En el umbral entre la vida y la muerte de una niña, un líder revolucionario encontró un momento que ninguna agenda de Estado podría justificar del todo, pero que la humanidad sí. A las 5:25 de la madrugada de octubre de 2001, Fidel Castro llamó a un periodista para prometerle que su hija Lauren, operada de cáncer en La Habana, viviría — y cumplió esa promesa. En el centenario de su nacimiento, ese gesto silencioso, sin cámaras ni tribunas, se convierte en el retrato más íntimo de un hombre que gobernó una revolución pero que también supo detenerse ante el dolor de una sola familia.
La llamada de Fidel: el gesto humanitario que reveló al hombre detrás del líder
Una niña diagnosticada con cáncer fue salvada gracias a la intervención personal de Fidel Castro, quien aseguró los recursos médicos necesarios para su tratamiento y supervivencia.