Interclínica alerta sobre aumento de ACV en población laboral con factores de riesgo tempranos

Los ACV en personas en edad laboral pueden causar discapacidad permanente, afectando movimiento, lenguaje, memoria y capacidad de trabajo, limitando la autonomía y participación social.
El accidente cerebrovascular no aparece de un día para otro
El coordinador de urgencias explica cómo los factores de riesgo se acumulan silenciosamente durante años antes de la crisis.
Mark

¿Por qué un aumento del 43% en seis meses es tan alarmante si hablamos de un país entero?

Mimi

Porque no es un aumento distribuido. Arica disparó mucho más que el promedio. Y porque estos no son ancianos en sus últimos años de vida. Son personas que deberían estar trabajando, criando hijos, en el pico de su productividad.

Mark

¿Qué hace que la hipertensión sea tan silenciosa?

Mimi

No duele. No produce síntomas. Una persona puede tener 160 de presión sistólica y sentirse perfectamente bien. El daño ocurre en las arterias sin que nadie lo note. Por eso muchos no se controlan.

Mark

Si el 90% de los ACV son prevenibles, ¿por qué no baja la incidencia?

Mimi

Porque prevenir requiere que alguien se entere de que tiene un factor de riesgo. Y eso requiere chequeos. Muchas personas en edad laboral no van al médico si no se sienten enfermas.

Mark

¿Qué cambia cuando un ACV golpea a alguien de 45 años versus alguien de 75?

Mimi

Todo. A los 75, quizás ya estaba jubilado. A los 45, tienes hipoteca, hijos en colegio, responsabilidades. Un ACV puede dejarte sin poder trabajar, sin independencia. La vida se quiebra de otra manera.

Mark

¿Esos minutos que mencionan realmente marcan tanta diferencia?

Mimi

Sí. Literalmente. Cada minuto sin oxígeno en el cerebro mata neuronas. La diferencia entre llegar en 30 minutos y llegar en 90 puede ser la diferencia entre recuperarse bien y quedar con discapacidad permanente.

  • 43% más de ingresos por ACV en Interclínica durante el primer semestre de 2026
  • 60% de nuevos accidentes cerebrovasculares ocurren en menores de 70 años; 16% en menores de 50
  • Hasta el 90% de los ACV podrían prevenirse con control oportuno de factores de riesgo modificables
  • Quilpué registró aumento del 73%; Santiago del 44%; Arica fue la más afectada

Los ACV ya no son exclusivos de adultos mayores: 60% de nuevos casos ocurren en menores de 70 años y 16% en menores de 50. Factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad y sedentarismo aparecen cada vez más temprano y frecuentemente pasan desapercibidos.

Interclínica registra un aumento del 43% en ingresos por ACV durante el primer semestre de 2026, con casos cada vez más frecuentes en personas en edad laboral debido a factores de riesgo modificables como hipertensión y sedentarismo.

En los primeros seis meses de 2026, los servicios de urgencia de Interclínica —una red de siete centros de salud distribuidos en cinco regiones de Chile— recibieron un 43% más de pacientes con accidente cerebrovascular que en el mismo período del año anterior. La cifra es inquietante no solo por su magnitud, sino por quién llega a las puertas del hospital: cada vez más personas en plena edad productiva, cuando deberían estar en el pico de sus capacidades laborales y personales.

Durante décadas, el accidente cerebrovascular fue sinónimo de vejez. La medicina lo enseñaba así, la sociedad lo creía así. Pero esa certeza se está desmoronando. Un análisis publicado en 2024 en The Lancet Neurology reveló que más del 60% de los nuevos accidentes cerebrovasculares ocurren en personas menores de 70 años, y cerca del 16% afecta a gente menor de 50. Los investigadores atribuyen este cambio a la acumulación cada vez más temprana de factores de riesgo modificables: hipertensión arterial, diabetes, sobrepeso, obesidad, tabaquismo y sedentarismo. Son condiciones que se pueden controlar, pero que muchas veces pasan desapercibidas durante años, silenciosas, sin avisar.

En Chile, los números de Interclínica pintan un cuadro desigual según la geografía. Arica registró el incremento más dramático en San José Interclínica, aunque la red no especificó el porcentaje exacto. Quilpué le siguió con un aumento del 73%, y Santiago con un 44%. Iquique apenas varió un 2%, mientras que La Calera experimentó una disminución del 56%. El doctor José Antonio Escobar, coordinador de urgencias de Tarapacá Interclínica, explica que este cambio de perfil responde a la acumulación de factores de riesgo que aparecen cada vez más temprano y que frecuentemente permanecen sin diagnóstico. "El accidente cerebrovascular no aparece de un día para otro", señala. "Generalmente es consecuencia de factores de riesgo que se acumulan durante años y que muchas veces pasan inadvertidos porque no producen síntomas."

La hipertensión arterial sigue siendo el principal culpable, seguida por diabetes, fibrilación auricular, colesterol elevado, sobrepeso, sedentarismo, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol. El problema es que muchas de estas condiciones evolucionan de forma silenciosa. Una persona puede tener presión arterial elevada durante años sin sentir nada. La glucosa en sangre puede estar descontrolada sin síntomas evidentes. El colesterol se acumula en las arterias sin avisar. Cuando finalmente llega la emergencia, el daño ya es irreversible. La Organización Mundial del Accidente Cerebrovascular señaló en 2024 que hasta el 90% de estos eventos podrían prevenirse mediante un adecuado control de factores de riesgo modificables.

Lo que hace particularmente grave el accidente cerebrovascular en personas en edad laboral es que sus consecuencias se extienden mucho más allá del episodio agudo. El daño cerebral puede afectar el movimiento, el lenguaje, la memoria, la concentración. Muchos pacientes nunca vuelven al trabajo como antes. Pierden autonomía. Se ven forzados a depender de otros para tareas que antes realizaban sin pensar. La vida cotidiana se transforma. "Prevenir también es una forma de proteger la autonomía y la participación activa de las personas en la sociedad", explica Escobar.

Cuando ocurre un accidente cerebrovascular, el tiempo se convierte en el enemigo más implacable. El evento sucede cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia el cerebro, ya sea por obstrucción o ruptura de un vaso. Desde ese momento, cada minuto cuenta. La falta de oxígeno comienza a generar daño cerebral de forma inmediata. Las principales señales de alerta son la pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, la desviación de la boca, dificultad para hablar o comprender, alteraciones bruscas de la visión, y problemas de equilibrio o coordinación. Reconocer estos síntomas e ir al hospital de inmediato puede cambiar completamente el pronóstico. Cada minuto perdido puede traducirse en mayores secuelas permanentes.

La buena noticia es que el accidente cerebrovascular está cubierto por la Ley de Urgencia en Chile, lo que permite acceso inmediato a atención sin pago previo. Pero la verdadera solución no está en las salas de emergencia. Está en los consultorios, en los chequeos preventivos, en el control de la presión arterial, en dejar de fumar, en moverse más, en comer mejor. "La prevención empieza mucho antes de la emergencia", dice Escobar. La pregunta que queda es si la población laboral, ocupada y a menudo sin tiempo para cuidarse, logrará escuchar ese mensaje antes de que sea demasiado tarde.

Cuando un ACV ocurre en una persona en edad laboral, sus consecuencias pueden extenderse más allá del episodio agudo, afectando funciones como el movimiento, el lenguaje, la memoria o la concentración
— Dr. José Antonio Escobar, Coordinador de Urgencias de Tarapacá Interclínica
En un ACV, reconocer los síntomas y consultar de inmediato puede cambiar completamente el pronóstico. No hay que esperar a que las molestias desaparezcan, porque el tiempo que se pierde puede traducirse en mayores secuelas
— Dr. José Antonio Escobar
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