Un juez federal de Estados Unidos ha considerado que existen pruebas suficientes para que el expresidente peruano Alejandro Toledo sea juzgado en su país por el caso Odebrecht, abriendo un nuevo capítulo en la larga relación entre el poder político y las grandes obras de infraestructura. La decisión, tomada en California, no pone fin al proceso: el destino final de Toledo depende ahora de la voluntad del secretario de Estado Antony Blinken, quien deberá decidir si lo entrega. Mientras tanto, el hombre que llegó a la presidencia con la promesa de una democracia renovada aguarda, a sus 75 años,
Justicia de EE.UU. declara extraditable a Alejandro Toledo al Perú por el caso Odebrecht
El tratado se firmó dos días antes de que Toledo asumiera la Presidencia
¿Qué fue exactamente lo que decidió el juez Hixson?
Que Toledo puede ser extraditado al Perú, porque hay evidencia suficiente para que sea procesado por el caso Odebrecht.
¿Eso significa que será enviado de inmediato?
No. La decisión final es del secretario de Estado, Antony Blinken.
Y conviene separar bien las cosas: el juez no declaró culpable a nadie, solo consideró que hay evidencia para un proceso en el Perú.
¿Qué argumentó la defensa?
Que los dos principales testigos de la Fiscalía peruana tenían contradicciones e inconsistencias, y pidió desestimar el caso.
Eso es lo que sostiene la defensa; el texto no detalla cuáles son esas contradicciones ni cómo las evaluó el juez.
¿Y los 35 millones de dólares?
Es lo que, según la Fiscalía peruana, habría recibido de Odebrecht a cambio de favorecer a la empresa.
Insisto: es una cifra de la Fiscalía, una acusación, no un hecho probado en juicio.
¿Qué llama la atención del tratado?
Se firmó el 26 de julio de 2001, dos días antes de que Toledo asumiera la Presidencia.
Il Polso
- Un juez estadounidense dictaminó que Alejandro Toledo puede ser extraditado al Perú, golpeando de lleno a un expresidente que intentaba evitar el proceso.
- La Fiscalía peruana sostiene que Toledo habría recibido hasta 35 millones de dólares de Odebrecht a cambio de favorecer a la constructora desde el gobierno.
- La defensa señala contradicciones en los testimonios de los dos principales testigos y pidió archivar el caso, sin éxito en esta instancia.
- La decisión final queda en manos del secretario de Estado Antony Blinken, y el trámite, que ya supera los dos años, aún puede extenderse.
- Toledo, que pasó ocho meses en prisión y hoy cumple arresto domiciliario, enfrenta la posibilidad real de regresar al Perú para responder ante la justicia.
Un juez federal de Estados Unidos ha considerado que existen pruebas suficientes para que el expresidente peruano Alejandro Toledo sea juzgado en su país por el caso Odebrecht, abriendo un nuevo capítulo en la larga relación entre el poder político y las grandes obras de infraestructura. La decisión, tomada en California, no pone fin al proceso: el destino final de Toledo depende ahora de la voluntad del secretario de Estado Antony Blinken, quien deberá decidir si lo entrega. Mientras tanto, el hombre que llegó a la presidencia con la promesa de una democracia renovada aguarda, a sus 75 años, el desenlace de una historia que también es la de su país.
Cuatro días después de una audiencia en la que su defensa pidió archivar el caso, el expresidente peruano Alejandro Toledo recibió una respuesta desfavorable desde una corte de Estados Unidos. El juez Thomas S. Hixson concluyó que existe evidencia suficiente para que sea procesado en el Perú por el caso Odebrecht, y que puede ser extraditado.
La decisión no es definitiva. Antony Blinken, secretario de Estado, tiene la última palabra sobre si el exmandatario será entregado a las autoridades peruanas. El trámite ya acumula más de dos años, y el juicio de extradición se postergó varias veces a pedido de la defensa, que buscaba más tiempo para revisar y traducir documentos enviados desde Lima.
El marco es el tratado de extradición firmado el 26 de julio de 2001, dos días antes de que Toledo asumiera la Presidencia. Casi dos décadas después, ese mismo acuerdo sostiene el pedido de entrega.
Toledo, de 75 años, fue detenido en California en julio de 2019. Pasó ocho meses en prisión por riesgo de fuga y, en marzo de 2020, con la pandemia, salió bajo arresto domiciliario. La Fiscalía peruana lo acusa de haber recibido hasta 35 millones de dólares de Odebrecht a cambio de favorecer a la constructora brasileña mientras gobernaba. Él y su defensa niegan la acusación y cuestionan la solidez de los testigos.
Ahora la pregunta queda suspendida: si el expresidente regresará al país para responder por el caso que marcó su nombre.
Cuatro días después de la audiencia en la que su defensa pidió que se archivara el caso, el expresidente peruano Alejandro Toledo recibió una respuesta desfavorable desde una corte de Estados Unidos. El juez Thomas S. Hixson resolvió que Toledo puede ser extraditado al Perú, al considerar que existe evidencia suficiente para que sea procesado allí por el caso Odebrecht.
La decisión judicial no es la última palabra. Corresponde ahora al secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, decidir si finalmente se entrega o no al exmandatario a las autoridades peruanas. El trámite ya lleva más de dos años.
El marco legal que examinó el juez es el tratado de extradición entre ambos países, firmado el 26 de julio de 2001. Es un dato curioso: el documento se suscribió dos días antes de que Toledo asumiera la Presidencia del Perú, el 28 de julio de ese año. Casi dos décadas después, ese mismo instrumento sirve de base para pedir su entrega.
Toledo, hoy de 75 años, fue detenido en julio de 2019 en California, donde había residido en los últimos años. Pasó ocho meses en prisión, porque el juez apreció riesgo de fuga. En marzo de 2020, con el estallido de la pandemia de covid-19, logró salir de la cárcel y quedó bajo arresto domiciliario.
La acusación se apoya en las investigaciones de la Fiscalía peruana. Según estas, Toledo habría recibido hasta 35 millones de dólares de la constructora brasileña Odebrecht a cambio de favorecer a la empresa en sus negocios en el Perú mientras ejercía como jefe del Gobierno.
La audiencia de extradición se celebró el viernes anterior a la decisión. En ella, la defensa pidió que se desestimara el caso, apoyándose en aparentes contradicciones e inconsistencias en los dichos de los dos principales testigos de la investigación fiscal peruana. El juez, sin embargo, consideró suficiente la evidencia para que el proceso continúe en el Perú.
El juicio de extradición estaba previsto inicialmente para principios de este año, pero se pospuso varias veces. Cada aplazamiento fue a pedido de la defensa, que solicitó en repetidas ocasiones más tiempo para revisar y traducir los documentos enviados desde el Perú.
Queda ahora esperar la determinación de Blinken, que dirá si el expresidente regresa al país para responder por el caso Odebrecht.
Citazioni salienti
Hay evidencia suficiente para que el exmandatario sea procesado en el Perú por el caso Odebrecht (resumen de la decisión).— Juez Thomas S. Hixson