Sànchez pasó 3 años y 8 meses en prisión preventiva, una medida que califica como 'uno de los abusos más grandes del sistema penal español' equivalente a un 'secuestro emocional'. El líder social sufrió insultos en prisión donde lo llamaban 'golpista', y el impacto más duro fue en su familia: sus hijos perdieron años con su padre y su pareja asumió una proyección pública no deseada.
Jordi Sànchez: "En prisión, lo más suave que me decían era golpista"
Sànchez pasó 3 años y 8 meses en prisión preventiva, separado de sus hijos (de 18, 16 y 10 años al ingreso) y su pareja asumió carga emocional y proyección pública no solicitada; sus padres sufrieron problemas de salud graves sin que él lo supiera.