En los márgenes de la Asamblea General de la ONU, Irán ha transmitido formalmente a Estados Unidos sus condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz, por donde transita un tercio del petróleo mundial. La propuesta, que vincula el paso marítimo a concesiones en precios del crudo, provocó una caída inmediata del 1% en los mercados energéticos globales —señal de que los inversores perciben una posible desescalada. Teherán negocia sin renunciar a sus opciones militares, un equilibrio que revela no debilidad, sino la voluntad de ejercer presión máxima mientras explora una salida.