Mientras un alto el fuego permanece nominalmente vigente desde abril, el Ministerio de Sanidad libanés contabiliza más de 3.400 muertos y 10.300 heridos desde el inicio de los bombardeos israelíes en marzo, entre ellos 128 trabajadores de la salud. La paradoja de una guerra que avanza bajo la sombra de acuerdos incumplidos revela cuán frágil puede ser la paz cuando la confianza entre las partes se erosiona golpe a golpe. El presidente libanés Joseph Aoun insiste en la negociación como el camino menos destructivo, aunque cada nuevo recuento de víctimas estrecha el margen de esa apuesta.
Líbano cifra en más de 3.400 muertos y 10.300 heridos por ataques israelíes pese a la tregua
Agresión feroz que continúa pese al alto el fuego
¿Por qué sigue aumentando el número de víctimas si hay un alto el fuego en vigor desde abril?
Porque el alto el fuego nunca fue realmente sólido. Netanyahu lo justifica diciendo que Hezbolá lo viola, y ordena ataques en respuesta. Pero Líbano dice que Israel nunca dejó de bombardear.
Espera. ¿Tenemos confirmación independiente de quién viola primero el alto el fuego? Porque ambos lados acusan al otro.
No, eso es lo complicado. El comunicado libanés dice que Netanyahu ordena ataques por violaciones de Hezbolá, pero no hay detalles verificables de qué violación específica provocó cada bombardeo.
¿Y los 128 profesionales sanitarios muertos? ¿Eso es un número confirmado?
Viene del Ministerio de Sanidad libanés. Es su cifra oficial. Pero no hay desglose de cómo murieron ni contexto de cada caso.
Exacto. Es un número real, pero sin contexto es difícil saber si fueron víctimas de bombardeos indiscriminados, si estaban en instalaciones militares, o qué. El número es válido; la interpretación es lo que falta.
¿Qué posibilidad hay de que las negociaciones que Aoun propone realmente funcionen?
Aoun dice que es la opción más segura. Pero mientras habla de negociaciones, los bombardeos continúan. Es un mensaje dividido.
Y eso es lo que el lector debe entender: Aoun está en una posición imposible. Tiene que denunciar la agresión y también mantener viva la diplomacia. No sabemos si eso es estrategia o desesperación.
The Pulse
- Los bombardeos israelíes sobre Beirut se intensificaron la semana pasada por orden directa de Netanyahu, quien los justificó como respuesta a violaciones del alto el fuego por parte de Hezbolá.
- El balance oficial libanés —3.433 muertos y 10.395 heridos— sigue creciendo a pesar de que un cese de hostilidades lleva semanas prorrogándose sin consolidarse.
- La muerte de 128 profesionales sanitarios entre las víctimas agrava la crisis humanitaria y golpea la capacidad del sistema de salud para responder al conflicto.
- El presidente Aoun denuncia una agresión feroz pero mantiene abierto el canal diplomático, argumentando que negociar no equivale a rendirse.
- Las hostilidades actuales hunden sus raíces en una cadena de escaladas que comenzó en febrero con una ofensiva conjunta israelí-estadounidense y se prolonga sin señales claras de resolución.
Mientras un alto el fuego permanece nominalmente vigente desde abril, el Ministerio de Sanidad libanés contabiliza más de 3.400 muertos y 10.300 heridos desde el inicio de los bombardeos israelíes en marzo, entre ellos 128 trabajadores de la salud. La paradoja de una guerra que avanza bajo la sombra de acuerdos incumplidos revela cuán frágil puede ser la paz cuando la confianza entre las partes se erosiona golpe a golpe. El presidente libanés Joseph Aoun insiste en la negociación como el camino menos destructivo, aunque cada nuevo recuento de víctimas estrecha el margen de esa apuesta.
El lunes, el Ministerio de Sanidad libanés actualizó un recuento que pesa sobre la región: 3.433 muertos y 10.395 heridos desde que los bombardeos israelíes comenzaron el 2 de marzo. Entre los fallecidos figuran 128 profesionales sanitarios. Lo que vuelve estas cifras especialmente sombrías es que continúan creciendo bajo un alto el fuego que, al menos en papel, lleva vigente desde mediados de abril y ha sido prorrogado en varias ocasiones.
La intensificación de los ataques en los últimos días llegó por orden directa del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien anunció en redes sociales haber ordenado golpes contra objetivos en Dahiye, el barrio sur de Beirut. Su justificación: violaciones repetidas del cese de hostilidades por parte de Hezbolá y ataques contra población israelí. Desde Beirut, el presidente Joseph Aoun respondió denunciando una agresión feroz, aunque sin cerrar la puerta a la diplomacia: insistió en que la negociación es la opción más segura y que mantenerla abierta no implica rendición.
El conflicto actual tiene raíces más profundas. El 2 de marzo, Hezbolá lanzó proyectiles contra Israel tras el asesinato del líder supremo iraní Alí Jamenei en una ofensiva conjunta israelí-estadounidense del 28 de febrero. Eso desencadenó la escalada en curso. Y aunque ya existía un acuerdo de noviembre de 2024 —pactado tras trece meses de combates posteriores al 7 de octubre de 2023— nunca llegó a consolidarse: Israel continuó bombardeando y mantuvo presencia militar en territorio libanés, lo que Beirut y Hezbolá denunciaron como violaciones sistemáticas.
Ahora, con el nuevo alto el fuego de abril también bajo presión, la apuesta de Aoun por la negociación convive con un marcador de víctimas que no deja de subir y con una confianza en los acuerdos que se desgasta cada día que pasa.
El Ministerio de Sanidad libanés presentó este lunes un recuento que refleja la magnitud del conflicto en curso: más de 3.400 muertos y 10.300 heridos desde que los bombardeos israelíes comenzaron el 2 de marzo. Entre los fallecidos hay 128 profesionales sanitarios. Las cifras exactas que circularon fueron 3.433 muertes y 10.395 heridos, según el comunicado oficial difundido por la agencia estatal NNA. Lo que hace particularmente grave este balance es que continúa creciendo a pesar de que un alto el fuego ha estado nominalmente en vigor desde mediados de abril, prorrogado en varias ocasiones desde entonces.
La intensificación de los ataques en los últimos días ocurrió por orden directa del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El mismo lunes en que se divulgaron estas cifras, Netanyahu escribió en redes sociales que había ordenado ataques contra lo que describió como objetivos terroristas en Dahiye, el barrio sur de Beirut. Justificó la operación como respuesta a lo que calificó de violaciones repetidas del alto el fuego por parte de Hezbolá y ataques contra ciudades e habitantes israelíes.
Desde el lado libanés, el presidente Joseph Aoun respondió con un lenguaje que reflejaba la frustración acumulada. Denunció que su país enfrenta una agresión feroz y se comprometió a poner fin al sufrimiento de los libaneses, particularmente los del sur, mientras trabaja en la construcción estatal, la reforma y la justicia. Sin embargo, en el mismo comunicado, Aoun insistió en mantener abierto el canal de negociaciones con Israel, argumentando que es la opción más segura y que no representa ni una rendición ni una concesión.
La cadena de eventos que llevó a esta situación se remonta más atrás. El 2 de marzo, Hezbolá lanzó proyectiles contra Israel en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, quien fue muerto en una ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos lanzada el 28 de febrero. Esto desencadenó las hostilidades a gran escala que continúan hasta hoy.
Lo paradójico es que ya existía un acuerdo de alto el fuego anterior. En noviembre de 2024, tras trece meses de combates que siguieron a los ataques del 7 de octubre de 2023, las partes habían pactado un cese de hostilidades. Pero ese acuerdo nunca se consolidó completamente. Israel continuó lanzando bombardeos frecuentes contra Líbano y mantuvo presencia militar en varios puntos del territorio, argumentando que actuaba contra Hezbolá. Beirut y el grupo armado denunciaron estas acciones como violaciones del acuerdo.
Ahora, con el nuevo alto el fuego de abril también bajo presión, la pregunta que flota sobre la región es si las negociaciones pueden resistir. Aoun apuesta por ellas como el camino viable, pero los números de muertos y heridos que su propio gobierno reporta cada día sugieren que el tiempo se agota y que la confianza en los acuerdos se erosiona rápidamente.
Notable Quotes
El país hace frente a una agresión feroz por parte de Israel— Presidente Joseph Aoun
He ordenado atacar objetivos terroristas en Dahiye en respuesta a las repetidas violaciones del alto el fuego por Hezbolá— Primer ministro Benjamin Netanyahu