En Pesquería, Nuevo León, la planta de Kia se prepara para ensamblar el EV3, su primer vehículo 100% eléctrico fabricado en México, respaldado por una inversión de 649 millones de dólares. Esta decisión no es solo un movimiento industrial: es una señal de que México ha ganado un lugar en la nueva geografía global de la manufactura eléctrica. Kia apuesta a que la sostenibilidad no comienza cuando el auto rueda por las calles, sino desde el momento en que nace en la fábrica.