Desde la tribuna más antigua y simbólica de la diplomacia global, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva tomó la palabra ante la Asamblea General de la ONU para recordarle al mundo que los conflictos no se resuelven con unilateralismo sino con diálogo, soberanía respetada y derecho internacional. Brasil, que por tradición inaugura el debate general desde 1955, llevó a Nueva York no solo principios sino propuestas concretas: reforma del Consejo de Seguridad, cooperación contra el crimen organizado y un nuevo protocolo frente a los delitos ambientales transnacionales. En un momento en