En un caravasar histórico convertido en escenario de resistencia, la cantante iraní Parastoo Ahmadi eligió el 11 de diciembre de 2024 para hacer lo que las leyes de su país le prohíben: cantar sin velo ante miles de personas a través de una pantalla. Esta semana, el Tribunal Penal de Qom respondió con 74 latigazos y dos años de silencio forzado, una sentencia que no solo pesa sobre ella y su equipo, sino que resuena en el largo eco de las protestas que sacudieron Irán tras la muerte de Mahsa Amini. Entre la ley que castiga y la voz que persiste, Ahmadi publicó una nueva canción el mismo día en
Irán condena a 74 latigazos a cantante que desafió código de vestimenta sin velo
Cantó ante miles de personas en línea sin velo ni cámara presencial
¿Por qué un concierto en línea sin público presencial se considera tan amenazante para las autoridades iraníes?
Porque llegó a miles de personas. No fue un acto privado o limitado. Fue transmisión en directo, visible, imposible de controlar una vez que estaba en la red.
Pero hay que ser precisos: ¿cuántas personas vieron la transmisión en vivo? El artículo dice "miles" pero no da un número. Podría haber sido 500 o 50.000.
¿Qué hace que este momento sea diferente de otros actos de resistencia en Irán?
El contexto. Esto sucede cuando ya hay un movimiento de desobediencia civil real en las calles. Las mujeres ya no usan velo. Las autoridades ya no están aplicando la ley con la misma rigidez. Ahmadi no estaba sola.
Aunque el artículo dice que desde principios de 2025 no aplican las leyes. Entonces ¿por qué condenan a Ahmadi en junio de 2026? ¿Cambió algo entre esas fechas? No lo sabemos.
¿Cuál es el riesgo real para ella ahora?
Castigo corporal. Prohibición de trabajar durante dos años. No puede salir del país. Su carrera está congelada.
Sí, pero también está el riesgo de que la sentencia sea simbólica. ¿Se ejecutará realmente? ¿Cuándo? El artículo no lo dice. Sabemos lo que el tribunal ordenó, no necesariamente lo que sucederá.
¿Hay algo que sugiera que esto podría cambiar?
Su respuesta fue publicar otra canción. Eso es un acto de desafío continuo. Dice que no se va a callar.
Pero eso también podría exponerla a más represalias. El artículo no especula sobre las consecuencias de esa publicación posterior a la sentencia.
El Pulso
- Una transmisión de 27 minutos sin velo y con los hombros descubiertos bastó para que las autoridades iraníes presentaran una denuncia en menos de 24 horas.
- El Tribunal Penal de Qom condenó a nueve personas —la artista y su equipo— por 'atentar contra la moral pública', sumando castigo corporal, prohibición laboral y restricción de salida del país.
- La acción de Ahmadi no fue un accidente: ocurrió exactamente dos años después del estallido de protestas por la muerte de Mahsa Amini, en un país donde la desobediencia civil al velo obligatorio se ha vuelto cotidiana.
- Como respuesta a la sentencia, Ahmadi publicó una de las canciones del concierto prohibido, y el vídeo completo sigue disponible en YouTube, desafiando el silencio que le impone la justicia iraní.
En un caravasar histórico convertido en escenario de resistencia, la cantante iraní Parastoo Ahmadi eligió el 11 de diciembre de 2024 para hacer lo que las leyes de su país le prohíben: cantar sin velo ante miles de personas a través de una pantalla. Esta semana, el Tribunal Penal de Qom respondió con 74 latigazos y dos años de silencio forzado, una sentencia que no solo pesa sobre ella y su equipo, sino que resuena en el largo eco de las protestas que sacudieron Irán tras la muerte de Mahsa Amini. Entre la ley que castiga y la voz que persiste, Ahmadi publicó una nueva canción el mismo día en que se conoció su condena.
El 11 de diciembre de 2024, Parastoo Ahmadi transmitió en directo un concierto de 27 minutos desde un histórico caravasar iraní. Sin público presencial, sin velo y con los hombros descubiertos, cantó acompañada de cuatro músicos ante miles de espectadores en línea. Las autoridades judiciales presentaron una denuncia antes de que terminara el día.
Esta semana, el Tribunal Penal de Qom hizo pública su sentencia: 74 latigazos para Ahmadi, dos años de prohibición para cantar y restricciones de viaje y trabajo para ella y los ocho miembros de su equipo. El cargo: producir y difundir contenidos «obscenos y contrarios a la ética en el entorno virtual».
Las leyes iraníes prohíben que las mujeres canten en público, imponen el uso del velo y limitan las actuaciones femeninas a audiencias exclusivamente femeninas sin registro audiovisual. Lo que Ahmadi hizo fue deliberado y visible: una transgresión calculada en el segundo aniversario de las protestas por la muerte de Mahsa Amini, cuya detención por violar el código de vestimenta encendió un movimiento de desobediencia civil que aún resuena en las calles de Teherán.
Ahmadi respondió a su condena publicando una de las canciones del concierto. El vídeo completo permanece en YouTube. La última canción que subió a su canal fue publicada el mismo jueves en que se conoció la sentencia.
El 11 de diciembre de 2024, la cantante iraní Parastoo Ahmadi transmitió en directo un concierto de 27 minutos a través de YouTube desde un histórico caravasar. No había público presencial. Ella llevaba un vestido negro largo con los hombros descubiertos y la cabeza sin cubrir, acompañada por cuatro músicos. Cantó varias canciones. Menos de 24 horas después, las autoridades judiciales iraníes presentaron una denuncia.
Esta semana, el Tribunal Penal de Qom hizo pública su sentencia: 74 latigazos para Ahmadi y una prohibición de cantar durante dos años. Nueve personas en total —la artista y ocho miembros de su equipo— fueron acusadas de "atentar contra la moral pública mediante la producción y difusión de contenidos obscenos y contrarios a la ética en el entorno virtual". Además de los castigos corporales y la prohibición laboral, ninguno de ellos podrá abandonar el país durante los próximos dos años.
La República Islámica de Irán prohíbe que las mujeres canten en público. El código de vestimenta obliga al uso del velo. Las mujeres pueden grabar discos solo en circunstancias muy limitadas y dar conciertos únicamente ante audiencias exclusivamente femeninas, sin cámaras de vídeo ni fotografías. Lo que Ahmadi hizo fue directo: desafiar estas leyes de manera deliberada y visible. Se presentó sin velo, con los hombros al descubierto, cantando ante miles de personas en línea.
El acto no fue casual en su momento. Ocurrió dos años después de las protestas masivas que siguieron a la muerte de Mahsa Amini en 2022, cuando su detención por presuntamente violar el código de vestimenta desencadenó un movimiento de desobediencia civil que se extendió por todo el país. Desde entonces, muchas iraníes han dejado de usar el velo como forma de resistencia. A partir de principios de 2025, las autoridades han dejado de aplicar activamente las leyes que hacen obligatorio el hiyab. Ahora es común ver a mujeres sin la cabeza cubierta en las calles de Teherán y otras ciudades.
En respuesta a su condena, Ahmadi publicó una de las canciones que interpretó en ese concierto. Su canal de YouTube contiene poco contenido debido a las restricciones que rigen las actuaciones femeninas en Irán, pero el concierto completo permanece disponible, junto con cuatro canciones posteriores. La última fue publicada el mismo jueves en que se hizo pública la sentencia.
Citas Notables
Las autoridades acusaron a Ahmadi y su equipo de atentar contra la moral pública mediante la producción y difusión de contenidos obscenos y contrarios a la ética en el entorno virtual— Tribunal Penal de Qom