Mamá de Epa Colombia pide libertad de su hija tras traslado a cárcel La Picaleña

Daneidy Barrera Rojas (Epa Colombia) permanece privada de su libertad cumpliendo una condena de 5 años y 2 meses en condiciones carcelarias de máxima seguridad tras su traslado a Ibagué.
Ella no ha matado, no ha puesto bombas, no es terrorista
La madre de Epa Colombia cuestiona la proporcionalidad de la condena de su hija por vandalismo durante protestas de 2019.
Mark

¿Por qué crees que la madre decidió hacer esto público ahora, justo cuando su hija fue trasladada?

Mimi

Porque el traslado fue un golpe. Daneidy estaba en la Escuela de Carabineros, un lugar donde al menos podía recibir visitas, donde había cierta estabilidad. La Picaleña es otra cosa completamente. La madre vio que se cerraban puertas y decidió abrir la suya, literalmente en redes sociales.

Mark

¿Cree ella que el presidente puede simplemente indultar a su hija?

Mimi

No exactamente. Lo que pide es que se considere la clemencia, que se vea el caso con otros ojos. Pero sabe que no es tan simple. Lo que hace es recordarle al país que su hija existe, que es una persona, no solo un número de expediente.

Mark

¿Hay algo en lo que dice sobre los "verdaderos criminales" que esté fuera de lugar?

Mimi

No. Es un argumento que muchas familias hacen cuando sienten que la justicia ha sido desproporcionada. Mira, Daneidy rompió vidrios en una protesta. Eso es un acto de vandalismo. Pero cinco años y dos meses es una condena larga para eso, especialmente cuando otros delitos más graves reciben penas menores.

Mark

¿Qué significa que haya "triplicado pagando con plata y cárcel"?

Mimi

Que pagó los daños materiales tres veces su valor, además de estar encarcelada. Es decir, no solo perdió su libertad, sino que también desembolsó dinero. Para la madre, eso debería contar como parte del castigo ya cumplido.

Mark

¿Cuál es el verdadero problema aquí, entonces?

Mimi

La proporcionalidad. El sistema carcelario colombiano tiene una historia de tratar a algunos reclusos mejor que a otros, y cuando eso se descubre, la reacción es trasladarlos a lugares peores. Pero la pregunta de fondo es si la pena original fue justa. La madre está diciendo que no lo fue.

  • Daneidy Barrera Rojas (Epa Colombia) fue trasladada el 7 de agosto de 2026 desde la Escuela de Carabineros en Bogotá a La Picaleña en Ibagué
  • Cumple una condena de 5 años y 2 meses originada en hechos de 2019 durante el paro nacional
  • Martha Cecilia Rojas, su madre, pidió públicamente al presidente Abelardo De La Espriella que considerara su libertad
  • El traslado fue ordenado como parte de una reorganización penitenciaria tras presuntas irregularidades en su reclusión anterior

Martha Cecilia Rojas cuestionó el traslado de su hija desde la Escuela de Carabineros en Bogotá a un complejo penitenciario de máxima seguridad en Ibagué. La madre argumenta que Epa Colombia no merece tal castigo por romper vidrios en 2019 durante protestas, comparándola con criminales más peligrosos que permanecen libres.

La madre de Epa Colombia rechaza el traslado de su hija a la cárcel La Picaleña de Ibagué y apela al presidente para obtener su libertad, argumentando que la condena de 5 años y 2 meses es excesiva.

Martha Cecilia Rojas se dirigió al país a través de Instagram el pasado fin de semana para cuestionar una decisión que cambió el rumbo de su hija. El viernes 7 de agosto, el mismo día en que Abelardo De La Espriella asumió la presidencia de Colombia, ordenó el traslado de Daneidy Barrera Rojas —conocida públicamente como Epa Colombia— desde la Escuela de Carabineros en Bogotá hacia el Complejo Carcelario y Penitenciario de Ibagué, la cárcel La Picaleña. La madre no tardó en reaccionar, publicando un mensaje directo al nuevo mandatario en el que le pedía que tuviera misericordia y considerara la libertad de su hija.

En su publicación, Rojas cuestionó la proporcionalidad de la condena. Daneidy cumple una pena de cinco años y dos meses, originada en hechos que ocurrieron durante el paro nacional de 2019, cuando la entonces joven influencer publicó videos en los que aparecía vandalizando una estación de TransMilenio en Bogotá. Para la madre, el castigo es desmedido. "Ella no ha matado, no ha puesto bombas, no es terrorista; los verdaderos están libres haciendo maldad", escribió Rojas, subrayando lo que considera una injusticia en el sistema penal colombiano. Argumentó que su hija, además de ser empresaria y madre, ya ha pagado ampliamente por aquellos actos: primero con dinero —triplicando el valor de los daños causados— y luego con años de encarcelamiento.

El traslado que ahora enfrenta Daneidy no fue aislado. El presidente De La Espriella, en uno de sus primeros movimientos administrativos, ordenó una reorganización penitenciaria que afectó a varios reclusos, reubicándolos en cárceles de máxima seguridad. Las autoridades justificaron la medida señalando presuntas irregularidades y privilegios que Barrera habría recibido durante su reclusión anterior. El historial de traslados de Daneidy refleja las tensiones dentro del sistema carcelario: fue recluida inicialmente en la cárcel El Buen Pastor en agosto de 2025, pero denunció malos tratos y fue trasladada a la Escuela de Carabineros, donde permaneció hasta esta última reubicación.

La intervención pública de la madre lleva implícita una apelación a la clemencia presidencial. En su mensaje, Rojas se dirigió al presidente como "señor poderoso rey", pidiendo que considerara la libertad de su hija y que tuviera compasión de la familia. Para ella, seis años después de los hechos de 2019, la deuda ha sido saldada. Lo que permanece es una mujer privada de libertad en un centro penitenciario de máxima seguridad, separada de su familia, cumpliendo una condena que la madre considera desproporcionada frente a la gravedad real de sus actos.

El caso de Epa Colombia se ha convertido en un punto de referencia en las discusiones sobre justicia penal en Colombia. Mientras su madre apela públicamente por su liberación, Daneidy enfrenta ahora las realidades de La Picaleña, un complejo penitenciario conocido por sus difíciles condiciones. La pregunta que Rojas deja flotando es la misma que muchos se hacen: ¿cuándo termina de pagarse una deuda con la justicia?

Ella es una mujer empresaria, madre, que no merece tanta maldad. Ella no ha matado, no ha puesto bombas, no es terrorista; los verdaderos están libres haciendo maldad.
— Martha Cecilia Rojas, madre de Epa Colombia
Ella, hace seis años, rompió unos vidrios que ha triplicado pagando con plata y cárcel. ¿Se sigue mereciendo estar todavía privada de su libertad?
— Martha Cecilia Rojas
Vuoi la storia completa? Leggi l'originale su El Tiempo ↗
Contattaci Domande frequenti