En San Joaquín, una adolescente de catorce años cargó sola con el peso de lo irreversible durante una noche entera, y al amanecer eligió caminar hacia la policía para confesar la muerte de su madre. Este acto de entrega voluntaria, tan inusual como perturbador, sitúa el caso en la intersección entre el dolor familiar más íntimo y las complejidades del sistema de justicia juvenil chileno. La investigación apenas comienza a trazar el mapa de lo que ocurrió, mientras la ley y la comprensión humana buscan respuestas que ninguna sentencia podrá agotar por completo.
Menor de 14 años confiesa parricidio tras golpear a su madre con martillo en San Joaquín
Una mujer falleció a manos de su hija menor de edad; la adolescente permaneció junto al cadáver durante la noche.