Durante décadas, el psicólogo John Gottman ha observado que las parejas no se rompen por discutir, sino por no saber cómo hacerlo. Su investigación revela que el conflicto, lejos de ser una amenaza, cumple una función esencial: el entendimiento mutuo. La clave no está en evitar el desacuerdo, sino en reconocer cuándo el cuerpo ha dejado de ser un aliado en la conversación, y saber retirarse a tiempo para poder regresar.