicamento puede significar la interrupción o el aplazamiento de ciclos de tratamiento, lo que puede comprometer la efectividad del proceso médico. En respuesta a este vacío, han surgido redes informales de solidaridad en Facebook, WhatsApp y otras plataformas donde familiares, amigos, emigrados y desconocidos buscan, compran o donan medicamentos. Una usuaria relató que apenas un mes antes su familia necesitó reunir unos 2,000 dólares para conseguir medicamentos para una prima de 13 años en Camagüey, con cada caja costando alrededor de 400 dólares. El dinero se reunió en apenas tres horas gracias a una cadena de ayuda organizada en redes sociales.
La historia de José Luis y Liset ilustra una realidad cada vez más frecuente en Cuba: familias obligadas a recurrir a plataformas digitales para localizar medicamentos que no encuentran en hospitales y farmacias. Conseguir un medicamento depende cada vez más de tener dinero, familiares en el exterior o la fortuna de que una petición llegue hasta alguien dispuesto a ayudar. Esta vez, la solicitud de Leidi llegó hasta un matrimonio de Matanzas que conocía de cerca lo que significa enfrentarse al cáncer. Rodríguez Vento resumió el gesto con una frase que capturó el corazón de la historia: "Ellos no regalaron algo que les sobraba. Regalaron algo que podía significar mucho para ellos. Regalaron una esperanza".
Bemerkenswerte Zitate
Dios mío no tengo palabras para expresar lo que estoy sintiendo, soy la hija desesperada y no sé qué decir, solo sé que todavía en este mundo quedan personas buenas— Leidi Ramírez, hija del paciente
Ellos no regalaron algo que les sobraba. Regalaron algo que podía significar mucho para ellos. Regalaron una esperanza— Yaudel Rodríguez Vento, periodista y activista