Quince lienzos de Josep Maria Sert, pintados en 1929 para el lujoso Waldorf Astoria de Nueva York, cuelgan hoy en Boadilla del Monte, y su historia refleja algo antiguo y recurrente: que el arte, una vez separado de su origen, queda a merced de las fronteras y de los papeles. Tras casi un siglo de viajes entre salones, bancos y anticuarios, la Comunidad de Madrid ha logrado blindarlos como Bien de Interés Cultural, cerrando un expediente que Cataluña abrió en 1987 y que nunca llegó a concluirse. Es, en el fondo, una pequeña lección sobre la memoria pública: lo que no se termina de decidir pued
Los murales de Sert del Waldorf Astoria acaban protegidos en Boadilla tras una disputa entre Madrid y Cataluña
Los lienzos que quiso proteger Cataluña por fin son BIC en Madrid
¿Por qué importa quién protege los murales, si están en el mismo sitio?
Porque el BIC impide venderlos en el extranjero y obliga a conservarlos. Y la competencia era de la comunidad donde están, Madrid, aunque Cataluña inició el trámite en 1987.
¿Qué pasó con ese primer expediente?
Nunca se terminó. Pasó a Madrid en 1988 y quedó abierto. Madrid pidió cerrarlo para abrir uno nuevo, y Cataluña declaró la caducidad en octubre de 2025.
Conviene separar lo documentado de lo interpretado. Los textos citados explican el procedimiento, pero no dicen por qué estuvo parado casi cuarenta años.
Cierto. Eso el expediente no lo aclara en lo que se cita.
¿Y el coste de 150.000 dólares?
Es la cifra de 1929 y los técnicos madrileños la califican de desorbitada. Da idea del prestigio de Sert y del Waldorf.
Y no tenemos equivalencia actual en lo que se cuenta, así que mejor no compararla.
¿Qué sigue ahora?
Madrid puede tramitar la nueva protección. El texto la presenta como el paso que se abre tras la caducidad.
Le Pouls
- Un expediente abierto en 1987 por la Generalitat quedó sin cerrar durante casi cuarenta años, y las obras cambiaron de manos sin una protección definitiva.
- Los quince murales, valorados en su día en 150.000 dólares, se encuentran hoy en la sede del Santander en Boadilla del Monte, lejos de su salón original.
- Madrid necesitaba que caducara el procedimiento catalán para poder tramitar una nueva declaración, y Cataluña aceptó esa caducidad en octubre de 2025.
- Con la protección en marcha, las pinturas no podrán venderse en el extranjero y deberán conservarse, aunque su estado de deterioro exige atención inmediata.
Quince lienzos de Josep Maria Sert, pintados en 1929 para el lujoso Waldorf Astoria de Nueva York, cuelgan hoy en Boadilla del Monte, y su historia refleja algo antiguo y recurrente: que el arte, una vez separado de su origen, queda a merced de las fronteras y de los papeles. Tras casi un siglo de viajes entre salones, bancos y anticuarios, la Comunidad de Madrid ha logrado blindarlos como Bien de Interés Cultural, cerrando un expediente que Cataluña abrió en 1987 y que nunca llegó a concluirse. Es, en el fondo, una pequeña lección sobre la memoria pública: lo que no se termina de decidir puede acabar decidiéndose por otros.
Quince lienzos pintados para el hotel más lujoso de Nueva York cuelgan hoy en la sede del Banco Santander en Boadilla del Monte, y ya cuentan con la protección de la Comunidad de Madrid. Son los murales de Josep Maria Sert, y su historia incluye un viaje transoceánico y un limbo administrativo poco habitual: fue la Generalitat de Cataluña quien inició en 1987 los trámites para declararlos Bien de Interés Cultural, pero nunca llegaron a completarse. Madrid ha logrado cerrarlos casi cuarenta años después.
El primer expediente nunca se cerró, y en 1988 pasó a Madrid, donde se encontraban los bienes. Para tramitar una nueva protección, la dirección general madrileña necesitaba que quedara cancelado el anterior. Cataluña aceptó esa caducidad en octubre de 2025.
Las pinturas se encargaron en 1929 por 150.000 dólares de la época. Tras décadas en un salón que llevaba el nombre del artista, en 1972 dos anticuarios las llevaron a Barcelona para venderlas, y después pasaron por varios bancos hasta llegar al Santander, que las expone desde 2005. Un informe reciente describe su estado como regular, con deterioros en la película pictórica y los barnices, aunque estructuralmente estables.
Con la nueva protección, los murales no podrán venderse en el extranjero y deberán conservarse en España.
Quince lienzos pintados para el hotel más lujoso de Nueva York cuelgan hoy en la ciudad financiera del Banco Santander, en Boadilla del Monte, y ya cuentan con la protección de la Comunidad de Madrid. Son los murales de Josep Maria Sert, y su recorrido de casi un siglo incluye, además de un viaje transoceánico, un limbo administrativo poco habitual: fue la Generalitat de Cataluña la que inició en 1987 los trámites para declararlos Bien de Interés Cultural, y ha sido Madrid quien ha logrado completarlos casi cuarenta años después. EL PAÍS ha accedido al expediente en aplicación de la ley de transparencia.
La declaración de BIC impide vender las obras en el extranjero y obliga a conservarlas. Pero el primer expediente nunca se cerró. Según una comunicación de la Comunidad de Madrid a la Generalitat, una resolución del 21 de mayo de 1987 incoó el procedimiento; su finalización "nunca se llevó a cabo", como recoge el Boletín Oficial del Estado. El expediente se trasladó a Madrid en 1988, porque allí se encontraban los bienes. La dirección general madrileña explicaba que pretendía tramitar una nueva protección, pero que para ello debía quedar cerrado el expediente anterior.
Cataluña aceptó en octubre de 2025. En su respuesta, que forma parte del expediente, resolvió declarar la caducidad del procedimiento de declaración de BIC nacional a favor del conjunto de quince piezas de Sert.
La historia de las pinturas arranca en 1929, cuando Sert recibió el encargo del Waldorf Astoria de Nueva York, entonces la medida del lujo. El precio fue de 150.000 dólares de la época, una cifra que los técnicos de Madrid que las han estudiado describen como "desorbitada". El hotel bautizó una sala con el nombre del artista, la Sert Room, sin esperar a su muerte, algo que él mismo subrayó. Las obras se crearon en el taller de Sert en Villa Segur, en París, con la España del Siglo de Oro y Goya como inspiración.
En aquella sala se sirvieron banquetes con champán, se programaron conciertos, se rodaron películas, entre ellas Weekend at the Waldorf, y se hicieron programas de radio, hasta 1972. Ese año, dos anticuarios españoles se llevaron los lienzos a Barcelona con intención de venderlos. Después los compró el Banco Exterior de España en 1973 y el Banco de Urquijo en 1976, mediante una compra de activos. En los años ochenta pasaron al Grupo Banco Hispano Americano y, finalmente, al Santander, que los expone en Boadilla desde 2005.
Un informe de la Comunidad de Madrid sobre la restauración realizada en 2024 y 2025 describe un estado de conservación "regular": estructuralmente estables, pero con importantes deterioros en la película pictórica y los barnices. La intervención, según el informe, permite ver los murales con la imagen con la que fueron creados para el salón de gala del Waldorf.
Sert (Barcelona, 1874-1945) trabajó para clientes de ambas orillas del Atlántico, y poseer una obra hecha a medida de su emplazamiento fue símbolo de estatus internacional en la primera mitad del siglo XX. En España pintó para el banquero Juan March y los duques de Alba, y para los dominicos realizó los 17 lienzos sobre las hazañas del pueblo vasco en las bóvedas de San Telmo. Sus obras adornaron el hall del Rockefeller Center, la Liga de las Naciones en Ginebra y el salón de baile de sir Philip Sassoon en Londres. Fue amigo de Stravinski, Coco Chanel y Cocteau, se casó con la pianista Misia Godebska y luego con la princesa georgiana Roussadana Mdivani, veraneó con Dalí y acabó estrechando lazos con la dictadura franquista.
Con la caducidad ya aceptada, Madrid puede tramitar la nueva protección que mantiene los murales en España y obliga a conservarlos.
Citations marquantes
La finalización del citado expediente nunca se llevó a cabo— Comunicación de la Comunidad de Madrid a la Generalitat
Resuelvo declarar la caducidad del expediente de declaración de Bien de Interés Cultural nacional— Resolución de la Generalitat de Cataluña, octubre de 2025