Cada julio, el cielo recuerda a quienes saben mirar que el tiempo no solo se mide, sino que se vive. La Luna del Ciervo, nombre heredado de pueblos originarios norteamericanos que leían los ciclos de la naturaleza en el firmamento, alcanzará su plenitud el 29 de julio a las 11:36 hora argentina, y será visible desde cualquier rincón del mundo durante toda la noche con más del 98% de su disco iluminado. Este plenilunio no llega solo: es el preludio de un eclipse total de Sol el 12 de agosto, cuando Argentina ocupará un lugar privilegiado bajo el cielo oscurecido.