En el cruce entre la literatura latinoamericana más universal y las plataformas globales de entretenimiento, una actriz de Medellín llamada Juanita Molina ha encontrado su lugar en la historia. A los 29 años, tras recorrer el camino que va de las obras escolares a los estudios de Netflix, Molina encarna a Meme en la segunda temporada de Cien años de soledad, recordándonos que las vocaciones verdaderas no se declaran: se demuestran, papel a papel, con paciencia y método. Su ascenso es también el de una generación de artistas colombianas que han convertido la pantalla global en territorio propio
Juanita Molina: de Betty, la fea a la revelación de Cien años de soledad en Netflix
La realidad ha superado el sueño de la niña que iba a clase de teatro
¿Qué cambió entre la niña que iba a clase de teatro y la actriz que llora de emoción antes de un estreno en Netflix?
La distancia. Hace seis años no me hubiera imaginado que sería la hija de Betty, la fea. Eso se sentía imposible. Ahora estoy aquí.
Pero hay algo interesante en tu método de elegir proyectos. ¿Por qué necesitas esas cuatro patas firmes?
Porque cuando empiezas, no tienes opciones reales. Aceptas lo que llega. Pero cuando puedes elegir, necesitas una brújula. Si la historia no te habla, o el director no te inspira, o no hay viabilidad económica, el proyecto se tambalea.
¿Qué pasó cuando leíste el guion de Mila?
Me desconcertó. No era lo que esperaba. Pero cuando incluí la risa de Betty, algo hizo clic. Los productores lo vieron. Ana María fue generosa conmigo desde el primer día.
¿Cómo es trabajar con alguien que hizo el papel original?
Ella tenía mi edad cuando hizo Betty. Eso es una coincidencia que te deja sin palabras. Me dijo que usara todo lo que me sirviera de Betty para crear a Mila. Eso facilitó todo.
Y ahora Meme en Cien años de soledad. ¿Cómo ves ese personaje?
Es una mujer que fue criada bajo moldes estrictos pero que se atreve a seguir lo que siente como real. Es para todas las Memes que fueron castigadas no solo por sentir, sino por elegir sentir y vivir a su manera.
¿Esto es tu punto máximo?
No. Espero que no. Soy muy ambiciosa. Aspiro a cosas muy grandes.
Der Puls
- El 5 de agosto de 2026, Molina despertó llorando: la niña que iba a clases de teatro en Medellín era ahora la protagonista de una de las apuestas más ambiciosas de Netflix.
- Interpretar a Meme, una mujer atrapada entre la disciplina y el deseo, exige sostener una tensión emocional que Molina ha convertido en su sello: personajes que sienten demasiado en mundos que les piden sentir poco.
- Antes de comprometerse con cualquier proyecto, Molina aplica su 'mesa de cuatro patas': historia, personaje, dirección y viabilidad económica; si tres de ellas son sólidas, avanza.
- Su paso por Betty la fea: La historia continúa reveló su capacidad para heredar íconos culturales sin quedar aplastada por ellos, ganándose la confianza de Ana María Orozco desde la primera audición.
- Molina es explícita: Cien años de soledad no es su techo, sino el piso desde el cual construirá una carrera que, según ella misma, apenas comienza a desplegarse.
En el cruce entre la literatura latinoamericana más universal y las plataformas globales de entretenimiento, una actriz de Medellín llamada Juanita Molina ha encontrado su lugar en la historia. A los 29 años, tras recorrer el camino que va de las obras escolares a los estudios de Netflix, Molina encarna a Meme en la segunda temporada de Cien años de soledad, recordándonos que las vocaciones verdaderas no se declaran: se demuestran, papel a papel, con paciencia y método. Su ascenso es también el de una generación de artistas colombianas que han convertido la pantalla global en territorio propio.
Juanita Molina se despertó llorando la mañana del estreno de la segunda temporada de Cien años de soledad en Netflix. No eran lágrimas de nervios, sino de asombro: la distancia entre la niña que tomaba clases de teatro los martes y jueves en Medellín y la actriz que ahora protagonizaba una de las series más ambiciosas de la plataforma era, de pronto, visible y real. A los 29 años, Molina se había convertido en la revelación de la temporada interpretando a Meme, Renata Remedios, una mujer criada bajo moldes estrictos que aprende a seguir lo que siente como verdadero.
Creció en Medellín sin artistas en la familia. La actuación comenzó como un juego en las obras del colegio y se convirtió en vocación durante sus años universitarios en Bogotá, cuando decidió abandonar Comunicación para dedicarse por completo a la actuación. Las puertas tardaron, pero abrieron: en 2021 llegó a La reina del Flow, luego a Romina poderosa en Netflix, y en 2024 a Betty la fea: La historia continúa en Prime Video, donde interpretó a Mila Pinzón, la hija del personaje icónico de Ana María Orozco.
Esa audición fue reveladora. Molina descubrió que Mila estaba planteada de forma inesperada, y lo que la salvó fue un instinto: incluir la risa característica de Betty en su composición. Los productores la contrataron en ese momento. Orozco, generosa desde el principio, le dijo que usara todo lo que le sirviera de Betty para construir a Mila. La conexión fue inmediata, también porque ambas tenían la misma edad cuando cada una enfrentó su personaje más exigente.
Para elegir proyectos, Molina aplica un método propio: una mesa de cuatro patas —historia, personaje, dirección y viabilidad económica— que debe estar firme antes de comprometerse. Si al menos tres de esas patas son sólidas, vale la pena. Ese criterio la llevó a Cien años de soledad, donde describió a Meme con precisión clínica y afecto genuino: la de risa dura y corazón curioso, la que pagaba con disciplina el precio de su libertad.
Molina fue clara antes del estreno: esto no era su punto máximo. Era una mujer ambiciosa que aspiraba a cosas muy grandes, y todo —su método, su conexión con los personajes, su disposición a aprender— apuntaba a una carrera que apenas comenzaba a desplegarse en pantalla.
Juanita Molina se despertó llorando la mañana del estreno de la segunda temporada de Cien años de soledad. No eran lágrimas de nervios. Eran lágrimas de asombro ante la distancia recorrida: una niña que iba a clase de teatro los martes y jueves en Medellín, hace apenas unos años, ahora protagonizaba una de las series más ambiciosas de Netflix, basada en la novela de Gabriel García Márquez publicada en 1967. A los 29 años, la actriz colombiana se había convertido en la revelación de la plataforma, interpretando a Meme, el personaje de Renata Remedios que encarna a una mujer criada bajo moldes estrictos pero que se atreve a seguir lo que siente como real.
Molina creció en Medellín sin artistas en su familia, pero la improvisación la cautivó desde pequeña. A los siete años, la actuación era un juego en las obras escolares, no una profesión imaginable. Hizo una breve aparición en televisión a los 14 años, pero eligió estudiar Comunicación en Bogotá. Fue durante esos años universitarios cuando decidió cambiar de rumbo: les dijo a sus padres que quería ser actriz de verdad. La decisión fue radical, pero las puertas comenzaron a abrirse.
En 2021, Molina se sumó a la segunda temporada de La reina del Flow como Laura Cadena, alias Sandee. Luego llegó un rol protagónico en Romina poderosa en Netflix. Cuando reflexionaba sobre esos primeros papeles en una entrevista con The Hollywood Reporter en Español en 2025, reconocía que las opciones eran limitadas. En Colombia, raramente te enviaban el guion completo antes de aceptar un proyecto. Ella desarrolló una brújula personal: una mesa de cuatro patas que debían estar firmes antes de comprometerse. La historia, el personaje, quién dirigía y hacia dónde iba el proyecto, más lo económico. Si al menos tres de esas patas eran sólidas, valía la pena considerarlo.
En 2024, Molina llegó a Betty la fea: La historia continúa en Prime Video, donde interpretó a Mila Pinzón, la hija de Beatriz Pinzón, el icónico personaje de Ana María Orozco. Aunque era muy pequeña cuando se estrenó la serie original, conocía la historia. Pero cuando leyó el material para la audición, descubrió que Mila estaba planteada de manera completamente distinta a lo que esperaba. Lo que la salvó fue un detalle: incluir la risa característica de Betty en su composición. Los productores la contrataron en ese momento. La conexión con Orozco fue inmediata. Descubrieron que tenían la misma edad cuando la actriz original hizo Betty. Orozco fue generosa desde el principio, diciéndole a Molina que usara todo lo que le sirviera de Betty para crear a Mila, que eso también era parte de ella.
A principios de 2026, Molina estrenó en Disney+ Dear Killer Nannies: criado por sicarios, una serie de Sebastián Ortega sobre la vida de Juan Pablo Escobar, el hijo del narcotraficante colombiano. Pero fue el 5 de agosto cuando llegó el momento que definiría su carrera: el estreno de la segunda temporada de Cien años de soledad en Netflix con Meme como personaje central. Molina describió a su personaje con precisión: la de risa dura y corazón curioso, la de disciplina inquebrantable porque sabía que ese era el precio de su libertad. La que se le salía el corazón por la boca cada vez que sentía las mariposas, la niña criada bajo moldes estrictos que debía aprender a vivir bajo lo que se esperaba de ella, pero que se atrevía a seguir lo que sentía como real.
Antes del estreno, Molina fue claro sobre sus ambiciones. Había llorado toda la mañana porque la realidad había superado el sueño de la niña que iba a clase de teatro. Pero también dejó en claro que esto no era su punto máximo. Era una mujer muy ambiciosa que aspiraba a cosas muy grandes. Su método de elegir proyectos, su conexión genuina con los personajes, su disposición a aprender de actores como Orozco, todo eso apuntaba a una carrera que apenas estaba comenzando a desplegarse en pantalla.
Bemerkenswerte Zitate
He llorado toda la mañana porque la realidad, y el cómo ha pasado todo lo que ha tenido que pasar, siempre ha superado el sueño que soñó la niña que iba los martes y jueves a clase de teatro— Juanita Molina, antes del estreno de la segunda temporada de Cien años de soledad
Espero que este no sea mi punto máximo porque soy una mujer muy ambiciosa y aspiro a cosas muy grandes— Juanita Molina