Dieciocho años después del inicio de la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión, la banca española alcanza un umbral simbólico: la morosidad regresa al 2,63%, el mismo nivel que tenía en septiembre de 2008, antes de que el colapso se desplegara. Este descenso, impulsado por la recuperación del empleo y el crecimiento salarial, no es solo un dato técnico, sino el reflejo silencioso de millones de familias que han recuperado la capacidad de cumplir con sus compromisos. El ciclo que comenzó con la burbuja inmobiliaria y culminó en un máximo histórico del 13,6% de dudosidad cierra, al meno