En las profundidades de la tierra cubana reposa uno de los depósitos de cobalto más grandes del mundo, y su destino está siendo negociado no en La Habana, sino en los pasillos del poder financiero y político de Washington. Sherritt International, atrapada entre sanciones estadounidenses y pérdidas millonarias, busca ceder su participación en las minas de Moa a inversionistas con los contactos necesarios para desbloquear lo que la ley ha cerrado. Lo que parece una transacción comercial es, en realidad, una pugna por el control de recursos críticos en un momento en que las grandes potencias rede