En un momento en que la morosidad bancaria española toca mínimos históricos y la economía avanza, los bancos exploran la inteligencia artificial no solo como herramienta de eficiencia, sino como llave para abrir el crédito a quienes siempre quedaron fuera: las empresas recién nacidas sin historial que demostrar. Es una vieja tensión entre el riesgo y la oportunidad la que la tecnología promete, por primera vez, resolver con mayor precisión. Si los modelos predictivos cumplen su promesa, cientos de miles de emprendedores podrían encontrar una puerta que hasta ahora permanecía cerrada.