El nutricionista Pablo Ojeda advierte sobre el efecto rebote de las dietas milagro navideñas

Se pueden perder varios kilos sin haber eliminado grasa
El nutricionista explica cómo las dietas milagro crean la ilusión de adelgazamiento mediante la pérdida de agua y músculo.

Cada año, cuando las fiestas se acercan, resurge una vieja ilusión: la de transformar el cuerpo en días lo que la vida ha construido en meses. El nutricionista Pablo Ojeda tomó la palabra en televisión para recordar que las dietas milagro no adelgazan la grasa, sino que debilitan el músculo y engañan al cuerpo con pérdidas de agua pasajeras. En un tiempo en que las redes sociales amplifican promesas de cambio instantáneo, su advertencia apunta a algo más profundo: la salud no tiene atajos, y perseguirlos tiene un coste real.

  • Las dietas exprés navideñas se viralizan en redes sociales justo cuando millones de personas buscan perder peso antes del verano, creando una presión colectiva difícil de ignorar.
  • El peligro no es solo no adelgazar: estas dietas sacrifican masa muscular porque el cuerpo, sin energía suficiente, consume sus propios tejidos antes de recurrir a la grasa.
  • El vaciado de glucógeno produce una caída de kilos engañosa que desaparece en cuanto se retoma la alimentación normal, dejando al cuerpo en el mismo punto pero más debilitado.
  • El temido efecto rebote no es un fallo de voluntad, sino una respuesta fisiológica predecible que convierte semanas de sacrificio en frustración y riesgo metabólico.
  • Frente al ruido de las soluciones rápidas, los expertos insisten en que solo la alimentación equilibrada sostenida en el tiempo, acompañada de ejercicio, produce cambios reales y duraderos.

Pablo Ojeda llegó al programa de Nuria Roca en laSexta con un propósito concreto: desmontar las dietas milagro que cada Navidad inundan las redes sociales. Para hacerlo más visual, el nutricionista recurrió a los juguetes de sus hijos y explicó, de forma tangible, por qué estas promesas de transformación rápida no funcionan como anuncian.

El problema central, según Ojeda, es que muchas de estas dietas —como la Dukan o la llamada «dieta de las princesas»— eliminan grupos enteros de alimentos o reducen drásticamente las proteínas. El resultado no es la pérdida de grasa que se busca, sino la destrucción de masa muscular: el cuerpo, sin energía suficiente, sacrifica sus propios tejidos para mantener las funciones vitales. El peso baja, sí, pero a un precio alto.

A esto se suma el papel del glucógeno, las reservas energéticas del hígado y los músculos. Al vaciarse, el cuerpo pierde agua y genera la ilusión de un adelgazamiento espectacular. «Se pueden perder varios kilos sin haber eliminado grasa», advirtió el experto. En cuanto se retoma la alimentación normal, el glucógeno se repone y el peso regresa, desencadenando el efecto rebote que tantos temen.

La conclusión de Ojeda fue clara: consultar a profesionales cualificados y apostar por una alimentación equilibrada con ejercicio físico. No es tan llamativo como perder cinco kilos en dos semanas, pero es sostenible, real y no deja el metabolismo dañado. En un entorno saturado de promesas instantáneas, su mensaje resulta más necesario que nunca.

Pablo Ojeda llegó al plató de 'La Roca' este fin de semana con una misión clara: desmontar el mito de las dietas milagro que proliferan en redes sociales justo cuando la Navidad asoma por la esquina. El nutricionista, habitual en el programa de Nuria Roca en laSexta, no vino con discursos abstractos. Trajo juguetes de sus hijos para explicar de forma visual y tangible cómo funcionan realmente estas pautas extremas que prometen transformaciones rápidas.

La conversación comenzó con sorpresa: tendencias como la "dieta de las princesas" circulan entre millones de personas que buscan desesperadamente perder peso antes de que lleguen los meses de calor. Ojeda señaló el problema fundamental de estas fórmulas. Muchas eliminan grupos completos de alimentos o reducen de forma drástica la ingesta de proteínas. Estas restricciones no responden a criterios de salud real, advirtió, y pueden provocar desequilibrios importantes en el organismo. La dieta Dukan y otras similares funcionan bajo la misma lógica peligrosa.

Lo que el nutricionista quiso dejar claro es que bajar peso rápidamente no significa perder grasa. Cuando el cuerpo no recibe suficiente energía, no recurre primero a sus depósitos de grasa. En cambio, sacrifica masa muscular para mantener sus funciones vitales. Esto es lo que ocurre en realidad durante estas dietas extremas. El peso baja, sí, pero el cuerpo ha pagado un precio alto. Una vez que se abandona la dieta, el organismo responde con lo que todos temen: el efecto rebote. El peso vuelve, y con él, la frustración de haber pasado semanas de restricción para terminar donde se comenzó.

Ojeda también explicó el papel del glucógeno, esas reservas energéticas que se almacenan en el hígado y los músculos. Cuando estas reservas se vacían, el cuerpo pierde agua y da la falsa impresión de un adelgazamiento espectacular en pocas semanas. "Se pueden perder varios kilos sin haber eliminado grasa", subrayó el experto. El cambio es solo temporal. Cuando se reintroduce la alimentación normal, el glucógeno se repone y el peso regresa con él.

La recomendación de Ojeda fue contundente: acudir a profesionales cualificados en lugar de perseguir soluciones rápidas que ponen en riesgo la salud. Una alimentación equilibrada acompañada de ejercicio físico es el camino que funciona a largo plazo. No es tan espectacular como perder cinco kilos en dos semanas, pero es real, sostenible y no deja el cuerpo debilitado ni el metabolismo dañado. En un momento en el que las redes sociales bombardean con promesas de transformación instantánea, la voz de un nutricionista recordando que no existen atajos en la salud resulta más necesaria que nunca.

El cambio es solo temporal; se pueden perder varios kilos sin haber eliminado grasa
— Pablo Ojeda, nutricionista
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué la gente sigue cayendo en estas dietas si los expertos llevan años advirtiendo sobre ellas?

Model

Porque prometen lo que nadie más promete: resultados visibles en días, no meses. Ver cinco kilos menos en la báscula es adictivo, aunque esos kilos sean agua y músculo, no grasa.

Inventor

Entonces, cuando recuperas el peso después, ¿es peor que antes?

Model

Sí. Perdiste masa muscular durante la dieta, así que cuando vuelves a comer normal, recuperas el peso pero con menos músculo. Tu metabolismo está más lento. Es un ciclo que empeora cada vez.

Inventor

¿Y el glucógeno? ¿Por qué es tan importante en esto?

Model

Es el truco que hace que las dietas milagro parezcan funcionar. Vacías tus reservas de glucógeno y pierdes mucha agua. La báscula baja dramáticamente. Pero es ilusión. Cuando comes carbohidratos de nuevo, el glucógeno vuelve y el peso también.

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¿Hay alguna dieta rápida que funcione sin estos efectos?

Model

No. Si es rápida, está sacrificando algo importante: nutrientes, masa muscular, o salud metabólica. Lo que funciona es lento, aburrido y requiere cambios reales en cómo comes.

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