En el corazón del movimiento trumpista existe una institución que no se limita a observar el poder, sino que enseña a ejercerlo: la Heritage Foundation. Más que un laboratorio de ideas, funciona como una escuela de gobierno donde una generación de líderes absorbe una doctrina política coherente y lista para ser aplicada. En la larga historia de los movimientos conservadores estadounidenses, pocas organizaciones han asumido con tanta claridad la tarea de convertir la ideología en manual de acción.