En la vida cotidiana de novecientas personas, investigadores alemanes encontraron que no es el peso del estrés lo que empuja a alguien hacia la pantalla, sino un destello más fugaz: la tentación. La Universidad de Duisburg-Essen publicó en PLOS One un estudio que reencuadra el uso problemático de internet no como una huida del malestar, sino como una rendición ante el impulso del momento. Comprender esa distinción podría cambiar la forma en que la psicología clínica aborda uno de los hábitos más extendidos de nuestra era.