Durante décadas, hemos separado la razón de la emoción como si fueran territorios en guerra, pero la neurociencia contemporánea desmiente esa frontera. El neurocientífico Manuel Martín-Loeches, desde la Universidad Complutense de Madrid, recuerda que el cerebro humano es un ecosistema donde impulsos, recuerdos e intuiciones cohabitan con el razonamiento, y que la inteligencia —lejos de ser una capacidad aislada— solo cobra sentido pleno cuando se acompaña de autoconocimiento y regulación emocional. En un momento en que la educación y el bienestar colectivo buscan nuevos fundamentos, su trabajo