Bajo la superficie lunar se extienden cavernas tan vastas que desafían la imaginación humana, y durante décadas han permanecido como promesas silenciosas de refugio y descubrimiento. Ahora, la NASA ha dado un paso concreto hacia ese mundo oculto, financiando a Stone Aerospace con 175.000 dólares para desarrollar un dron propulsado por energía láser capaz de descender a esas profundidades y transmitir lo que encuentre. Es el tipo de inversión pequeña que puede abrir puertas enormes: la de un futuro en el que la humanidad no solo pisa otros mundos, sino que aprende a vivir dentro de ellos.