En el transcurso de apenas tres años, la inteligencia artificial ha partido en dos el tejido empresarial español: de un lado, compañías que crecen, pagan mejor y atraen talento; del otro, organizaciones atrapadas en un círculo de menor productividad que amenaza su propia supervivencia. La brecha no es ya una advertencia futura, sino una realidad medida en euros por trabajador que el Banco de España ha cifrado en 6.300, más del doble que en 2022. Lo que está en juego no es solo la competitividad de unas empresas frente a otras, sino la pregunta más antigua del capitalismo: quién queda dentro y
La IA duplica la brecha de productividad: empresas rezagadas no podrán mantener salarios
Los trabajadores en empresas rezagadas enfrentan presión salarial creciente, barreras de entrada más exigentes y riesgo de despidos colectivos por atraso tecnológico.