Más de 140 heridos en enfrentamientos entre eritreos y Policía en Tel Aviv

Más de 140 personas heridas en los enfrentamientos, incluyendo 11 por disparos de arma de fuego, 30 policías lesionados y al menos 12 en estado crítico.
Cuando sintieron que sus vidas corrían peligro, algunos oficiales abrieron fuego
Descripción de cómo la Policía de Israel escaló el uso de la fuerza durante los enfrentamientos del sábado en Tel Aviv.

En la tarde de un sábado de septiembre, las fracturas políticas de una nación lejana se materializaron en las calles del sur de Tel Aviv. Eritreos divididos entre la lealtad y la resistencia a su Gobierno se enfrentaron entre sí y con la Policía israelí, dejando más de 140 heridos como testimonio de que el exilio no borra las guerras internas de los pueblos. Este episodio no es una anomalía, sino parte de un patrón que se repite en cada rincón del mundo donde el régimen de Afewerki intenta proyectar su presencia.

  • La convocatoria de un evento en la Embajada eritrea actuó como detonador de semanas de tensión acumulada entre comunidades divididas por su postura ante un Gobierno considerado represivo.
  • Los enfrentamientos escalaron con rapidez: ventanas rotas, porras, granadas aturdidoras, gases lacrimógenos y finalmente fuego real dejaron 140 heridos, once de ellos por disparos, y al menos doce en estado crítico.
  • La Policía israelí se vio superada momentáneamente por una multitud que llegó desde distintos barrios de la ciudad e incluso desde fuera de Tel Aviv, obligando a una escalada progresiva de fuerza.
  • Para la tarde del sábado las autoridades declararon la zona 'bajo control' y trasladaron en autobuses a los involucrados a sus barrios de residencia, aunque decenas permanecían en centros médicos.
  • El incidente replica un patrón global: semanas antes, un festival eritreo en Estocolmo terminó con 55 heridos, confirmando que los eventos del régimen en el exterior funcionan como catalizadores de violencia entre la diáspora.

El sábado por la tarde, lo que debía ser un evento en la Embajada de Eritrea en Tel Aviv se convirtió en el epicentro de una violencia que llevaba semanas gestándose. Eritreos favorables al Gobierno y opositores al mismo se concentraron en el sur de la ciudad, y la tensión no tardó en desbordarse en enfrentamientos que pronto involucraron a la Policía israelí. Al cierre de la jornada, más de 140 personas habían resultado heridas, entre ellas treinta agentes; once de los heridos lo fueron por disparos de arma de fuego y al menos doce quedaron en estado crítico.

La respuesta policial fue escalonada: granadas aturdidoras y gases lacrimógenos primero, fuego real cuando los agentes consideraron que sus vidas corrían peligro. Desde el otro lado, sectores de la multitud rompían ventanas y atacaban a los uniformados. Los testigos describieron una escena de caos envuelta en un persistente olor a gas, con personas llegando desde distintos puntos de la ciudad e incluso de fuera de Tel Aviv.

Detrás de la violencia hay una historia más larga. Los eritreos forman la mayoría de los más de treinta mil solicitantes de asilo africanos en Israel, muchos de ellos huidos de un país gobernado desde su independencia por Isaías Afewerki, cuyo régimen es catalogado por organizaciones de derechos humanos como profundamente represivo. Esa fractura política viaja con la diáspora: pocas semanas antes, un festival cultural eritreo en Estocolmo terminó con 55 heridos tras la irrupción violenta de manifestantes. El patrón se repite: allí donde el Gobierno eritreo intenta celebrar eventos públicos en el exterior, el conflicto lo sigue.

El sábado por la tarde en Tel Aviv, la tensión que se había acumulado durante semanas alrededor de un evento planeado en la Embajada de Eritrea finalmente estalló. Lo que comenzó como una concentración de manifestantes —algunos apoyando al Gobierno eritreo, otros oponiéndose firmemente a él— se convirtió rápidamente en un enfrentamiento violento entre la multitud y la Policía de Israel. Cuando todo terminó, más de 140 personas habían resultado heridas, entre ellas treinta agentes del orden. Once de esos heridos lo fueron por disparos de arma de fuego. Al menos una docena de personas se encontraba en estado crítico.

La Policía respondió con una escalada progresiva de fuerza. Los agentes dispararon granadas aturdidoras y gases lacrimógenos en un intento de dispersar a los manifestantes. Cuando sintieron que sus vidas corrían peligro, algunos oficiales abrieron fuego. Mientras tanto, sectores de la multitud rompían ventanas y atacaban a los uniformados, quienes a su vez golpeaban a algunos manifestantes con porras. Los testigos reportaron un olor persistente de gas en el aire y describieron una escena de caos mientras la Policía intentaba contener a personas que, según los reportes, provenían de distintos barrios de la ciudad e incluso de fuera de Tel Aviv.

Los eritreos constituyen la mayoría de los más de treinta mil solicitantes de asilo africanos que viven en Israel. El país de origen de estos manifestantes ha sido gobernado durante décadas por Isaías Afewerki, quien con 77 años dirige Eritrea desde su independencia de Etiopía tras una larga guerra. Organizaciones de derechos humanos consideran al Gobierno eritreo como altamente represivo, lo que explica en parte por qué tantos ciudadanos han huido del país buscando asilo en el extranjero.

Para la tarde del sábado, un oficial de la Policía de Israel declaró que la situación en el sur de Tel Aviv estaba "bajo control". Los agentes utilizaron autobuses para trasladar a los ciudadanos eritreos involucrados en los enfrentamientos de regreso a los distintos barrios donde residen. Decenas de personas fueron llevadas a centros médicos, algunas de ellas en estado grave.

Este incidente, sin embargo, no representa un caso aislado. Los eventos organizados por el Gobierno eritreo en Europa y América del Norte frecuentemente terminan en violencia. A principios de septiembre, alrededor de mil manifestantes irrumpieron violentamente en un festival cultural sobre Eritrea en Estocolmo, Suecia, en protesta contra el liderazgo político del país africano. Esos disturbios dejaron al menos 55 heridos de diversa gravedad. El patrón es claro: dondequiera que el Gobierno eritreo intente celebrar eventos públicos, la oposición de sus ciudadanos exiliados genera enfrentamientos que frecuentemente escalan hacia la violencia.

La situación en el sur de Tel Aviv está ahora bajo control
— Oficial de la Policía de Israel
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué un evento en una embajada desencadenó algo tan violento?

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Porque no era solo un evento cultural. Para los eritreos que viven en el exilio, estos actos del Gobierno representan la represión que los obligó a huir. Algunos apoyan al régimen, otros lo odian. Cuando se reúnen en el mismo lugar, la tensión es inevitable.

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¿Quién disparó primero, la Policía o los manifestantes?

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Los reportes no lo dejan claro. Lo que sabemos es que la Policía utilizó granadas aturdidoras y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud, y que cuando sintieron que sus vidas corrían peligro, algunos oficiales abrieron fuego. Los manifestantes, por su parte, atacaban a los agentes y rompían ventanas.

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¿Esto sucede regularmente en Israel?

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No necesariamente en Israel, pero sí en cualquier lugar donde el Gobierno eritreo intente organizar eventos públicos. Estocolmo hace poco vivió algo similar. Es un patrón global.

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¿Cuántos eritreos viven en Israel?

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Son la mayoría de los más de treinta mil solicitantes de asilo africanos en el país. Muchos huyeron de un régimen que lleva gobernando casi cuarenta años y que es considerado altamente represivo.

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¿Qué pasó después del enfrentamiento?

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La Policía declaró que la situación estaba bajo control y utilizó autobuses para llevar a los manifestantes de regreso a sus barrios. Los heridos fueron trasladados a centros médicos. Pero la tensión subyacente permanece.

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