Peña es una de las guionistas españolas más prestigiosas, ganadora del Goya por 'As bestas' y colaboradora habitual de Rodrigo Sorogoyen en cine y televisión. Su proceso creativo se basa en la colaboración constante, el diálogo y la duda como herramientas fundamentales, rechazando la escritura individual y priorizando la autoexigencia.
Isabel Peña: «Escribir es equivocarte y dudar. Soy una duda con piernas»
Escribir es equivocarte y dudar. Soy una duda con piernas
¿Por qué crees que la duda es tu herramienta más importante?
Porque la duda te obliga a no quedarte en lo fácil. Si escribo algo y me siento satisfecha, probablemente sea mediocre. La incertidumbre te hace volver, reescribir, cuestionarte cada palabra.
Pero eso suena agotador. ¿No hay un momento en el que simplemente dices: esto está bien?
Claro que sí. Pero ese momento llega después de haber dudado lo suficiente. Y generalmente llega cuando alguien en quien confío me dice que está bien. Solo no puedo saberlo.
Hablas mucho de la colaboración. ¿Qué pasaría si tuvieras que escribir completamente sola?
No sé cómo hacerlo. No es falsa modestia. Necesito a alguien conversando conmigo para construir ritmos, para que cada secuencia cuente lo que tiene que contar. La soledad me paraliza.
¿Y si ese alguien no fuera Rodrigo? ¿Podrías escribir con otra persona?
Probablemente. Pero con él hay una confianza que tardó años en construirse. Él sabe cuándo insistir en una idea mía y cuándo dejarla ir. Eso es raro de encontrar.
Mencionaste que jamás dirigirás. ¿Es miedo o es que realmente no te interesa?
Es que no he nacido para ello. Aunque escucho a cineastas como Carla Simón hablar de abrazar la duda en el rodaje y pienso... quizás. Pero para mí es tarde. Ya sé quién soy.
¿Y quién eres?
Una duda con piernas. Alguien que escribe para entender, no para demostrar que ya entiende.
Il Polso
- Isabel Peña, 43 años, ganadora del Goya por 'As bestas'
- Coescritora habitual de Rodrigo Sorogoyen en cine y televisión
- Debuta como showrunner en 'El castillo', thriller sobre prostitución en España
- 'El ser querido' se estrena en cines españoles el 26 de agosto de 2026
Peña es una de las guionistas españolas más prestigiosas, ganadora del Goya por 'As bestas' y colaboradora habitual de Rodrigo Sorogoyen en cine y televisión. Su proceso creativo se basa en la colaboración constante, el diálogo y la duda como herramientas fundamentales, rechazando la escritura individual y priorizando la autoexigencia.
Isabel Peña, coguionista de 'El ser querido' y debutante como showrunner en 'El castillo', reflexiona sobre su carrera en el cine español, su proceso colaborativo de escritura y su rol como referente para nuevas generaciones de guionistas.
Isabel Peña entra en una habitación y casi inmediatamente busca la manera de hacerse pequeña. A los 43 años, después de ganar un Goya, después de escribir junto a Rodrigo Sorogoyen cada una de sus películas y series, después de trabajar en El llanto, Apagón y La peste, después de que El ser querido compitiera en Cannes, sigue sonrojándose cuando alguien menciona su trabajo. Mañana se estrena esa última colaboración en cines españoles. La próxima semana presentará en San Sebastián El castillo, su debut como showrunner. Y aun así, hay algo en ella que quiere pasar desapercibida, algo que choca frontalmente con el hecho de que mida más de 1,80 metros y sea imposible no verla.
Nació en Zaragoza en el seno de una familia donde el cine no era un lujo sino el aire que se respiraba. Su padre era cinéfilo de los que aman a Wyler, a Hitchcock, a Fritz Lang. Su madre también amaba las películas. Para Peña, ver un film era tan ordinario como desayunar. Los VHS primero, los DVD después, los cines Buñuel, y esa revista mensual que llegaba con la suscripción a Canal Plus donde las películas estaban ordenadas alfabéticamente y podías planificar tu vida de espectadora semanas antes. Fue en esos pasillos de Canal Plus donde descubrió a David Fincher y Jane Campion, donde encontró oasis en el desierto de referentes femeninas: Agnès Varda y su Cleo de 5 a 7. Pero cuando llegó a la universidad, eligió Periodismo, un pacto absurdo entre lo que sus padres querían (Derecho) y lo que ella deseaba (letras). El cine seguía siendo demasiado grande para pronunciarlo en voz alta.
En la ECAM, la Escuela de Cine de Madrid, se especializó en guion. De nuevo, dice, surgió desde un lugar escondido, como si sus pies supieran adónde ir aunque su boca no lo dijera. En esa clase había cuatro mujeres de doce estudiantes. Una de ellas era Sabina Urraca, con quien compartió pupitre. En esos pasillos también estaba Rodrigo Sorogoyen, aunque Peña cuenta una anécdota sobre encontrarse con él yendo y viniendo del metro que Sorogoyen corrige con una risa: ya se conocían de clase. Años después, en 2008, se lo cruzó en la calle. Sorogoyen le dijo que buscaban una guionista mujer en una productora. La prueba no le salió bien, pero él insistió en su talento. Eso fue para Impares. Desde entonces, no han dejado de escribir juntos.
Sorogoyen describe a Peña con precisión: tiene una capacidad de trabajo mayor que la suya, al menos en la fase de guion. Posee una autoexigencia brutal, nunca se rinde. Y aporta una sensibilidad distinta, una mirada que se dirige a otras cosas. Eso es lo que le interesa: no dónde fijan su mirada otros guionistas buenos, sino dónde fija la suya ella. Para trabajar, hablan meses. A veces un año entero, como pasó con El ser querido, el guion que más les ha costado escribir. En 2021 se juntaron a comer en Bilbao con Victoria Luengo y le contaron la historia. Fantasearon con que Javier Bardem encarnara al padre. Un año después, en Cannes, se la contaron al propio Bardem. Dijo que sí, pero que quería leer el guion primero.
Peña siempre escribe en compañía. Cuando se le pregunta por qué, sonríe tímidamente y dice que no sabe cómo se hace solo. Es muy complicado tener una visión compleja que funcione en ritmos y tempos, donde cada secuencia cuente lo que necesita contar. Para ello necesita, egoístamente, a alguien al lado conversando. Después, cuando ya está la estructura en la pizarra, escribe en solitario. Cuando ambos terminan, el hecho de poder leer a alguien que conoce tan bien la historia y que la conoce tan bien a ella, que le dará las notas adecuadas, ese proceso de nutrirse constantemente la divierte y la hace mejor. Se autodefine con una frase que resume su filosofía: escribir es equivocarte y dudar. Y yo soy una duda con piernas. Esa incertidumbre que te hace más exigente te lleva a un lugar mejor que si eres alguien satisfecha desde el principio.
Peña redacta pensando en intérpretes específicos en sus personajes. Ayuda con los diálogos, aunque luego el reparto cambie. Desde hace un par de años habla en charlas y entrevistas sobre la importancia de los silencios en las películas, silencios que ya están en los libretos. Aunque dice que jamás dirigirá, esos silencios la convierten en cineasta. En El ser querido hay muchos porque hay muchas miradas, y van de la mano. Esas miradas se construyen desde la confianza en los actores del director, que busca mejorar en el rodaje, y en el montaje con Alberto del Campo. Hay secuencias que Rodrigo y ella no habrían escrito hace diez años porque no tenían la confianza en lo cinematográfico que ahora acumulan.
Ahora asiste a los rodajes, algo que años atrás rechazaba porque se veía como un pulpo en un garaje. En El castillo, un thriller que ahonda en la prostitución en España, fue todos los días al plató como showrunner junto a Eduardo Villanueva. Le gustó esa mezcla de guionista y productora ejecutiva, encontró un lugar fílmico y creador que le interesa mucho. Espera repetir. El proyecto llegó a través de Villanueva, socio de Sorogoyen en Caballo Films, cuando leyó El proxeneta, el libro de Mabel Lozano. Entendió que Peña podía convertirlo en un producto audiovisual. Los tres estaban en el equipo de guionistas de Impares.
Ahora Peña es el referente para jóvenes generaciones de guionistas. Más sonrojo. Cuando en alguna charla una chica ha hablado de su trabajo, se ha sentido feliz y con una responsabilidad que le encanta. Pero jamás dirigirá. No ha nacido para ello. Como lo de ser actriz, que a veces le han propuesto. Es todo incertidumbres. Aunque luego llega Carla Simón e insiste en que en sus rodajes abraza la duda. La escucha a ella y a otras cineastas y piensa que quizás si estuviera ahora en una escuela de cine y la oyera... No, para ella es tarde.
Citazioni salienti
Escribir es equivocarte y dudar. Y yo soy una duda con piernas— Isabel Peña
Isabel posee una autoexigencia brutal, nunca se rinde. Y siempre ha aportado su sensibilidad, que es tan válida como la mía, pero que, al ser otra, la tengo muy en cuenta— Rodrigo Sorogoyen