Han Kang, Premio Nobel de Literatura, sostiene que la ciencia y el arte nunca dejaron de hacerse las mismas preguntas: ¿qué es la vida, qué es el universo, qué hacemos aquí? A partir de un cartel visto en Seúl y una pasión tardía por la astrofísica, la escritora surcoreana tejió en su novela 'Tinta y sangre' pinturas, papel hanji y el tercer principio de Kepler como si fueran hilos de una misma tela. Su obra recuerda que la separación moderna entre disciplinas es una convención, no una verdad.
Han Kang: «La ciencia y el arte se formulan la misma pregunta: ¿qué hacemos aquí?»
La ciencia y el arte formulan la misma pregunta: ¿qué hacemos aquí?
¿Cómo pasó Han Kang de ver un cartel en Seúl a escribir una novela que conecta astrofísica con pintura?
Vio una exposición de Han Eun-seon y la imagen le recordó una explosión estelar. Eso la llevó a visitar el estudio, aprender la técnica del hanji y el agua coloreada, y luego su curiosidad se expandió hacia la astrofísica.
Pero eso es el punto de partida. ¿Hay evidencia de que esa técnica específica aparece realmente en la novela, o es solo lo que Kang dice que hizo?
Ella dice que la ciencia y el arte formulan las mismas preguntas. ¿Qué preguntas son esas exactamente?
Las preguntas existenciales: ¿Qué es la vida? ¿Qué es el mundo? ¿Qué es el universo? ¿Qué hacemos aquí? Kang cree que tanto la astrofísica como la literatura buscan responder eso.
Eso es una afirmación sobre la intención de ambas disciplinas. ¿Tiene Kang ejemplos concretos de cómo la novela responde esas preguntas, o solo las plantea?
Menciona el tercer principio de Kepler. ¿Cómo aparece eso en la novela?
Lo describe como una "música matemática". Las órbitas siguen una pauta, todas las estrellas obedecen el mismo principio. Es una forma de ver orden en el universo.
Eso es poético, pero no sabemos si la novela lo usa como metáfora, como trama, o simplemente como referencia. La entrevista no lo aclara.
¿Por qué cree que la Antigüedad no tenía esa división entre física y arte?
Porque las disciplinas no estaban separadas. La gente hacía preguntas sobre el universo sin necesidad de etiquetarlas como "científicas" o "artísticas".
Eso es una observación histórica general, no específica de Kang. ¿Tiene ella una fuente o es su propia interpretación?
O Pulso
- Un cartel en las calles de Seúl desencadenó en Kang una asociación fulminante: una pintura que parecía la explosión de una estrella en la oscuridad del cosmos.
- Esa chispa la llevó al estudio de la artista Han Eun-seon, donde descubrió la técnica del agua coloreada sobre papel hanji y decidió incorporarla directamente a su novela.
- La curiosidad no se detuvo: Kang se sumergió en la astrofísica y encontró que sus preguntas sobre el origen del universo eran idénticas a las que el arte lleva siglos formulando.
- En 'Tinta y sangre', el tercer principio de Kepler aparece como una 'música matemática' que conecta órbitas celestes con pinturas y con la pregunta más sencilla e imposible: ¿qué hacemos aquí?
- Kang desafía la fractura moderna entre disciplinas recordando que en la Antigüedad la física y el arte compartían el mismo territorio, y que esa unión nunca fue realmente abolida.
Han Kang, Premio Nobel de Literatura, sostiene que la ciencia y el arte nunca dejaron de hacerse las mismas preguntas: ¿qué es la vida, qué es el universo, qué hacemos aquí? A partir de un cartel visto en Seúl y una pasión tardía por la astrofísica, la escritora surcoreana tejió en su novela 'Tinta y sangre' pinturas, papel hanji y el tercer principio de Kepler como si fueran hilos de una misma tela. Su obra recuerda que la separación moderna entre disciplinas es una convención, no una verdad.
Han Kang, la escritora surcoreana galardonada con el Nobel de Literatura, defiende que la ciencia y el arte son compañeras de viaje que formulan las mismas preguntas existenciales. En una conversación con el periodista Xavi Ayén para La Vanguardia, desarrolló esta idea a partir de experiencias concretas que terminaron moldeando su novela 'Tinta y sangre'.
Todo comenzó de forma casi accidental: caminando por Seúl, Kang vio un cartel de la artista Han Eun-seon que le evocó de inmediato la explosión de una estrella en un universo oscuro. Esa asociación la impulsó a visitar el estudio de la artista, donde descubrió una técnica basada en agua coloreada y papel hanji, material tradicional coreano. Tan cautivada quedó que incorporó esa técnica directamente en su novela.
Desde allí, su curiosidad saltó hacia la astrofísica. Lo que encontró la sorprendió: las preguntas que la ciencia formula sobre el cosmos eran exactamente las mismas que el arte y la literatura llevan siglos planteando. ¿Qué es la vida? ¿Qué es el universo? ¿Qué hacemos aquí? Esta última, sencilla e imposible, se convirtió en el corazón de su investigación.
En 'Tinta y sangre', las estrellas funcionan como puente entre ambos mundos. El tercer principio de Kepler —la ley que relaciona el período orbital de un cuerpo celeste con su distancia al objeto que lo atrae— aparece en la novela como una especie de música matemática que ordena el universo entero bajo una misma pauta. Kang señala que en la Antigüedad no existía la separación estricta entre física y arte; la modernidad creó esa brecha, pero para ella la conexión sigue siendo tan real como siempre.
'No pretendo nunca escribir sobre arte, pero sin darme cuenta acabo haciéndolo', confiesa. Esa cercanía natural con lo visual, combinada con su fascinación por las grandes preguntas científicas, ha dado lugar a una obra donde pintura, física y filosofía convergen sin conflicto, como si nunca hubieran pertenecido a territorios distintos.
Han Kang, la escritora surcoreana galardonada con el Premio Nobel de Literatura, sostiene que la ciencia y el arte no son disciplinas separadas sino compañeras de viaje que formulan idénticas preguntas sobre la existencia. En una conversación con el periodista Xavi Ayén para La Vanguardia, Kang desarrolló esta idea con ejemplos concretos de cómo su curiosidad científica terminó alimentando su obra literaria, especialmente su novela 'Tinta y sangre'.
El punto de partida fue casi accidental. Mientras caminaba por Seúl, Kang vio un cartel anunciando una exposición de la artista Han Eun-seon. La imagen le golpeó con una asociación inmediata: le recordó la explosión de una estrella en medio de un universo oscuro. Esa conexión visual la impulsó a buscar a la artista, visitar su estudio y pasar horas observando cómo trabajaba. Allí descubrió la técnica que Eun-seon empleaba, basada en agua coloreada y papel hanji, un material tradicional coreano. Kang quedó tan cautivada que decidió incorporar esa técnica directamente en su novela.
Pero la curiosidad no se detuvo en el arte visual. Desde esa experiencia en el estudio, Kang comenzó a leer sobre astrofísica y el origen del universo. Lo que encontró fue sorprendente: las preguntas que plantea la ciencia sobre cómo funciona el cosmos eran exactamente las mismas que el arte y la literatura llevaban siglos formulando. "Me apasioné por la astrofísica", cuenta. Esa pasión la llevó a reflexionar sobre cuestiones fundamentales: ¿Qué es la vida? ¿Qué es el mundo? ¿Qué es el universo? ¿Qué hacemos aquí? Esta última pregunta, sencilla y casi imposible de responder, se convirtió en el corazón de su investigación.
Kang rechaza la idea de que exista una división clara entre disciplinas. De hecho, señala que en la Antigüedad no había esa separación estricta entre la física y el arte. Ambas estaban conectadas porque se planteaban las mismas preguntas fundamentales. La modernidad creó esa brecha, pero para Kang la conexión sigue siendo tan real como siempre.
En 'Tinta y sangre', las estrellas funcionan como un puente entre el mundo científico y el artístico. Aparecen tanto en las pinturas que forman parte de la trama como en las referencias científicas que Kang teje a lo largo de la novela. Uno de esos puentes es el tercer principio de Kepler, la ley que relaciona el período orbital de un cuerpo celeste con su distancia respecto al objeto alrededor del cual gira. Kang lo describe como una especie de "música matemática": todas las estrellas obedecen ese principio, todas las órbitas responden a una misma pauta en un universo que considera prácticamente infinito.
Lo que Kang nunca se propone deliberadamente es escribir sobre arte. "Siempre me siento muy cerca del arte. Me gusta visitar exposiciones, hay tantas fuentes de inspiración ahí… No pretendo nunca escribir sobre arte, pero sin darme cuenta acabo haciéndolo", explica. Esa cercanía natural con el mundo visual, combinada con su fascinación por las grandes preguntas que formula la ciencia, ha creado una obra donde la pintura, la física y la filosofía existencial convergen sin conflicto. Para Kang, no hay contradicción en que una novela hable simultáneamente de técnicas pictóricas y de principios astronómicos. Ambas son formas de intentar responder la misma pregunta fundamental: ¿qué hacemos aquí?
Citações Notáveis
Siempre me siento muy cerca del arte. Me gusta visitar exposiciones, hay tantas fuentes de inspiración ahí… No pretendo nunca escribir sobre arte, pero sin darme cuenta acabo haciéndolo— Han Kang, en conversación con Xavi Ayén
Me apasioné por la astrofísica. Su interés por el universo terminó llevándola hacia una reflexión mucho más cercana al ser humano: ¿Qué es la vida? ¿Qué es el mundo? ¿Qué es el universo? ¿Qué hacemos aquí?— Han Kang