María Corina Machado atrapada entre Washington y Caracas tras siete intentos fallidos de retorno

Millones de venezolanos en el exilio y dentro del país permanecen en situación de incertidumbre política mientras se bloquea el retorno de la principal líder opositora.
La misma fuerza que invocaba ahora impide que avance
Analista describe la ironía de que Washington, aliado de Machado, sea quien bloquea su regreso a Venezuela.
Mark

¿Cómo es posible que Washington niegue un veto si todos saben que solo una llamada de la Casa Blanca resolvería esto?

Mimi

Porque admitirlo sería reconocer que están negociando con el chavismo a costa de la oposición. Es más fácil negar y dejar que otros hagan el trabajo sucio.

Luke

Pero espera. ¿Tenemos confirmación de que Washington está bloqueando activamente, o es que el chavismo está bloqueando y Washington simplemente no interviene? Son cosas distintas.

Mark

Eso es crucial. Si Washington no interviene, ¿es lo mismo que bloquear?

Mimi

Para Machado, sí. Porque ella necesitaba que Washington la protegiera. El silencio es una decisión.

Luke

Cierto, pero el artículo no tiene una fuente de Washington confirmando que están bloqueando. Rubio eludió la pregunta. Eso es reportaje honesto, pero no es confirmación.

Mark

Entonces, ¿quién está realmente impidiendo que entre?

Mimi

Probablemente ambos. El chavismo quiere que no entre. Washington no quiere gastar capital político en ello. Machado está atrapada en el medio.

Luke

Y eso es lo que el artículo muestra bien: la incertidumbre. Nadie dice públicamente quién cierra la puerta.

Mark

¿Y si Machado simplemente intentara entrar sin permiso?

Mimi

Entonces estaría en riesgo físico. El chavismo controla las fronteras, los puertos, los aeropuertos. No es una opción realista.

Luke

A menos que tuviera protección internacional, que es exactamente lo que Washington no le está dando.

  • Siete intentos fallidos de retorno desde diciembre; tres en una semana desde Panamá
  • Delcy Rodríguez se reúne con Trump mientras Machado permanece bloqueada
  • Washington niega veto formal, pero analistas coinciden en que solo una llamada de la Casa Blanca lo resolvería
  • Machado es la política con más apoyo en Venezuela según encuestas

Machado ha fallado en siete intentos de regreso desde diciembre, con tres fracasos consecutivos esta semana desde Panamá hacia Venezuela, Aruba y Curazao. Washington niega un veto formal, pero analistas coinciden en que solo una llamada de la Casa Blanca podría permitir su entrada, mientras el chavismo negocia con Trump.

La líder opositora venezolana fracasa en siete intentos de retorno a su país en una semana, mientras su rival Delcy Rodríguez se reúne con Trump. Sus promesas incumplidas erosionan su credibilidad política.

En veinticuatro horas, María Corina Machado no logró subirse a un barco que la sacara de Panamá hacia Venezuela. Tampoco despegó el vuelo hacia Aruba que tenía reservado. Un tercer intento de viajar a Curazao también se desvaneció. Eran el quinto, sexto y séptimo fracaso en su empeño por regresar al país desde que salió clandestinamente en diciembre para recoger el Premio Nobel de la Paz. Las puertas se cerraban una tras otra, y nadie decía públicamente quién las estaba cerrando.

Mientras Machado permanecía atrapada en Panamá, su archienemiga Delcy Rodríguez sonreía en Nueva York junto a Donald Trump. La imagen era casi demasiado perfecta para ser accidental: la presidenta encargada chavista agradeciendo al presidente estadounidense que había capturado a su jefe, Nicolás Maduro, apenas semanas antes. Del otro lado, la líder opositora con los lazos más fuertes con Washington fracasando una vez más en su intento de participar en la transición que supuestamente estaba ocurriendo en Venezuela. El contraste ilustraba una situación que parecía sacada de una novela de espías: después de nueve meses, Venezuela seguía sumida en una encrucijada política sin precedentes.

Nadie en Washington admitía públicamente estar bloqueando a Machado. El secretario de Estado, Marco Rubio, eludió la pregunta cuando se le consultó sobre los tres intentos fallidos de esa semana, llamándola valiente y desviando la conversación hacia los ocho millones de venezolanos en el exilio. Pero los analistas y dirigentes opositores coincidían en algo: solo una llamada de la Casa Blanca podría resolver esto. "El único que tiene el poder para hacer que no pueda entrar es Estados Unidos", resumió un veterano dirigente opositor retirado. El chavismo podría pedirlo como condición, pero Washington era quien decidía aceptarla o no. Mientras tanto, Trump negociaba con Rodríguez sin prisa alguna por convocar elecciones, según reportes de Axios.

Machado atravesaba una de las situaciones más complejas de su carrera política. Nueve meses atrás había huido de Venezuela con ayuda estadounidense en lo que parecía una operación cinematográfica. Desde entonces, los eventos se habían acelerado de formas que nadie anticipó. El mismo Trump que la había ayudado a escapar ahora capturaba a Maduro y luego aparecía encantado de hacer negocios con Delcy Rodríguez. La opositora que más había apostado por Washington —hasta regalarle al presidente estadounidense su medalla del Nobel— estaba siendo apartada mientras otros sectores de la oposición se sentaban a negociar con el chavismo. "Es una ironía del tamaño de un rascacielos", observó Phil Gunson, analista de Crisis Group. "La misma fuerza que ella invocaba cuando decía 'no podemos solos' es la que ahora impide que ella avance en su proyecto político".

El desgaste era inevitable. Machado había prometido volver sistemáticamente, una y otra vez, sin cumplir. "Llega un momento en el cual esa promesa se agota", explicó Ángel Álvarez, profesor de Ciencias Políticas. Los venezolanos seguían hablando de su valentía, pero la pregunta incómoda era sobre su capacidad de cumplir lo que prometía. Su partido, Vente Venezuela, la esperaba sin condiciones. El coordinador nacional, Henry Alviárez, defendía que los bloqueos multiplicaban el compromiso, no lo desmoralizaban. Pero el chavismo saboreaba el momento. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de Delcy, había dicho en más de una ocasión que el principal problema de la oposición era prometer cosas muy concretas que no podía cumplir.

El oficialismo negaba estar cerrándole el paso y afirmaba incluso haber dejado de temer su regreso. Una fuente cercana al Palacio de Miraflores argumentaba que Machado no quería venir porque se quemaría políticamente. Una vez dentro, tendría que sostener la movilización durante meses sin dinero, sin logística, sin nada concreto que ofrecer a un país preocupado por apagones y por llegar a fin de mes. "Cuando la gente vea que ella llegó y no puede cambiar las cosas, va a ser peor. Por lo menos estando fuera tiene la excusa de decir: 'Es que no me dejan'".

Pero Machado seguía siendo, de lejos, la política con más apoyo en Venezuela. Las encuestas mostraban cifras distintas de popularidad según la fuente, pero la diferencia a su favor era brutal. Esa semana, tras conocerse sus intentos frustrados, cientos de venezolanos marcharon en varias ciudades pidiendo su regreso. Ella misma había prometido volver en un foro internacional el sábado: "Voy a regresar muy pronto", dijo, pidiendo confianza en el pueblo de Venezuela.

Machado enfrentaba un dilema casi irresoluble. Para conservar su capital político, debía regresar. Para regresar, parecía inevitable romper con Trump. Y romper con Trump era justamente lo que no podía hacer. "Está a medio centímetro de esa ruptura, pero no da el paso final", observó Gunson. Quien había ido a la Casa Blanca a entregarle su medalla del Nobel al presidente, quien había repetido que era Trump quien de verdad la merecía, difícilmente podía sostener ahora que era ese mismo presidente quien le cerraba el paso. En Venezuela, sin embargo, como la historia lo había demostrado una y otra vez, todo podía cambiar de formas impredecibles. Y como dice el dicho: en política no hay muertos.

El único que tiene el poder para hacer que no pueda entrar es Estados Unidos
— Veterano dirigente opositor retirado
Es una ironía del tamaño de un rascacielos. La misma fuerza que ella invocaba cuando decía 'no podemos solos' es la que ahora impide que ella avance en su proyecto político
— Phil Gunson, analista de Crisis Group
Ella sistemáticamente promete volver, venir, enfrentar, confrontar, y no lo ha hecho, y llega un momento en el cual esa promesa se agota
— Ángel Álvarez, profesor de Ciencias Políticas
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