El Alzheimer, enfermedad que silenciosamente transforma el cerebro décadas antes de que la memoria comience a fallar, enfrenta hoy un nuevo aliado: la inteligencia artificial. Investigadores de todo el mundo trabajan para que algoritmos capaces de leer biomarcadores en la sangre e imágenes cerebrales puedan advertir lo que el ojo clínico aún no alcanza a ver. No se trata de reemplazar al médico, sino de extender su mirada hacia un horizonte más temprano, cuando intervenir todavía puede cambiar el curso de la vida.