Durante siglos, el cerebro fue concebido como una fortaleza autónoma, ajena al resto del cuerpo en su defensa. Investigadores de la Universidad de Washington en San Luis han revelado, en un estudio publicado en Nature, que la médula ósea del cráneo alberga estructuras linfoides desconocidas que entrenan células inmunitarias específicamente para proteger el cerebro. Este hallazgo no solo reescribe la biología del sistema nervioso, sino que abre una puerta hacia tratamientos radicalmente nuevos para algunas de las enfermedades más devastadoras de la humanidad.