Gremio de hidrocarburos pide a Perú políticas de largo plazo más allá de subsidios

Las familias, transportistas y pequeños negocios enfrentan impacto económico directo por incremento de precios de combustibles en distintas regiones del país.
Lo que falta no es el recurso, sino la infraestructura
La paradoja de Ucayali: una región con gas natural bajo tierra pero sin forma de acceder a él.
Mark

¿Por qué el gremio de hidrocarburos no simplemente apoya los subsidios y listo? ¿Qué hay de malo en ayudar a la gente ahora?

Mimi

Los subsidios ayudan, claro, pero son como poner un parche. El dinero público se agota, y el problema de fondo sigue ahí: las regiones tienen gas bajo tierra pero no pueden usarlo. Es un desperdicio de recursos.

Mark

Entonces el proyecto Siete Regiones es la solución real.

Mimi

Es una pieza importante. Conectaría siete regiones con gas natural a precio justo. Pero lleva años esperando. Hay dinero privado listo, hay un plan detallado, pero no se mueve.

Mark

¿Quién detiene el proyecto? ¿El gobierno?

Mimi

No es tan simple. Requiere decisiones políticas, coordinación entre niveles de gobierno, permisos. El sector privado dice que está listo para invertir 550 millones de dólares, pero necesita certeza de que el proyecto va a avanzar.

Mark

¿Y si no se desbloquea?

Mimi

Ucayali y otras regiones siguen pagando los precios más altos del país, a pesar de tener el recurso. Cada mes que pasa, 2,5 millones de personas pierden la oportunidad de acceder a energía más barata.

Mark

¿Es solo un problema de dinero o hay algo más?

Mimi

Es un problema de visión. El país puede seguir repartiendo subsidios cada vez que hay crisis, o puede invertir en infraestructura que resuelva el problema de raíz. Son dos caminos muy distintos.

  • Subsidios del 15-20% anunciados para transportistas en Lima y Callao
  • Proyecto Siete Regiones: 3.700 km de redes de gas natural, 550 millones de dólares de inversión privada
  • Beneficiarios potenciales: 2,5 millones de consumidores residenciales en siete regiones
  • Ucayali y otras regiones pagan los precios de energía más altos del país a pesar de poseer recursos

El gobierno anunció subsidios del 15-20% a transportistas, medida necesaria pero insuficiente según el gremio de hidrocarburos. Ucayali y otras regiones poseen gas natural pero carecen de infraestructura; el proyecto Siete Regiones requiere 550 millones de dólares de inversión privada.

La Sociedad Peruana de Hidrocarburos respalda subsidios temporales del gobierno pero exige políticas energéticas de largo plazo que aprovechen recursos nacionales de gas y crudo para garantizar energía competitiva.

El gobierno peruano anunció hace poco un paquete de subsidios para aliviar la presión sobre transportistas y usuarios de transporte en Lima y el Callao, ofreciendo descuentos del 15 al 20 por ciento en los precios de combustibles. Es una respuesta directa a la crisis que ha golpeado a familias, pequeños negocios y operadores de carga en distintas regiones del país, donde el aumento de precios ha erosionado márgenes de ganancia y presupuestos domésticos. Pero para la Sociedad Peruana de Hidrocarburos, esos subsidios, aunque necesarios en el corto plazo, son apenas una venda sobre una herida más profunda.

El gremio expresó su solidaridad con los afectados pero fue claro en su diagnóstico: el país no puede seguir dependiendo de inyecciones de dinero público para mantener los precios bajos. Lo que Perú necesita, según Felipe Cantuarias, presidente de la SPH, es una estrategia energética de verdad, una que ponga a trabajar los recursos de hidrocarburos que el país ya posee. "Los mecanismos de alivio son importantes, pero no pueden reemplazar una política energética de largo plazo", señaló. El gremio insiste en que invertir en infraestructura, promover nuevas inversiones y desarrollar la capacidad de producción es la única forma de garantizar energía más competitiva y segura para todos.

Ucayali, la región selvática donde comenzaron las protestas por los precios, es el caso de estudio perfecto. Tiene gas natural en su territorio. Tiene el recurso. Lo que le falta es la infraestructura para sacarlo del suelo y llevarlo a los hogares y negocios que lo necesitan. Cantuarias fue directo: "Lo que falta no es el recurso, sino masificar su consumo y desarrollar la infraestructura necesaria para que este recurso beneficie a todos". Es una paradoja que resume el problema: regiones ricas en energía pagan los precios más altos del país porque no tienen forma de acceder a lo que está bajo sus pies.

Para resolver esto existe el proyecto Siete Regiones, un plan que lleva años en los escritorios. Contempla la construcción de 3.700 kilómetros de redes de gas natural que conectarían Ucayali, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Junín, Cusco y Puno con una tarifa nivelada, la misma que pagan en Lima. La inversión requerida es de 550 millones de dólares, financiada completamente por el sector privado, sin costo para el Estado. El beneficio potencial es enorme: más de 2,5 millones de consumidores residenciales tendrían acceso a gas natural a precios justos.

Pero el proyecto sigue esperando. Cada mes que pasa sin que se firme es un mes más en que esas regiones pagan energía cara, según Cantuarias. El gremio sostiene que todo está listo, que la inversión privada está disponible, que solo falta la decisión política para destrabar el proyecto. Es un argumento que toca un nervio: hay una solución sobre la mesa, hay dinero privado dispuesto a invertir, hay millones de personas que se beneficiarían, pero el proyecto no avanza.

La SPH plantea un cambio de perspectiva más amplio. En lugar de subsidiar indefinidamente, el país debería poner en valor sus reservas de crudo y gas, no solo en Ucayali sino en otras cuencas del país. Convertir esos recursos en oportunidades reales de desarrollo, en infraestructura que funcione, en energía accesible que no dependa de decisiones políticas coyunturales. Es una apuesta por la transformación estructural frente a la solución de corto plazo. Los subsidios pueden calmar las aguas por ahora, pero sin cambios profundos en cómo el país gestiona su energía, la presión volverá.

Los mecanismos de alivio son importantes, pero no pueden reemplazar una política energética de largo plazo
— Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos
Cada mes que este proyecto no se firma es un mes más en que las regiones pagan la energía más cara del país, a pesar de contar con el recurso en su propio territorio
— Felipe Cantuarias
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