En La Sierrita, un pueblo rural al pie del Escambray, la plaza del viernes por la noche se ha convertido en el único espacio de vida social disponible para sus jóvenes, y con ello, en el escenario de un problema de salud pública que crece en silencio: el consumo normalizado de alcohol mezclado con psicofármacos entre adolescentes. Lo que la comunidad percibe como costumbre o rito de paso masculino, los profesionales de la salud lo leen como una red de dependencia que destruye familias y cobra vidas. La solución, advierten, no vendrá solo de los consultorios, sino del hogar y de la voluntad col
La Sierrita: cuando el alcohol opaca el pulso nocturno de un pueblo rural
Fallecimientos por alteraciones metabólicas causadas por alcohol, violencia intrafamiliar, pérdida de dignidad y deterioro de la calidad de vida en consumidores y sus familias.