Microorganismos marinos como diatomeas y dinoflagelados permanecen biológicamente activos bajo el glaciar Taylor, realizando fotosíntesis y reparando células en condiciones extremas. El análisis de ADN de 167 muestras confirmó que el 9,34% de los microorganismos provienen de ambientes oceánicos, evidencia sólida de origen marino del agua salada.