En Belo Horizonte, un magistrado con 17 años en la judicatura fue captado en plena audiencia virtual bebiendo vino, fumando con soplete de cocina y vistiendo bermudas bajo su toga. Lo que las redes sociales convirtieron en escándalo viral, la justicia lo transformó en sumario disciplinario, revelando no un tropiezo aislado sino un patrón sostenido de conducta que incluye antecedentes de ebriedad y una denuncia por violencia de género. El caso obliga al sistema judicial brasileño a mirarse a sí mismo y preguntarse cómo se sostiene en el cargo quien acumula señales tan visibles de quebranto.
Juez brasileño suspendido tras fumar y beber vino en audiencia virtual
Un juez que bebía vino y fumaba durante audiencias, como si la toga lo hiciera intocable
¿Cómo es posible que alguien en una posición de autoridad judicial actúe de esta manera durante una audiencia oficial?
Es difícil de procesar. No estamos hablando de un error de juicio o una mala decisión legal. Estamos hablando de alguien que aparentemente no consideraba que sus acciones tuvieran consecuencias, como si la toga lo protegiera de cualquier rendición de cuentas.
Pero había antecedentes, ¿verdad? El incidente de 2020.
Exacto. Seis años antes, se presentó ebrio en casa de una colega. Recibió una advertencia formal y siguió trabajando. Eso es lo que asusta: el sistema le dio una segunda oportunidad y él la usó para continuar con el mismo patrón.
¿Y la denuncia por violencia de género? ¿Eso es separado o parte del mismo problema?
Es parte del mismo cuadro. No es que haya cometido un error puntual. Hay un patrón de conducta que se extiende desde su vida personal hasta su desempeño profesional. Su expareja necesitó protección legal contra él.
¿Qué dice esto sobre las instituciones que lo supervisaban?
Que fallaron. Múltiples veces. Después de 2020, alguien debería haber estado vigilando más de cerca. Debería haber habido consecuencias más severas. En cambio, pasaron seis años hasta que un video viral obligó al sistema a actuar.
¿Cuál es el resultado probable?
Probablemente será destituido. Pero la pregunta real es cuántos otros magistrados están operando bajo el mismo nivel de impunidad, solo que sin haber sido capturados en video.
O Pulso
- Las imágenes del juez Milton Lívio Lemos Salles fumando con soplete y bebiendo vino en plena sesión judicial se propagaron por redes sociales con una velocidad que el sistema institucional no pudo ignorar.
- El Consejo Nacional de Justicia y la justicia de Minas Gerais reaccionaron de inmediato, apartando preventivamente al magistrado de la 4ª Vara Criminal y abriendo un sumario disciplinario formal.
- El escándalo destapó un historial previo: en 2020 ya había sido sancionado por presentarse ebrio y tambaleante en el domicilio de una colega, lata de cerveza en mano, sin que eso le costara el cargo.
- Su expareja lo denunció por violencia de género —amenazas e insultos— y obtuvo una medida de protección urgente, extendiendo el patrón de conducta más allá del ámbito laboral.
- El expediente avanza por los canales institucionales hacia una posible destitución definitiva, mientras la defensa guarda silencio y la pregunta de fondo persiste: ¿por qué tardó tanto el sistema en actuar?
En Belo Horizonte, un magistrado con 17 años en la judicatura fue captado en plena audiencia virtual bebiendo vino, fumando con soplete de cocina y vistiendo bermudas bajo su toga. Lo que las redes sociales convirtieron en escándalo viral, la justicia lo transformó en sumario disciplinario, revelando no un tropiezo aislado sino un patrón sostenido de conducta que incluye antecedentes de ebriedad y una denuncia por violencia de género. El caso obliga al sistema judicial brasileño a mirarse a sí mismo y preguntarse cómo se sostiene en el cargo quien acumula señales tan visibles de quebranto.
Milton Lívio Lemos Salles llevaba 17 años en la magistratura cuando las imágenes lo mostraron ante una audiencia virtual bebiendo vino, encendiendo un cigarrillo con soplete de cocina y dejando ver, al levantarse, que bajo su toga oficial vestía bermudas. El video se viralizó con rapidez y desencadenó una crisis institucional que pronto revelaría algo más grave que un acto de indisciplina puntual.
La respuesta fue inmediata: el Consejo Nacional de Justicia y la justicia del estado de Minas Gerais abrieron un sumario disciplinario y apartaron preventivamente al juez de la 4ª Vara Criminal. Lo que comenzó como un escándalo en redes sociales se convirtió en una revisión profunda de la trayectoria de un magistrado con 36 años en el ámbito judicial.
El episodio no era el primero. En 2020, Lemos Salles ya había sido sancionado formalmente tras presentarse en el domicilio de una colega camarista —para reclamar por un concurso de ascenso— con signos evidentes de ebriedad y una lata de cerveza en la mano. Recibió una advertencia formal, pero conservó su cargo.
Mientras el tribunal evaluaba su destitución definitiva, emergió una denuncia de su expareja por violencia de género: amenazas e insultos que motivaron una medida de protección urgente dictada por la justicia. La conducta del magistrado trascendía lo laboral y alcanzaba su entorno personal.
La defensa guardaba silencio. El expediente seguía su curso institucional. Pero la pregunta que el caso dejaba flotando era más amplia que el destino de un juez: ¿qué mecanismos permitieron que alguien con este historial permaneciera tanto tiempo administrando justicia?
Milton Lívio Lemos Salles estaba en su despacho en Belo Horizonte, conectado a una audiencia virtual como cualquier otro día de trabajo. Excepto que no era un día cualquiera. Mientras los participantes de la sesión lo observaban a través de la pantalla, el juez de 17 años en la magistratura tomaba sorbos de vino, encendía un cigarrillo con un soplete de cocina y, cuando se levantó de su asiento, dejó ver que debajo de su toga oficial llevaba bermudas. Las imágenes se propagaron rápidamente por las redes sociales, desatando una crisis institucional en el Poder Judicial brasileño que revelaría un patrón de conducta mucho más profundo que un simple acto de indisciplina.
La reacción fue inmediata. El Consejo Nacional de Justicia y la Justicia del estado de Minas Gerais abrieron un sumario disciplinario y apartaron preventivamente a Lemos Salles de su cargo en la 4ª Vara Criminal. Lo que comenzó como un video viral se convirtió en un escándalo que cuestionaba la integridad del sistema judicial brasileño. Un magistrado con 36 años de trayectoria en el ámbito judicial, alguien que se suponía debía administrar justicia con decoro y responsabilidad, había sido capturado en flagrante violación de los códigos más básicos de conducta profesional.
Pero el incidente de la audiencia virtual no era un hecho aislado. Seis años antes, en 2020, Lemos Salles ya había protagonizado un episodio que le valió una advertencia formal. En esa ocasión, se presentó en el domicilio de una colega camarista para reclamar por un concurso de ascenso. El personal de seguridad del edificio lo vio llegar caminando de manera tambaleante, con una lata de cerveza en la mano. Los signos de ebriedad eran evidentes. Fue sometido a un sumario interno y recibió una sanción formal, pero continuó en su cargo.
Ahora, mientras el tribunal evaluaba si procedería a su destitución definitiva, emergió otro aspecto del expediente que agravaba aún más la situación. Su expareja lo había denunciado por violencia de género, acusándolo de haberla amenazado e insultado. La Justicia respondió rápidamente, dictando una medida de protección urgente a su favor. La conducta del magistrado no se limitaba a faltas disciplinarias en el ámbito laboral; se extendía a su vida personal de manera que ponía en riesgo a quienes lo rodeaban.
La defensa legal de Lemos Salles guardaba silencio. El tribunal encargado de determinar su futuro en la magistratura también se abstenía de hacer declaraciones públicas. El expediente seguía su curso a través de los canales institucionales, pero la pregunta que flotaba en el aire era clara: ¿cómo un juez con este historial había permanecido en su cargo durante tanto tiempo? El Consejo Nacional de Justicia tendría que responder no solo sobre el futuro de este magistrado, sino sobre los mecanismos que permitieron que llegara a este punto.
Citações Notáveis
El personal de seguridad del edificio lo vio llegar caminando de manera tambaleante, con una lata de cerveza en la mano— Testimonio sobre incidente de 2020