La IA reduce a casi cero el costo de producir documentos legales, desplazando el valor del abogado desde la producción hacia el diseño e integración del derecho en flujos operacionales. El 70% de la demanda legal global está insatisfecha; las firmas deben repensar modelos de facturación por hora y enfocarse en resolver problemas del cliente, no en producir contenido legal.