La banca apuesta por la IA para reducir el coste de gestionar clientes

Crecer sin incurrir en gastos adicionales es el nuevo terreno de batalla
Los bancos ven en la IA la oportunidad de aumentar ingresos manteniendo o reduciendo costos operativos.
Mark

¿Por qué los bancos cambian de métrica ahora? ¿Qué tiene de especial el coste por cliente frente a lo que medían antes?

Mimi

Antes medían la eficiencia global: cuánto gastaban en total respecto a lo que ganaban. Ahora quieren saber cuánto cuesta servir a cada cliente específico. Es más granular, más preciso. Con la IA, pueden automatizar tareas y reducir ese coste sin perder clientes.

Mark

Pero Santander ya ha reducido el coste un 6% en un año. ¿Eso no es ya un éxito?

Mimi

Lo es, pero es el comienzo. Promete un 17% en tres años. El mercado está esperando ver si eso es realista o si es solo marketing. Los inversores necesitan pruebas de que la IA realmente funciona.

Mark

¿Y por qué BBVA y Sabadell reorganizan ahora sus direcciones? ¿No deberían haberlo hecho hace años?

Mimi

Estaban atrapados en la batalla por la fusión. Ahora que eso terminó, necesitan demostrar que tienen un futuro. Crear áreas de IA, traer gente de McKinsey, cambiar estructuras: es su forma de decir al mercado que están serios con la transformación.

Mark

¿Qué pasa si la IA no reduce costes tanto como prometen?

Mimi

Entonces los bancos tendrán que crecer de otra forma o aceptar márgenes más bajos. Pero creo que la mayoría cree que la IA sí funciona. El riesgo es que todos hagan lo mismo al mismo tiempo, y nadie gane ventaja competitiva.

Mark

¿Esto significa que habrá menos empleados en los bancos?

Mimi

Probablemente. Menos empleados haciendo tareas repetitivas. Pero también significa que los bancos que no se adapten desaparecerán o serán absorbidos. Es una carrera de supervivencia.

  • Santander ha puesto el listón: reducir el coste por cliente activo de 264 a 220 euros en tres años, con un 6% ya recortado, convirtiendo la IA en una palanca de mil millones en sinergias.
  • Bankinter mide la eficiencia de otra manera —cuánto cuesta gestionar cada mil millones de activos— y ese indicador ya está bajando, señalando que la carrera ha comenzado en todo el sector.
  • BBVA y Sabadell, que perdieron año y medio atrapados en una OPA fallida, ahora reorganizan sus cúpulas directivas a contrarreloj para no quedarse atrás en la transformación digital.
  • Los cambios estructurales en ambas entidades entran en vigor el 1 de septiembre, marcando una fecha concreta en la que el sector espera que las nuevas métricas de eficiencia empiecen a dominar el discurso inversor.
  • El mercado aún no sabe cómo valorar las promesas de la IA, pero los bancos tienen claro que quien demuestre crecer sin gastar más será el próximo campeón competitivo del sector.

La banca española, forjada durante décadas en el arte de la contención de costes, vuelve a mirar hacia adentro con una nueva herramienta: la inteligencia artificial. Santander, Bankinter, BBVA y Sabadell están redefiniendo cómo se mide el éxito bancario, desplazando el foco desde los ingresos hacia el coste de servir a cada cliente. En este giro, la eficiencia deja de ser un legado del pasado y se convierte en la promesa del futuro.

La banca española lleva décadas compitiendo por ser la más eficiente de Europa, primero a golpe de fusiones y recortes de plantilla, luego aprovechando la subida de tipos para crecer. Ahora, con la inteligencia artificial en el horizonte, el sector vuelve a girar hacia la eficiencia, pero con métricas inéditas que prometen cambiar la forma de medir el éxito.

Santander fue el primero en poner cifras concretas sobre la mesa. En su presentación de objetivos para 2028, Ana Botín comprometió una reducción del 17% en el coste por cliente activo —de 264 a 220 euros— en tres años, apoyada en sinergias de mil millones generadas por la IA. El banco ya ha recortado ese indicador un 6% en el último año, lo que da credibilidad al objetivo. Bankinter, por su parte, prefiere medir cuánto cuesta gestionar los activos de sus clientes: actualmente 4,4 euros por cada mil millones, una cifra que también está descendiendo.

Mientras tanto, BBVA y Sabadell llegan a esta carrera con retraso. Ambas entidades estuvieron distraídas durante año y medio por la OPA que BBVA lanzó sobre Sabadell en mayo de 2024 y que se frustró definitivamente en octubre de 2025. Ahora reordenan sus estructuras directivas con urgencia: BBVA ha renovado casi por completo su comité de dirección y ha creado un área específica de Transformación en IA, con el objetivo de bajar su ratio de eficiencia del 38% al 35%. Sabadell, más delgado tras vender su filial británica TSB, ha apostado por un CEO con perfil tecnológico y ha creado un área de Transformación Corporativa e IA liderada por un exdirector de McKinsey.

Los cambios entran en vigor el 1 de septiembre. A partir de entonces, el coste por cliente o por activo gestionado se perfila como el nuevo campo de batalla del sector. Los inversores aún dudan de cómo valorar las promesas de la IA, pero la lógica es irrefutable: quien logre crecer sin aumentar gastos habrá encontrado la fórmula ganadora, con o sin certezas sobre el impacto real de la tecnología.

Los bancos españoles están entrando en una nueva fase de su evolución competitiva, y esta vez la brújula apunta hacia la inteligencia artificial como herramienta para hacer más con menos. Durante años, las entidades españolas compitieron ferozmente por reducir sus ratios de eficiencia —la proporción entre costes e ingresos— hasta convertirse en las más competitivas de Europa, gracias a fusiones y ajustes de plantilla que marcaron décadas. Cuando los tipos de interés subieron en 2022 y 2023, la atención se desplazó hacia el crecimiento. Ahora, con la IA en el horizonte, el sector vuelve a mirar hacia la eficiencia, pero con nuevas métricas que prometen cambiar la forma en que se mide el éxito.

Esta transformación no es teórica. Algunos bancos ya están desplegando internamente objetivos vinculados a medidas de eficiencia que se centran específicamente en el coste de gestionar clientes. Fuentes del sector financiero indican que otras entidades están analizando la posibilidad de adoptar estas mismas métricas y trasladarlas a sus analistas. La industria cree que estas medidas se convertirán en referencias que el mercado seguirá de cerca, y que pronto los bancos competirán por demostrar mejoras en estas variables.

Santander ha sido el primero en poner números sobre la mesa. En su presentación de objetivos para 2028, realizada el 25 de febrero de este año, la entidad presidida por Ana Botín estableció un ambicioso objetivo: reducir el coste por cliente activo —aquellos con mayor vinculación y rentabilidad— en un 17% en tres años. Esto significa bajar desde 264 euros hasta 220 euros por cliente. La IA, según Santander, permitirá generar sinergias de mil millones de euros en ingresos y costes. El banco ya ha mostrado avances: en el último año, la métrica se ha reducido en un 6%, lo que sugiere que el camino es viable.

Bankinter también ha comenzado a hablar de variables similares, aunque con un enfoque ligeramente distinto. Su consejera delegada, Gloria Ortiz, ha señalado que el banco está mejorando en la ratio de costes operativos respecto a los volúmenes gestionados por clientes. En lugar de enfatizar el número de clientes, Bankinter mira los activos: cuánto gasta para gestionar una cantidad determinada de dinero. Actualmente, ese coste se sitúa en 4,4 euros por cada mil millones, una cifra que está en descenso.

Mientras tanto, BBVA y Sabadell, que pasaron año y medio distraídos por la fallida oferta pública de adquisición que BBVA lanzó sobre Sabadell en mayo de 2024 y que se descarriló definitivamente en octubre de 2025, ahora están reorganizando sus estructuras de dirección para aprovechar la revolución de la IA. BBVA ha realizado diez grandes cambios en su comité de dirección, con ocho salidas y siete nombramientos, además de crear una nueva área de Transformación en IA liderada por Antonio Bravo. El banco se ha fijado el objetivo de alcanzar una ratio de eficiencia del 35% durante su plan estratégico 2025-2029, frente al 38% actual. Para lograrlo, necesita reducir costes y aumentar ingresos simultáneamente.

Sabadell, bajo el liderazgo de su nuevo CEO Marc Armengol —quien tiene experiencia en tecnología— se enfrenta a un desafío similar. El banco catalán, ahora independiente pero adelgazado tras la venta de su filial británica TSB, necesita volver a crecer sin activos adicionales que vender. Ha creado un área de Transformación Corporativa e IA dirigida por Robert Durán, exdirector de McKinsey, que reportará a Marc Prat, director general de Estrategia. Además, la Dirección General de Operaciones y Tecnología, liderada por Elena Carrera, refuerza sus capacidades en IA.

Los cambios en BBVA y Sabadell entrarán en vigor el 1 de septiembre. A partir de esa fecha, se espera que las métricas relacionadas con el coste de gestión por clientes o activos se popularicen en los análisis internos del sector. La lógica subyacente es clara: ante la incertidumbre sobre el impacto real de la IA, los inversores encuentran difícil valorar estas promesas. Pero lo que los bancos tienen claro es que el mercado acabará premiando a aquellas entidades que demuestren capacidad de crecer sin incurrir en gastos adicionales. Si la IA obliga a reducir costes, estarán maximizando eficiencia. Si potencia el crecimiento, lo harán de forma más rentable. En cualquier caso, la métrica del coste por cliente o activo se ha convertido en el nuevo terreno de batalla competitivo del sector.

La IA permitirá sinergias de mil millones de euros en ingresos y costes, con una reducción del coste por cliente activo del 17% en tres años
— Banco Santander, presentación de objetivos 2028
El banco está mejorando en la ratio de costes operativos respecto a los volúmenes gestionados por clientes
— Gloria Ortiz, consejera delegada de Bankinter
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