En las costas del sur de España, donde el narcotráfico opera con creciente audacia, la muerte de dos guardias civiles en Huelva ha vuelto a abrir una herida que nunca llegó a cerrarse. Paqui González, madre del agente Miguel Ángel González fallecido en Barbate en febrero de 2024, denuncia que cuatro vidas perdidas en operaciones contra las narcolanchas no han bastado para que el Estado cambie su respuesta. Su voz no es solo la de una madre en duelo, sino la de quien advierte que la inacción institucional convierte cada patrulla en el mar en una apuesta contra la muerte.
Madre de guardia civil fallecido en Barbate denuncia que nada ha cambiado tras tragedia en Huelva
La muerte de mi hijo no ha servido para nada
¿Qué fue lo que sintió Paqui cuando se enteró de las muertes en Huelva?
Dice que fue como revivir el peor día de su vida. No fue solo una noticia más. Fue un espejo del trauma que nunca cerró.
¿Cree que las condiciones de trabajo han mejorado desde la muerte de su hijo?
No. Según ella, los agentes siguen prácticamente indefensos. Las narcolanchas continúan operando con la misma libertad, y los medios disponibles son insuficientes.
¿A quién culpa específicamente?
Al Ministerio del Interior y al presidente del Gobierno. Dice que tienen el poder para cambiar las cosas pero no lo hacen. La ausencia del ministro en el funeral de Huelva fue especialmente ofensiva para ella.
¿Cree que su hijo murió en vano?
Eso es lo que más le duele. Dice explícitamente que la muerte de Miguel Ángel no ha servido para nada. No provocó cambios reales, no mejoró la situación, no protegió a otros agentes.
¿Qué espera que suceda ahora?
Medidas contundentes del Gobierno. Pero después de más de dos años sin verlas, su esperanza es cada vez más frágil. Teme que las tragedias continúen repitiéndose.
Der Puls
- La muerte de dos guardias civiles en Huelva revivió de golpe el trauma de Barbate, donde en 2024 una narcolancha mató a Miguel Ángel González y David Pérez durante una persecución nocturna.
- Paqui González denuncia que los agentes destinados al sur siguen enfrentando organizaciones criminales poderosas con medios insuficientes y sin respaldo institucional real.
- La ausencia del ministro Fernando Grande-Marlaska en el funeral de los agentes de Huelva desató una ola de indignación entre familias y asociaciones de las fuerzas de seguridad.
- La madre del agente fallecido acusa directamente al Gobierno de tener el poder para actuar y no hacerlo, convirtiendo cada nueva tragedia en una muerte anunciada.
- Sin medidas contundentes contra el narcotráfico en las costas andaluzas, advierte Paqui, habrá más familias condenadas a vivir el mismo dolor que ella carga cada día.
En las costas del sur de España, donde el narcotráfico opera con creciente audacia, la muerte de dos guardias civiles en Huelva ha vuelto a abrir una herida que nunca llegó a cerrarse. Paqui González, madre del agente Miguel Ángel González fallecido en Barbate en febrero de 2024, denuncia que cuatro vidas perdidas en operaciones contra las narcolanchas no han bastado para que el Estado cambie su respuesta. Su voz no es solo la de una madre en duelo, sino la de quien advierte que la inacción institucional convierte cada patrulla en el mar en una apuesta contra la muerte.
Cuando Paqui González supo que dos guardias civiles habían muerto en el mar frente a Huelva, el tiempo se plegó sobre sí mismo y la devolvió sin aviso al peor día de su vida. Hace más de dos años, su hijo Miguel Ángel González murió en el puerto de Barbate cuando una narcolancha embistió la embarcación en la que patrullaba. Junto a él cayó David Pérez. Ahora, con dos nuevas muertes, Paqui siente que nada ha cambiado: ninguna lección aprendida, ninguna medida que hubiera podido evitar que otras familias vivieran lo que ella vive cada mañana.
Desde Cádiz, en una intervención en Espejo Público, apenas pudo contener las lágrimas. Lo que más la duele no es solo el recuerdo, sino la certeza de que aquella muerte no sirvió para nada. Sostiene que los guardias civiles que combaten el narcotráfico en el sur trabajan prácticamente indefensos frente a organizaciones criminales que operan con recursos y audacia crecientes en el Estrecho y las costas andaluzas, mientras los cuerpos de seguridad enfrentan esa realidad con medios limitados y un apoyo institucional que ella describe como inexistente.
Su indignación apunta directamente al Ministerio del Interior. La ausencia del ministro Fernando Grande-Marlaska en el funeral de los agentes de Huelva generó una onda de rabia entre las familias y las asociaciones vinculadas a las fuerzas de seguridad. Paqui también interpela al presidente Pedro Sánchez: el Ejecutivo, dice, tiene las herramientas para reforzar la lucha contra el narcotráfico y no las usa. Aunque reconoce que el incidente de Huelva fue técnicamente una colisión entre embarcaciones propias, insiste en que los agentes murieron persiguiendo una narcolancha, en un contexto de presión y riesgo que no ha mejorado en absoluto.
El tiempo, concluye, no borra nada. Desde que supo de las nuevas muertes, no ha dejado de pensar en esas familias, sabiendo con exactitud lo que les espera. Mientras recuerda cada día a Miguel Ángel, advierte que sin medidas contundentes habrá más madres, más esposas, más hijos condenados a vivir el mismo infierno en las aguas de Andalucía.
Paqui González recibió la noticia de dos guardias civiles muertos en Huelva como un golpe que le devolvió, sin previo aviso, al peor día de su vida. Hace más de dos años, su hijo Miguel Ángel González murió en el puerto de Barbate cuando una narcolancha embistió la embarcación en la que patrullaba. Junto a él cayó David Pérez. Ambos participaban en un operativo contra el narcotráfico en la madrugada de febrero de 2024. Ahora, con dos nuevas muertes en el mar frente a la costa de Huelva, la madre del agente siente que el tiempo transcurrido no ha traído consigo ningún cambio real, ninguna lección aprendida, ninguna medida que hubiera podido evitar que otras familias vivieran lo que ella vive cada día.
"Fue como volver a vivirlo todo otra vez", explicó Paqui desde Cádiz en una intervención en el programa Espejo Público. La emoción sigue siendo tan cruda que apenas puede contener las lágrimas al pronunciar el nombre de su hijo. Lo que más la duele no es solo el recuerdo de la tragedia, sino la convicción de que aquella muerte no sirvió para nada. "La muerte de mi hijo no ha servido para nada", lamenta con una amargura que atraviesa cada palabra.
La madre del agente sostiene que los guardias civiles destinados a combatir el narcotráfico en el sur de España trabajan en condiciones que los dejan prácticamente indefensos frente a la potencia de las organizaciones criminales que operan en el Estrecho y las costas andaluzas. Los medios son insuficientes. La presión operativa es constante. El riesgo es permanente. Y según su perspectiva, la situación no solo persiste sino que se ha agravado con los años. En localidades como Barbate, las narcolanchas continúan actuando con una presencia cada vez más visible, mientras los cuerpos de seguridad enfrentan esta realidad con recursos limitados y un apoyo institucional que Paqui describe como inexistente.
Su indignación se dirige especialmente hacia el Ministerio del Interior y su titular, Fernando Grande-Marlaska. La ausencia del ministro en el funeral de los agentes fallecidos en Huelva generó una onda de indignación entre las familias de las víctimas y las asociaciones vinculadas a las fuerzas de seguridad. "Se están riendo de las víctimas", afirma Paqui con dureza. También cuestiona al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, argumentando que el Ejecutivo posee las herramientas necesarias para reforzar la lucha contra el narcotráfico y proteger adecuadamente a los agentes que trabajan en la zona. "Tienen el poder para cambiar las cosas y no lo hacen", reprocha.
Aunque reconoce que el incidente reciente en Huelva fue técnicamente un accidente entre embarcaciones de la Guardia Civil, insiste en que los agentes murieron mientras perseguían a una narcolancha, en un contexto de enorme presión y riesgo constante. El contexto importa. Las circunstancias importan. Y para Paqui, esas circunstancias no han mejorado en absoluto desde que perdió a su hijo.
El tiempo, dice, no borra nada. Desde que se enteró de las muertes en Huelva, no ha dejado de pensar en las familias de esos dos agentes, sabiendo exactamente lo que les espera en los días y años venideros. "No hay palabras que puedan aliviar algo así", reconoce. Mientras tanto, ella continúa recordando cada día a Miguel Ángel, convencida de que sin medidas contundentes del Gobierno contra el narcotráfico en el sur de España, las tragedias seguirán repitiéndose en las aguas de Andalucía, y habrá más madres, más esposas, más hijos que vivirán el mismo infierno que ella vive cada mañana.
Bemerkenswerte Zitate
Fue como volver a vivirlo todo otra vez— Paqui González, madre del agente fallecido
Los agentes salen prácticamente indefensos— Paqui González