No existe atajo hacia la salud duradera
Dietas hipocalóricas, monoalimento y excluyentes debilitan el sistema inmunitario y causan déficit nutricional, caída de cabello y problemas óseos. Expertos advierten que dietas como Sirt Food, hiperproteica e 'If it fits your macros' generan cetosis, deshidratación, cálculos renales y alteraciones hormonales.
- Entre julio y agosto se ganan entre dos y tres kilos en promedio
- Dietas hipocalóricas requieren menos de quinientas calorías diarias
- La dieta Sirt Food tiene tres fases que van de mil a mil ochocientas calorías
- Las dietas hiperproteicas pueden causar cálculos renales y alteraciones hormonales
- Treinta por ciento de la población hace menos ejercicio durante el verano
Las dietas milagro prometen pérdida rápida de peso pero generan efectos rebote y graves problemas de salud como debilitamiento inmunitario, alteraciones hormonales y trastornos alimentarios.
Septiembre llega con una promesa que miles de personas se hacen a sí mismas: deshacerse de los kilos ganados durante el verano. Entre julio y agosto, la mayoría acumula entre dos y tres kilos extra. Las vacaciones traen consigo más alcohol, comidas fuera de casa, helados, dulces y refrescos. El ejercicio disminuye en cerca del treinta por ciento de la población. Cuando regresa la rutina, la tentación de recuperar la figura rápidamente es casi irresistible. Es entonces cuando muchos recurren a las llamadas dietas milagro, buscando resultados inmediatos sin entender que están poniendo su cuerpo en riesgo.
Estas dietas funcionan todas bajo el mismo principio: reducción drástica de calorías durante días o semanas que generan una pérdida de peso brusca. Los expertos identifican varias modalidades particularmente peligrosas. Las dietas hipocalóricas proponen consumir quinientas calorías o menos al día, repartidas a lo largo de las horas. Mantener este régimen durante períodos prolongados debilita el sistema inmunitario y aumenta la probabilidad de enfermarse. Es prácticamente imposible obtener todos los nutrientes necesarios si se ingieren menos de mil trescientas calorías diarias de alimentos saludables. Las dietas de un solo alimento —basadas en pollo, huevo, manzana, alcachofa o piña— provocan déficit nutricional severo que puede derivar en anemia, problemas intestinales, irritabilidad, caída del cabello, debilitamiento de uñas, sequedad en la piel y ansiedad. Las dietas excluyentes eliminan grupos completos como los hidratos de carbono sin distinguir entre opciones más o menos saludables, lo que aumenta el colesterol malo y elimina nutrientes valiosos como la fibra, vitaminas y minerales procedentes de frutas y cereales integrales.
La dieta Sirt Food ganó fama cuando la cantante Adele la utilizó para perder peso. Se trata de un régimen hipocalórico acompañado de ejercicio que enfatiza alimentos que estimulan la formación de sirtuínas, proteínas celulares con actividad enzimática. El programa tiene tres fases: la primera dura tres días con mil calorías distribuidas en una comida sólida y tres batidos vegetales; la segunda aumenta a mil quinientas calorías con otra comida sólida; la tercera, de mantenimiento, llega a mil ochocientas calorías. Durante la fase inicial, la pérdida de músculo es común, acompañada de debilidad, mareos, caída del cabello, piel seca y uñas quebradizas. La dieta hiperproteica permite consumir proteínas sin restricción mientras se evitan los hidratos de carbono, e incluso verduras y frutas en sus versiones más radicales. El peso desciende rápidamente porque las proteínas sacian y el cuerpo entra en cetosis, quemando grasa almacenada. Sin embargo, el cuerpo se deshidrata, los huesos se descalcifican, pueden formarse cálculos renales y, por el aumento de purinas, existe riesgo de gota. Las funciones renales, hepáticas y endocrinas se alteran, produciendo desequilibrios hormonales.
Existen otras modalidades igualmente problemáticas. La dieta "If it fits your macros" permite comer cualquier tipo de carbohidrato, grasa o proteína mientras se mantenga dentro de los macronutrientes establecidos. El problema radica en que dos personas pueden consumir la misma cantidad de calorías y macros pero una ingiere proteína, grasas y carbohidratos de buena calidad mientras la otra consume azúcares con aceites inflamatorios y proteína de baja calidad, creyendo erróneamente que están haciendo lo mismo. La ortorexia es un trastorno de la alimentación que disfraza el miedo bajo la apariencia de conocimiento perfecto y manejo exacto de la dieta. Las personas afectadas se vuelven radicales con cualquier fórmula que adopten, ya sea veganismo, vegetarianismo o dietas cetogénicas, aplicándolas en sus versiones más extremas.
La creencia de que ciertos alimentos deben consumirse según el grupo sanguíneo carece completamente de base científica. Sin embargo, persiste la idea de que el grupo O debe comer carne y evitar lácteos, el grupo A debe evitar carne y consumir más pescado, y el grupo B tiene pocas restricciones. Esta clasificación no tiene fundamento alguno y no debería seguirse.
Los riesgos de estas prácticas van mucho más allá del efecto rebote. La pérdida muscular, el impacto en la salud ósea, las alteraciones hormonales, los problemas hepáticos y renales, el aumento de estrés y ansiedad, y el incremento en la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares son consecuencias documentadas. Estas dietas pueden ser la antesala de un trastorno de la conducta alimentaria. La fluctuación rápida del peso y la falta de nutrientes generan daños que persisten mucho después de abandonar el régimen.
La solución requiere un cambio de perspectiva. Antes de adoptar cualquier dieta, la pregunta fundamental es si podría mantenerse a largo plazo sin riesgos para la salud y sintiéndose con energía y en buena forma. Si la respuesta es no, ese planteamiento no es adecuado. Los expertos recomiendan huir de cualquier método rápido y milagroso. Lo primordial es recuperar los hábitos previos si eran saludables, o buscar la orientación de un dietista-nutricionista que enseñe una alimentación verdaderamente saludable. El ejercicio físico pautado por un profesional y una buena higiene del sueño son componentes esenciales. No existe atajo hacia la salud duradera.
Notable Quotes
Si la respuesta es negativa, es más que probable que ese planteamiento dietético no sea adecuado— Miguel López, dietista-nutricionista e investigador en el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación
Lo primordial es volver a recuperar nuestros hábitos previos, en el caso de que fueran saludables y en caso contrario ponerse en manos de un dietista-nutricionista— Miguel López, dietista-nutricionista
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la gente sigue cayendo en estas dietas si los riesgos son tan claros?
Porque el verano deja kilos visibles y septiembre trae prisa. La gente quiere resultados ya, no en seis meses. Las dietas milagro prometen eso: rapidez. Nadie quiere escuchar que necesita paciencia y cambio de hábitos.
¿Cuál es la diferencia real entre una dieta hipocalórica extrema y una normal?
La diferencia es el umbral. Menos de mil trescientas calorías de comida saludable hace imposible obtener todos los nutrientes. Tu cuerpo empieza a consumirse a sí mismo, incluyendo músculo. Es como intentar conducir un coche sin gasolina suficiente.
Mencionas la ortorexia. ¿Eso no es lo opuesto a comer mal?
Parece lo opuesto, pero es un trastorno disfrazado de perfección. Alguien que adopta veganismo radical o cetosis estricta puede estar alimentando una obsesión enfermiza, no una elección saludable. El control extremo es el síntoma.
¿Y si alguien simplemente quiere perder peso rápido para un evento?
Incluso entonces, el daño es real. Perderá músculo, no solo grasa. Se sentirá débil. El peso volverá. Y habrá alterado su metabolismo. Es mejor llegar al evento sintiéndose bien que llegar delgado y enfermo.
¿Qué hace que un dietista-nutricionista sea diferente?
Enseña, no impone. Trabaja con tus hábitos reales, no contra ellos. Busca cambios que puedas mantener de por vida, no restricciones que abandones en dos semanas.