HII completa pruebas exitosas de lanchas autónomas Watcher para los Marines estadounidenses

Una máquina sin tripulación que navega cientos de millas, vigila y luego intercepta
El Watcher demuestra capacidad operacional real en aguas disputadas sin exponer marineros al riesgo.
Mark

¿Por qué importa que una máquina pueda interceptar una embarcación sin que haya humanos a bordo?

Mimi

Porque cambia el cálculo del riesgo. Un marinero en una lancha de patrulla está expuesto. Una máquina no. Si algo sale mal, no hay pérdida de vida.

Mark

Pero ¿quién toma la decisión de interceptar? ¿La máquina decide sola?

Mimi

El Odyssey tiene inteligencia artificial para reconocer e identificar contactos, pero el concepto operacional sugiere que la máquina vigila, detecta y luego actúa. La autonomía es real, no es solo un dron controlado remotamente.

Mark

¿Qué hace que este sea diferente de otros vehículos no tripulados que ya existen?

Mimi

La arquitectura abierta. Odyssey no está atado a una plataforma. Puede integrarse en diferentes vehículos, trabajar con submarinos no tripulados, coordinarse con otros sistemas. Es un ecosistema, no una máquina aislada.

Mark

¿Entonces esto es solo el comienzo?

Mimi

Exactamente. La DIU ha certificado que funciona. Pero no hay orden de compra aún. Lo que importa ahora es si el Cuerpo de Marines decide que necesita esto en el agua.

Mark

¿Y si otros países desarrollan algo similar?

Mimi

Ya están en ello. Pero HII está posicionado con una solución que ha pasado pruebas reales, con una arquitectura que puede escalar, y con una vía clara hacia producción. Eso importa en una carrera tecnológica.

  • El Watcher ha superado todas las pruebas técnicas exigidas por el Gobierno estadounidense, incluyendo evaluaciones de autonomía, comportamiento en el mar y condiciones ambientales degradadas.
  • La Defense Innovation Unit ha certificado formalmente el cumplimiento de objetivos del programa Prime, lo que desbloquea la posibilidad de transición a producción mediante mecanismos contractuales de Other Transaction Authority.
  • La decisión de adquisición definitiva por parte del Cuerpo de Marines aún no se ha tomado, dejando el futuro del sistema en un estado de madurez tecnológica confirmada pero sin compromiso de compra.
  • El Watcher se integra en una estrategia naval más amplia que incluye múltiples plataformas autónomas de distintos fabricantes, consolidando una base industrial diversa para los Small Unmanned Surface Vehicles.
  • HII posiciona el Watcher dentro de un ecosistema colaborativo junto a vehículos submarinos REMUS y el sistema de control Odyssey, apuntando a redes de sistemas marítimos autónomos capaces de operar de forma independiente o coordinada.

En las aguas disputadas del mundo emerge una nueva forma de vigilancia sin rostro humano: HII ha completado con éxito las pruebas del Watcher, una embarcación autónoma capaz de navegar cientos de millas, detectar amenazas y ejecutar interceptaciones sin exponer a ningún marinero al peligro. La Defense Innovation Unit ha certificado formalmente que el sistema cumple los objetivos del programa Prime, abriendo una vía hacia la producción real. Este hito refleja una transformación más profunda en la doctrina naval estadounidense: la voluntad de confiar misiones de riesgo a máquinas para preservar vidas humanas en zonas de conflicto potencial.

A las aguas disputadas del mundo llega una nueva clase de vigilante sin tripulación. HII ha completado las pruebas del Watcher, dos embarcaciones autónomas construidas sobre la plataforma Romulus-25 junto a la empresa canadiense MetalCraft Marine. Entregadas en diciembre de 2025, las unidades demostraron durante una campaña exhaustiva de pruebas en el mar su capacidad para navegar autónomamente cientos de millas, permanecer en zonas asignadas realizando vigilancia y acelerar para interceptar embarcaciones que no cooperan. La Defense Innovation Unit ha certificado formalmente que el sistema cumple los objetivos técnicos del programa Prime, que comenzó con 116 propuestas de la industria.

El cerebro del sistema es el Odyssey Autonomous Control System, desarrollado por la propia HII sobre una arquitectura modular de sistemas abiertos. Odyssey permite integración con distintos vehículos, coordinación de sensores variados y toma de decisiones en el propio vehículo sin necesidad de comunicación constante con operadores humanos. El Romulus-25 puede alcanzar hasta mil millas náuticas de alcance y transportar casi 454 kilogramos de carga útil, cifras que se traducen en resistencia operacional real.

La certificación de la DIU no constituye una orden de compra: la decisión de adquisición definitiva por parte del Cuerpo de Marines permanece pendiente. Sin embargo, existe una vía contractual clara mediante los mecanismos de Other Transaction Authority para trasladar el sistema a producción. El Watcher se enmarca en una estrategia naval más amplia que incluye plataformas de SSCI, Maritime Tactical Systems, Textron Systems y Saronic Technologies, consolidando una base industrial diversa. HII lo concibe además como parte de un ecosistema mayor junto a los vehículos submarinos REMUS y el propio Odyssey, donde sistemas no tripulados asumen vigilancia e intercepción mientras las unidades tripuladas permanecen alejadas de las zonas de mayor riesgo.

A las aguas disputadas del mundo llega una nueva clase de vigilante sin rostro. HII, la empresa estadounidense de defensa, ha completado las pruebas de dos embarcaciones autónomas llamadas Watcher, demostrando que máquinas sin tripulación pueden navegar cientos de millas por el océano, detectar amenazas y ejecutar interceptaciones sin exponer a un solo marinero al peligro. La Defense Innovation Unit ha certificado formalmente que el sistema cumple con los objetivos técnicos del programa Prime, abriendo una puerta hacia la producción real.

El Watcher nace de una colaboración entre HII y la empresa canadiense MetalCraft Marine, construido sobre la plataforma Romulus-25. Dos unidades fueron entregadas en diciembre de 2025 y sometidas a una campaña exhaustiva de pruebas en el mar. Durante esos ensayos, el sistema demostró su capacidad central: desplazarse de forma autónoma a través de aguas disputadas, permanecer en una zona asignada realizando vigilancia, y cuando detecta una embarcación que no coopera, acelerar para interceptarla. No es un concepto teórico. Es un interceptor marítimo no tripulado que funciona.

La iniciativa Prime comenzó con 116 propuestas de la industria. La DIU seleccionó a HII para diseñar, construir y demostrar una solución que respondiera a una necesidad operativa clara de la US Navy: pequeños vehículos de superficie no tripulados capaces de realizar misiones expedicionarias sin exponer a tripulaciones a amenazas en aguas potencialmente hostiles. El Romulus-25 que sustenta al Watcher puede alcanzar un alcance de hasta mil millas náuticas, aproximadamente 1.852 kilómetros, y transportar una carga útil de casi 454 kilogramos. Esas cifras traducen velocidad y resistencia en términos operacionales reales.

El cerebro del Watcher es el Odyssey Autonomous Control System, también desarrollado por HII. A diferencia de sistemas cerrados que funcionan solo en una plataforma específica, Odyssey está construido sobre una arquitectura modular de sistemas abiertos. Esto significa que puede integrarse en diferentes vehículos, coordinar sensores variados y ejecutar comportamientos colaborativos entre sistemas. El sistema incorpora navegación autónoma, planificación de misiones, reconocimiento e identificación de contactos mediante inteligencia artificial, y toma de decisiones en el propio vehículo sin necesidad de comunicación constante con operadores humanos.

Las pruebas incluyeron demostraciones del contratista, evaluaciones de autonomía dirigidas por el Gobierno estadounidense, ensayos de comportamiento en la mar, pruebas de rendimiento y evaluaciones en condiciones ambientales degradadas. El concepto operacional que emergió de esas pruebas es elegante en su simplicidad: persistencia más velocidad. Un USV puede navegar autónomamente hacia una zona de operaciones a cientos de millas de distancia, permanecer allí vigilando, y cuando identifica una amenaza, emplear su velocidad para aproximarse e interceptar. Esto reduce la necesidad de mantener embarcaciones tripuladas en misiones de vigilancia o respuesta en zonas potencialmente peligrosas, y permite asumir un mayor nivel de riesgo durante operaciones de intercepción.

La certificación de la DIU no es una orden de compra. HII ha dejado claro que el Watcher está ahora posicionado para una posible transición a producción, pero la decisión de adquisición definitiva por parte del Cuerpo de Marines queda pendiente. Sin embargo, la finalización del programa Prime constituye un hito de madurez tecnológica. El sistema ha alcanzado los objetivos técnicos y métricas de éxito establecidas, y existe una vía contractual clara mediante los mecanismos conocidos como Other Transaction Authority para trasladarlo a producción.

Esta solución se integra en una estrategia naval más amplia. La US Navy está desarrollando una familia de Small Unmanned Surface Vehicles para ampliar las capacidades de sus fuerzas mediante plataformas autónomas. El Autonomous Low-Profile Vessel, desarrollado para el Cuerpo de Marines, es otro ejemplo de esta apuesta. La DIU mantiene en su cartera varias soluciones de sUSV desarrolladas mediante Prime, incluyendo plataformas de SSCI, Maritime Tactical Systems, Textron Systems y Saronic Technologies. No se trata de una única solución tecnológica, sino de una base industrial amplia.

HII plantea el Watcher como parte de un ecosistema más grande. El Watcher, el Romulus-25, los vehículos submarinos no tripulados REMUS y el sistema Odyssey pueden operar de forma independiente o colaborativa, formando una red de sistemas marítimos autónomos. La intención es ampliar el alcance de las fuerzas navales y aumentar su conocimiento del entorno marítimo sin depender exclusivamente de plataformas tripuladas de mayor tamaño y coste. En este modelo, los sistemas no tripulados asumen tareas de vigilancia, reconocimiento, protección de fuerzas e intercepción mientras las unidades tripuladas se mantienen a mayor distancia de las zonas de riesgo. El Watcher representa un nuevo paso en el desarrollo estadounidense de pequeñas embarcaciones autónomas capaces de operar durante largos periodos, detectar amenazas de superficie y ejecutar misiones de interceptación sin poner en riesgo a una tripulación.

El Watcher está ahora posicionado para una posible transición a producción, pero la decisión de adquisición definitiva por parte del Cuerpo de Marines queda pendiente
— HII
El sistema ha demostrado su capacidad para responder a una necesidad operativa de la US Navy relacionada con pequeños USV capaces de desplazarse de forma autónoma durante cientos de millas por aguas disputadas
— Defense Innovation Unit
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