La NASA lanza con éxito el telescopio Nancy Grace Roman hacia el punto L2

Cien mil exoplanetas nuevos en cinco años de observación
El telescopio Roman utilizará múltiples métodos para descubrir y caracterizar mundos extrasolares durante su misión primaria.
Mark

¿Por qué este lanzamiento importa tanto? Parece ser un telescopio más.

Mimi

No es solo otro telescopio. El Roman tiene un campo de visión cien veces más amplio que el Hubble, lo que significa que puede ver porciones enormes del cielo de una sola vez. Eso le permite hacer búsquedas masivas en lugar de estudios detallados de objetos individuales.

Luke

Pero espera, ¿cien veces mejor que el Hubble? Eso suena a marketing. El campo de visión es solo una métrica.

Mimi

Tienes razón, es solo una métrica. La calidad de un telescopio depende de muchas cosas. Pero en este caso, ese campo de visión amplio es exactamente lo que necesita para buscar cien mil exoplanetas nuevos y estudiar la energía oscura.

Mark

¿Cuánto tiempo tardará en empezar a enviar datos útiles?

Mimi

Unos cien días para llegar a su órbita en el punto L2. Pero a diferencia del James Webb, no necesita desplegar piezas ópticas complicadas, así que puede calibrarse durante el viaje. Las primeras imágenes científicas deberían llegar antes de Navidad.

Luke

¿Y eso es seguro? El James Webb tuvo problemas terribles con su despliegue.

Mimi

El Roman está diseñado de manera más simple en ese aspecto. Pero claro, nada en el espacio es garantizado hasta que funciona.

Mark

¿Cuál es la historia detrás de este proyecto? Parece que tuvo un camino complicado.

Mimi

Muy complicado. Comenzó como un proyecto modesto llamado WFIRST hace más de veinte años. Pero en 2012, el Pentágono regaló a la NASA dos espejos de satélites espías cancelados, cada uno de 2,4 metros. La NASA decidió usar uno, lo que transformó el proyecto en algo mucho más ambicioso y costoso.

Luke

¿Un regalo del Pentágono? ¿Eso fue bueno o malo?

Mimi

Ambas cosas. Ahorró dinero en la construcción del espejo, pero obligó a rediseñar todo el telescopio. Los costos se triplicaron, de dos mil millones a cuatro mil quinientos millones de dólares.

Mark

¿Estuvo a punto de ser cancelado?

Mimi

Varias veces. Incluso en 2025, apenas dieciocho meses antes del lanzamiento, la administración Trump propuso cancelarlo. El Congreso lo salvó cada vez bajo presión de los científicos.

Luke

¿Y finalmente se lanzó dentro del presupuesto?

Mimi

Sí, y nueve meses antes de lo previsto. Eso es extraordinario para una misión de esta complejidad. Pero el camino fue largo y difícil.

  • Lanzamiento exitoso el 30 de agosto de 2026 a las 11:25 UTC desde el Centro Espacial Kennedy
  • Campo de visión cien veces mayor que el Hubble; espejo de 2,4 metros de diámetro
  • Viaje de cien días hacia el punto de Lagrange L2, a 1,2 millones de kilómetros de la Tierra
  • Se espera descubrir hasta cien mil exoplanetas y generar más de veinte mil terabytes de datos en cinco años
  • Costo total del programa: aproximadamente cuatro mil quinientos millones de dólares

El Roman tiene un campo de visión cien veces mayor que el Hubble y se espera que descubra hasta 100.000 nuevos exoplanetas durante su misión primaria de cinco años. El telescopio tardará aproximadamente cien días en alcanzar su órbita de halo alrededor del punto L2, a 1,2 millones de kilómetros de la Tierra, con primeras imágenes científicas esperadas antes de Navidad.

La NASA lanzó con éxito el telescopio espacial Nancy Grace Roman desde el Centro Espacial Kennedy mediante un cohete Falcon Heavy, iniciando su viaje hacia el punto de Lagrange L2 para estudiar materia oscura y descubrir exoplanetas.

A las 11:25 de la mañana del 30 de agosto de 2026, un cohete Falcon Heavy despegó desde la rampa 39A del Centro Espacial Kennedy llevando consigo el telescopio espacial Nancy Grace Roman, el observatorio más ambicioso que la NASA ha lanzado en años. Treinta y un minutos después de abandonar la Tierra, mientras sobrevolaba África central a 745 kilómetros de altitud, el telescopio se separó de la segunda etapa del cohete y comenzó su viaje de cien días hacia el punto de Lagrange L2, a 1,2 millones de kilómetros de distancia, donde orbitará en una posición de equilibrio gravitacional entre la Tierra y el Sol.

El Roman es un instrumento de 9174 kilogramos diseñado para responder algunas de las preguntas más profundas de la astronomía moderna. Su espejo primario, de 2,4 metros de diámetro, es idéntico en tamaño al del telescopio Hubble, pero su campo de visión es cien veces más amplio, lo que le permite capturar porciones enormes del cielo en una sola observación. El telescopio lleva dos instrumentos principales: el WFI, una cámara de 288 megapíxeles formada por dieciocho sensores que observan tanto en el espectro visible como en el infrarrojo cercano, y el CGI, un coronógrafo de nueva generación capaz de bloquear la luz de las estrellas para ver directamente los exoplanetas que orbitan a su alrededor. Durante la misión primaria de cinco años, se espera que el Roman descubra hasta cien mil nuevos exoplanetas y genere más de veinte mil terabytes de datos, una cantidad veinte veces superior a la que el telescopio James Webb enviará en el mismo período.

La historia del Roman es la de un proyecto que casi no llega a existir. Nació a principios de siglo como WFIRST, un observatorio modesto con un espejo de 1,3 metros destinado a estudiar la energía oscura por menos de dos mil millones de dólares. Pero en 2012, la agencia militar estadounidense NRO regaló a la NASA dos ópticas completas procedentes de satélites espías cancelados, cada una con un espejo de 2,4 metros. La decisión de utilizar una de estas ópticas transformó el proyecto en algo mucho más complejo y costoso. Lo que parecía un regalo se convirtió casi en una maldición: los fondos destinados al desarrollo del James Webb absorbieron recursos del WFIRST durante años, retrasando su avance. El proyecto estuvo a punto de ser cancelado en repetidas ocasiones, incluso en la propuesta presupuestaria de la administración Trump de mayo de 2025, apenas dieciocho meses antes del lanzamiento. En cada ocasión, el Congreso lo salvó bajo presión de la comunidad científica.

El espejo militar no estaba diseñado para observar en el infrarrojo, una capacidad esencial para que el telescopio pudiera estudiar galaxias y supernovas lejanas. Para compensar esta limitación y aumentar el impacto científico del observatorio, la NASA añadió el coronógrafo CGI, gestionado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro. Este instrumento experimental, rebajado a la categoría de demostrador tecnológico para reducir costos, permitirá ver directamente exoplanetas gigantes y caracterizar sus atmósferas, algo que ningún otro coronógrafo espacial ha logrado con tanta eficiencia. En mayo de 2020, el WFIRST fue rebautizado como Nancy Grace Roman en honor a la astrofísica que fue considerada la madre del telescopio Hubble por su papel fundamental en promover el proyecto de observatorio espacial dentro de la NASA.

El lanzamiento de este 30 de agosto fue ejecutado por SpaceX mediante un contrato de 255 millones de dólares. El Falcon Heavy que lo llevó al espacio era el decimotercero en despegar y el cuarto utilizado en una misión de la NASA. La etapa central realizaba su primer vuelo y fue desechada, mientras que las dos etapas laterales aterrizaron exitosamente en la costa de Florida, una en la plataforma LZ-40 y otra en la LZ-2. Una hora y veintitrés minutos después del despegue, las alas laterales de los paneles solares se desplegaron, seguidas por la sombrilla térmica que protege los instrumentos del calor excesivo. A diferencia del James Webb, el Roman no requiere desplegar elementos ópticos adicionales, lo que significa que sus instrumentos podrán activarse y calibrarse durante el viaje hacia L2, permitiendo que las primeras imágenes científicas de valor lleguen a la Tierra antes de Navidad.

El costo total del programa ronda los cuatro mil quinientos millones de dólares, casi tres veces el presupuesto original del WFIRST, cuando se suman el desarrollo, las operaciones de cinco años y el lanzamiento. A pesar de los retrasos y sobrecostes que caracterizaron su desarrollo, el Roman fue lanzado sin exceder la última estimación presupuestaria y nueve meses antes de lo previsto, una rareza notable en una misión astrofísica de esta complejidad. Durante su misión primaria, el telescopio observará el centro de la Vía Láctea durante 438 días en tandas de 72 días, capturando imágenes cada doce minutos de hasta doscientos millones de estrellas. También observará el polo norte galáctico durante 180 días y escaneará el doce por ciento del cielo durante 520 días, buscando supernovas de Tipo Ia que revelen la naturaleza de la energía oscura, mapeando la distribución tridimensional de la materia oscura y descubriendo cuerpos menores del Sistema Solar.

La velocidad de descarga de datos del Roman es de 290 megabits por segundo, generando aproximadamente 1,4 terabytes diarios. Por esta razón, la NASA ha solicitado ayuda a la Agencia Espacial Europea y a la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa para recibir los datos mediante sus estaciones terrestres. En un gesto de transparencia notable, todos los datos e imágenes del Roman serán puestos a disposición del público sin período de espera propietaria, permitiendo que la comunidad científica global acceda inmediatamente a los descubrimientos. Con suerte, en apenas tres meses los primeros resultados científicos estarán disponibles para que astrónomos de todo el mundo comiencen a desentrañar los misterios de la materia oscura y a catalogar miles de nuevos mundos en el universo.

El Roman no es un observatorio generalista como el Hubble o el James Webb, sino que su método de trabajo es escanear grandes zonas del cielo para extraer todo tipo de datos.
— Descripción del enfoque científico del telescopio
Los datos del Roman se pondrán a disposición de todo el público sin período propietario de espera.
— Política de acceso a datos de la NASA
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