La IA vigila tus emociones en entrevistas de trabajo, pero ¿sin discriminar?

En el futuro, la IA será explicable o no será
Un trabajador de Expai resume el desafío central: los algoritmos que toman decisiones sobre personas deben revelar cómo las toman.
Mark

Entonces estas startups están vendiendo sistemas que básicamente espían las emociones de la gente en entrevistas. ¿Cómo es eso legal?

Mimi

No es espionaje exactamente. Analizan expresiones faciales y tono en videollamadas que ya están sucediendo. Es más como si alguien muy entrenado estuviera observando y tomando notas, pero automatizado.

Luke

Pero aquí está el problema: ¿sabe el candidato que está siendo analizado? ¿Consintió? El artículo no lo dice.

Mimi

Bueno, Emocional dice que solo proporciona datos generales a recursos humanos, no decisiones individuales sobre quién contratar.

Mark

¿Y eso es suficiente protección?

Luke

No realmente. El sindicato CC.OO está preocupado precisamente por eso. Dicen que si todo se presenta como "objetivo" y "anónimo", podría en realidad amplificar la discriminación.

Mimi

Aunque también hay un argumento interesante: los algoritmos dejan rastros. Si un humano discrimina, puede mentir. Si una máquina discrimina, puedes ver exactamente dónde y cómo.

Mark

¿Entonces es mejor un algoritmo sesgado que un gerente sesgado?

Luke

Eso depende. Si el algoritmo está entrenado con datos de procesos donde ya había discriminación, simplemente la replica a mayor escala. Y además, la gente confía más en los números que en las personas.

Mimi

Por eso Expai existe. Dicen que la IA tiene que ser explicable. Si no puedes ver cómo toma una decisión, no deberías usarla.

Mark

¿Y las startups están de acuerdo con eso?

Luke

El artículo no lo deja claro. Hervás de Emocional dice que no hay aspectos negativos en la personalidad, que todo tiene un lado positivo. Eso suena bien, pero no responde la pregunta sobre discriminación.

Mimi

Porque probablemente no tienen una respuesta clara. Están construyendo la tecnología mientras el debate sobre cómo regularla apenas comienza.

  • Emocional ha captado 1 millón de euros en un año de existencia
  • Talentfy facturó 1,2 millones en 2022 y ha levantado 1,2 millones en inversión
  • Una directiva europea en elaboración clasificará la IA en selección como alto riesgo
  • 556 startups exponen en el 4YFN del Mobile World Congress

Empresas tecnológicas desarrollan sistemas de IA que reconocen emociones en videollamadas laborales para evaluar candidatos y empleados de forma automática. Expertos advierten que los algoritmos pueden perpetuar discriminación si se entrenan con datos sesgados, aunque también pueden revelar sesgos humanos ocultos.

Startups como Emocional y Talentfy utilizan IA para analizar expresiones faciales y emociones de candidatos en entrevistas de trabajo, planteando preocupaciones sobre discriminación algorítmica en procesos de selección.

En el Mobile World Congress de Barcelona, entre cientos de startups que exhiben las últimas innovaciones tecnológicas, dos empresas catalanas demostraban algo que hace apenas unos años habría parecido sacado de una película de ciencia ficción: software capaz de leer tus emociones mientras hablas en una videollamada de trabajo. Emocional y Talentfy han construido sistemas de inteligencia artificial que analizan expresiones faciales, tono de voz y lenguaje corporal para traducir estados emocionales en datos que los departamentos de recursos humanos pueden consultar como si fueran métricas de desempeño.

Emocional, fundada hace apenas un año por Aniol Hervás Royo, ya ha captado un millón de euros en inversión y cuenta con clientes como Sanitas. Su tecnología se integra directamente en las videollamadas de reuniones y procesos de selección, identificando cuándo un candidato está nervioso, contento o estresado. La startup describe su función como una versión objetiva de las encuestas de clima laboral tradicionales, proporcionando a recursos humanos un marco general sobre cómo se sienten los equipos, si el estrés está aumentando o si la moral mejora. Hervás argumenta que estos datos no son negativos en sí mismos: la personalidad no tiene aspectos inherentemente malos, dice, y el objetivo es que los candidatos se conozcan mejor a sí mismos identificando sus fortalezas. Su equipo de 15 personas también utiliza esta misma tecnología para realizar tests de personalidad durante procesos de selección.

Talentfy, con tres años de trayectoria y 20 empleados, aborda el problema desde un ángulo diferente. Nació de una necesidad concreta: hay escasez de trabajadores tecnológicos calificados en un mercado en expansión. Su plataforma conecta empresas con reclutadores clasificados por IA, sugiere candidatos ideales basándose en análisis automático de solicitudes, y alimenta continuamente los currículums de los candidatos con información sobre pruebas técnicas superadas y retroalimentación de empresas. También incorpora reconocimiento de emociones en videoentrevistas. En 2022, Talentfy facturó 1,2 millones de euros y ha levantado la misma cantidad en inversión durante sus tres años de existencia. Su consejero delegado, Santi Molins, explica que estas herramientas permiten a las empresas encontrar candidatos que no solo sean competentes sino también estables: aunque los profesionales altamente cualificados típicamente rotan cada 18 meses, las empresas quieren asegurar que durante ese tiempo sean rentables.

Pero esta proliferación de algoritmos en la toma de decisiones laborales plantea una pregunta incómoda: ¿cómo se garantiza que estos sistemas no perpetúen o amplíen la discriminación? Dani Cruz, responsable de Análisis y Transformación Digital del sindicato CC.OO en Cataluña, señala que una directiva europea en elaboración probablemente clasificará el uso de IA en procesos de selección como de alto riesgo, lo que significaría que estas tecnologías solo podrían usarse si están fuertemente justificadas. El sindicato no se opone a la IA en principio, pero exige transparencia en los datos y procesos utilizados. Si todo se presenta como anónimo y objetivo, advierte, podría en realidad profundizar la discriminación en lugar de eliminarla.

Investigadores del National Bureau of Economic Research estadounidense ya advertían en 2019 sobre este riesgo: confundir "basado en datos" con "no discriminatorio" sería irresponsable e incluso peligroso. Un algoritmo entrenado con datos históricos de procesos de selección donde ya existía discriminación simplemente replicará esos sesgos a escala. Sin embargo, los investigadores también reconocen un lado potencialmente positivo: mientras que la discriminación humana era invisible y sus autores podían negarlo, los algoritmos dejan rastros que permiten identificar exactamente cuándo y cómo ocurrió el sesgo.

Una tercera startup presente en el congreso, Expai, propone una solución: explicabilidad radical. Su plataforma traduce en gráficos comprensibles cómo un modelo de IA toma sus decisiones. Cuando un banco le pide a un algoritmo que decida si otorga un préstamo, o cuando se entrena un sistema con datos del Titanic para decidir a quién salvar en un naufragio, Expai revela si el modelo está considerando edad, género, clase social u otros factores potencialmente discriminatorios. Arnau Soler, trabajador de esta startup de un año de antigüedad aún en búsqueda de inversores, es categórico: "En el futuro, la IA será explicable o no será. Porque no nos podemos fiar 100% de lo que nos dice la máquina, tenemos que saber cómo toma las decisiones". El debate sobre si estas herramientas representan progreso o riesgo probablemente se resolverá no en las salas de conferencias sino en las regulaciones que vendrán, y en si las empresas que las usan están dispuestas a revelar cómo funcionan realmente.

No estamos en contra de la IA si puede facilitar el trabajo, pero lo que pedimos es que los datos y los procesos que se usen sean transparentes
— Dani Cruz, CC.OO Cataluña
Sería irresponsable, incluso peligroso, confundir 'basado en datos' con 'no discriminatorio', 'imparcial' u 'objetivo'
— National Bureau of Economic Research, 2019
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