Estudios franceses vinculan conservantes alimentarios comunes con cáncer y diabetes tipo 2

Cuando se aísla una sustancia de su matriz original, el efecto puede ser diferente
Mathilde Touvier explica por qué los conservantes aislados pueden ser perjudiciales aunque sean seguros en alimentos integrales.

Dos estudios franceses a gran escala sugieren que conservantes alimentarios ampliamente aprobados —presentes en carnes procesadas, vinos, quesos y salsas— podrían estar vinculados a mayores riesgos de cáncer y diabetes tipo 2. Los hallazgos, surgidos del proyecto NutriNet-Santé tras años de seguimiento a más de cien mil personas, no establecen causalidad definitiva, pero abren una pregunta incómoda sobre la distancia entre lo que se declara seguro y lo que la evidencia acumulada empieza a señalar. Los investigadores piden cautela y, al mismo tiempo, una reevaluación honesta de las regulaciones que gobiernan lo que ponemos en nuestra mesa cada día.

  • Seis conservantes considerados seguros por la FDA se asociaron con aumentos de entre el 12 y el 32 por ciento en el riesgo de cáncer de próstata, mama y otros tipos, según un estudio de 105.000 personas seguidas hasta 14 años.
  • Doce de los 17 conservantes analizados en un segundo estudio se vincularon con un riesgo casi 50 por ciento mayor de desarrollar diabetes tipo 2, incluyendo aditivos tan comunes como el nitrito de sodio y los sorbatos.
  • La perturbación es mayor porque incluso conservantes de origen natural —como formas de vitamina C y vitamina E usadas como aditivos aislados— mostraron asociaciones con mayor riesgo, desafiando la idea de que 'natural' equivale a inocuo.
  • Los investigadores advierten que estos son los primeros estudios mundiales de este tipo y que los resultados requieren confirmación, pero ya llaman a una reevaluación regulatoria urgente para proteger mejor al consumidor.

Dos investigaciones publicadas esta semana en las revistas BMJ y Nature Communications, basadas en el estudio NutriNet-Santé que desde 2009 sigue a más de 170.000 participantes en Francia, sugieren que conservantes comunes en alimentos de todo el mundo podrían aumentar significativamente el riesgo de cáncer y diabetes tipo 2.

El primer estudio analizó a unas 105.000 personas sin antecedentes de cáncer durante hasta 14 años. De 58 conservantes examinados, seis —todos considerados generalmente seguros por la FDA— mostraron asociaciones preocupantes. El nitrito de sodio, presente en tocino y embutidos, se vinculó con un 32% más de riesgo de cáncer de próstata. El nitrato de potasio se asoció con un 22% más de riesgo de cáncer de mama. Los sorbatos, el metabisulfito de potasio, los acetatos y el ácido acético también mostraron vínculos con distintos tipos de cáncer.

El segundo estudio, centrado en casi 109.000 personas sin diabetes al inicio, encontró que doce de los 17 conservantes analizados se asociaron con un riesgo casi 50% mayor de desarrollar diabetes tipo 2 entre quienes los consumían en mayores cantidades. Cinco conservantes aparecieron en ambos estudios, y un sexto —el propionato de calcio, usado para inhibir moho— también elevó el riesgo de diabetes.

Lo que complica aún más el panorama es que incluso conservantes de origen natural, como el alfa-tocoferol —una forma de vitamina E— y el ascorbato de sodio —una forma de vitamina C—, mostraron asociaciones con mayor riesgo cuando se usan como aditivos aislados, separados de su contexto en alimentos integrales.

Mathilde Touvier, investigadora principal del proyecto, subrayó que estos son los primeros estudios mundiales de este tipo y que los resultados requieren confirmación. Anaïs Hasenböhler, primera autora de ambos trabajos, fue más directa: llamó a una reevaluación de las regulaciones sobre aditivos alimentarios para mejorar la protección del consumidor. Expertos externos, como el Dr. David Katz, destacaron que los hallazgos se mantuvieron sólidos incluso al ajustar por factores como tabaquismo, actividad física y consumo de alcohol, lo que refuerza la necesidad de investigación adicional.

Dos investigaciones realizadas en Francia sugieren que conservantes comunes presentes en alimentos de todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, podrían aumentar significativamente el riesgo de desarrollar cáncer y diabetes tipo 2. Los hallazgos, publicados esta semana en las revistas BMJ y Nature Communications, provienen del estudio NutriNet-Santé, un proyecto que desde 2009 ha recopilado información detallada sobre la dieta y el estilo de vida de más de 170.000 participantes, comparándola con sus registros médicos en el sistema de salud francés.

El primer estudio examinó a aproximadamente 105.000 personas sin antecedentes de cáncer durante un período de hasta 14 años, analizando cómo 58 conservantes diferentes afectaban su salud. Los investigadores descubrieron que seis aditivos, todos considerados generalmente seguros por la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense, mostraban asociaciones preocupantes con diversos tipos de cáncer. El nitrito de sodio, una sal química común en carnes procesadas como el tocino y los embutidos, se vinculó con un aumento del 32 por ciento en el riesgo de cáncer de próstata. El nitrato de potasio, su compuesto relacionado, se asoció con un aumento del 22 por ciento en cáncer de mama y un 13 por ciento en todos los tipos de cáncer combinados. Los sorbatos, especialmente el sorbato de potasio, mostraron un vínculo con un 26 por ciento más de riesgo de cáncer de mama. El metabisulfito de potasio, utilizado en la elaboración de vino y cerveza, se relacionó con un aumento del 20 por ciento en cáncer de mama. Los acetatos, derivados de la fermentación natural y presentes en carnes, salsas y quesos, se vincularon con un 25 por ciento más de riesgo de cáncer de mama. El ácido acético, el componente principal del vinagre, mostró una asociación con un aumento del 12 por ciento en el riesgo general de cáncer.

Mathilde Touvier, investigadora principal del proyecto NutriNet-Santé, enfatizó la importancia de estos hallazgos pero también pidió cautela. Señaló que estos son los primeros estudios a nivel mundial que investigan específicamente la relación entre estos aditivos alimentarios y el cáncer y la diabetes tipo 2, lo que significa que los resultados requieren confirmación adicional. Touvier explicó que cuando una sustancia se aísla de su matriz original en una fruta o verdura completa, su efecto en la salud puede cambiar dependiendo de cómo la microbiota intestinal la digiera.

El segundo estudio, enfocado en la diabetes tipo 2, examinó a casi 109.000 participantes que no tenían la enfermedad al inicio de la investigación. Los hallazgos fueron igualmente preocupantes: doce de los 17 conservantes estudiados se vincularon con un riesgo casi 50 por ciento mayor de desarrollar diabetes tipo 2 entre quienes consumían los niveles más altos. Cinco de los mismos conservantes asociados con cáncer, incluyendo sorbato de potasio, metabisulfito de potasio, nitrito de sodio, ácido acético y acetato de sodio, también aumentaron el riesgo de diabetes tipo 2 en un 49 por ciento. Un sexto conservante, el propionato de calcio, un polvo blanco utilizado para detener el crecimiento de moho y bacterias, también mostró una asociación con mayor riesgo de diabetes.

Los investigadores también examinaron conservantes más naturales como la vitamina C, la vitamina E y extractos de plantas como el romero. Aunque estos compuestos suelen asociarse con menor riesgo de cáncer cuando se consumen como alimentos integrales, el estudio sugiere que pueden ser perjudiciales cuando se utilizan como aditivos aislados. En el estudio sobre diabetes, más de dos aditivos antioxidantes aumentaron el riesgo, incluyendo el alfa-tocoferol, una forma de vitamina E, y el ascorbato de sodio, una forma tamponada de vitamina C.

Los expertos externos reconocen la importancia del trabajo pero subrayan la necesidad de precaución. El Dr. David Katz, especialista en medicina preventiva que no participó en los estudios, señaló que los hallazgos refuerzan la importancia de consumir alimentos frescos, integrales y mínimamente procesados, especialmente vegetales. Katz también destacó que el hecho de que los hallazgos sobre conservantes específicos se mantuvieran sólidos incluso después de ajustar por múltiples factores de confusión, como actividad física, tabaquismo y consumo de alcohol, sugiere que el tema merece respeto y requiere investigación adicional.

Anaïs Hasenböhler, primera autora de ambos estudios y estudiante de doctorado, hizo un llamado más directo a la acción. Señaló que estos nuevos datos respaldan la necesidad de una reevaluación de las regulaciones que rigen el uso general de aditivos alimentarios por parte de la industria, con el objetivo de mejorar la protección del consumidor. Sin embargo, reconoció que se requerirá mucha más investigación para confirmar y ampliar estos hallazgos iniciales.

Estos son los dos primeros estudios a nivel mundial que investigan la relación entre estos aditivos alimentarios y el cáncer y la diabetes tipo 2
— Mathilde Touvier, investigadora principal del estudio NutriNet-Santé
Los hallazgos respaldan la necesidad de una reevaluación de las regulaciones que rigen el uso general de aditivos alimentarios por parte de la industria
— Anaïs Hasenböhler, primera autora de ambos estudios
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué estos estudios franceses son diferentes de otras investigaciones sobre aditivos alimentarios?

Model

Porque son los primeros en el mundo que examinan específicamente la relación entre estos conservantes particulares y el cáncer y la diabetes tipo 2. Utilizaron datos de más de 170.000 personas durante años, no solo una encuesta rápida.

Inventor

¿Pero la FDA ya aprobó estos conservantes como seguros, verdad?

Model

Sí, todos los seis conservantes vinculados con cáncer son considerados generalmente seguros por la FDA. Eso es precisamente lo que preocupa a los investigadores: que estas aprobaciones podrían necesitar revisión a la luz de estos nuevos hallazgos.

Inventor

¿Qué tan seguros son realmente estos números? ¿Un aumento del 32 por ciento en riesgo de cáncer de próstata significa que uno de cada tres hombres lo desarrollará?

Model

No exactamente. El aumento porcentual es relativo al riesgo base. Si el riesgo base es bajo, un aumento del 32 por ciento sigue siendo relativamente bajo en términos absolutos. Pero el patrón es lo que importa: múltiples conservantes muestran asociaciones similares.

Inventor

¿Por qué los investigadores insisten tanto en que se necesita más confirmación?

Model

Porque estos son estudios observacionales. Pueden mostrar correlación, pero no prueban causa y efecto. Alguien que come muchos alimentos con conservantes también podría estar comiendo más alimentos ultraprocesados en general, lo que tiene sus propios riesgos.

Inventor

¿Qué debería hacer alguien que lee esto?

Model

Probablemente lo que los expertos recomiendan de todas formas: comer más alimentos frescos y mínimamente procesados, especialmente vegetales. No es un cambio radical, solo una razón más entre muchas para hacerlo.

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