En el vasto tablero del comercio global, Goldman Sachs señala una anomalía que el mercado parece resistirse a reconocer: el yuan chino, respaldado por un superávit comercial histórico y una economía que pivota hacia la manufactura avanzada, cotiza muy por debajo de lo que sus fundamentos justifican. La estimación del banco —una subvaloración de entre 20% y 25%— no es solo un dato técnico, sino una pregunta sobre cómo los mercados construyen consensos y cuánto tiempo pueden ignorar la evidencia. La apreciación gradual que Pekín parece dispuesta a tolerar entrelaza ambición geopolítica, pragmati
Goldman Sachs: el mercado subestima la apreciación potencial del yuan frente al dólar
La gente subestima hasta dónde puede llegar este movimiento
¿Por qué Goldman Sachs cree que el mercado está tan equivocado sobre el yuan? Parece una apuesta bastante específica.
Porque los números comerciales de China son muy claros. Tiene un superávit de 805.500 millones de dólares en ocho meses. Eso debería presionar la moneda hacia arriba, pero el mercado no está reaccionando.
Espera, ¿cuánto tiempo lleva Goldman Sachs haciendo estas predicciones? Porque si han estado revisando al alza sus pronósticos repetidamente y el mercado aún no se mueve, tal vez el mercado sabe algo que Goldman no.
Es un punto justo. Pero Trivedi dice que cada vez que revisan, el consenso aún no se ha puesto al día. Eso sugiere que la gente simplemente no está prestando atención a los fundamentales.
¿Y qué hay de las acusaciones de que China mantiene el yuan débil artificialmente? ¿Eso no complica el argumento?
China rechaza eso. Dice que sus exportaciones son fuertes porque es competitiva, no porque manipule la moneda. Y de hecho, ha permitido que el yuan se aprecie frente a la mayoría de las divisas principales.
Pero ¿cuánto de esa apreciación es voluntaria y cuánto es presión internacional? Porque si Pekín está siendo forzada a permitir esto, eso es diferente a decir que quiere una moneda más fuerte.
Trivedi sugiere que Pekín está más abierta a la apreciación porque quiere mantener relaciones comerciales estables. Eso suena como una decisión estratégica, no como capitulación.
¿Entonces esto es realmente sobre internacionalizar el yuan? ¿Convertirlo en una moneda de reserva?
Sí. Una moneda más fuerte hace que los activos chinos sean más atractivos globalmente. Es parte del plan de Xi Jinping de darle al yuan un papel central en las finanzas mundiales.
Pero los analistas de Bloomberg pronostican solo una apreciación a 6,68 para fin de año. Goldman dice 6,40 en un año. Eso es una diferencia real, pero no es dramática. ¿Cuánto riesgo hay en que Goldman esté simplemente siendo más optimista que el promedio?
Siempre hay riesgo. Pero Goldman está viendo algo que otros no: que el consenso es demasiado conservador dado el superávit comercial.
¿Y si el dólar se fortalece más de lo esperado? ¿Eso mata la tesis?
Probablemente. Pero Goldman apuesta a que incluso con un dólar fuerte, el yuan tiene suficientes fundamentales para apreciarse.
Il Polso
- Goldman Sachs advierte que el yuan está infravalorado entre 20% y 25%, una brecha que el mercado de divisas de 9,5 billones de dólares diarios sigue ignorando con llamativa persistencia.
- El superávit comercial chino de US$805.500 millones en apenas ocho meses genera una presión alcista sobre la moneda que, según los analistas del banco, debería ser imposible de sostener a la baja.
- Mientras Goldman proyecta que el yuan llegue a 6,40 por dólar en un año, el consenso del mercado apenas espera una apreciación marginal hasta 6,68, una divergencia que revela cuán profunda es la desconfianza hacia el activo.
- Pekín, que históricamente resistió la apreciación para proteger sus exportaciones, muestra señales de mayor apertura: el yuan ya tocó su máximo de cuatro años frente al dólar y se apreció más de un 8% frente al euro.
- La internacionalización del yuan —objetivo declarado de Xi Jinping— convierte cada movimiento cambiario en una pieza de una estrategia más larga: transformar la moneda en un activo de reserva global con peso propio.
En el vasto tablero del comercio global, Goldman Sachs señala una anomalía que el mercado parece resistirse a reconocer: el yuan chino, respaldado por un superávit comercial histórico y una economía que pivota hacia la manufactura avanzada, cotiza muy por debajo de lo que sus fundamentos justifican. La estimación del banco —una subvaloración de entre 20% y 25%— no es solo un dato técnico, sino una pregunta sobre cómo los mercados construyen consensos y cuánto tiempo pueden ignorar la evidencia. La apreciación gradual que Pekín parece dispuesta a tolerar entrelaza ambición geopolítica, pragmatismo comercial y la lenta reconfiguración del orden monetario internacional.
Goldman Sachs sostiene que el mercado mundial de divisas está ignorando una de sus apuestas más evidentes: el yuan chino tiene un margen considerable para fortalecerse frente al dólar. Kamakshya Trivedi, director global de estrategia de divisas del banco, estima que la moneda está infravalorada entre un 20% y un 25%, y proyecta que alcance 6,40 por dólar en el próximo año desde los aproximadamente 6,69 actuales. Los modelos internos del banco sugieren incluso que podría tocar el nivel de 6, no visto desde principios de 2014.
Lo que llama la atención de Trivedi es la lentitud con que el consenso del mercado se ajusta a esta realidad. Cada vez que Goldman ha revisado al alza sus proyecciones, el mercado aún no ha llegado a esos niveles. Los analistas consultados por Bloomberg, en contraste, esperan una apreciación mínima hasta 6,68 a finales de año, una diferencia que refleja cuán subestimado está el movimiento.
El argumento central descansa en los fundamentos comerciales: China registró un superávit de US$805.500 millones en los primeros ocho meses del año. Trivedi señala que si se incorporan la balanza por cuenta corriente y la posición externa general, la subvaloración parecería aún mayor. Estos flujos positivos de capital deberían, en teoría, empujar la moneda hacia arriba.
La presión internacional se ha intensificado: socios europeos acusan a China de mantener el yuan artificialmente débil para favorecer sus exportaciones, acusación que Pekín rechaza. Sin embargo, las autoridades han permitido que la moneda alcance su máximo de cuatro años frente al dólar y se aprecie más de un 8% frente al euro. China también acaba de evitar una escalada con la Unión Europea al acordar límites a las exportaciones de vehículos híbridos, señal de un pragmatismo diplomático que se extiende al terreno cambiario.
Desde la perspectiva estratégica de Pekín, un yuan más fuerte se alinea con el objetivo declarado de Xi Jinping: construir una moneda con peso en el comercio internacional y, eventualmente, con estatus de reserva global. Una apreciación gradual y sostenida haría los activos chinos más atractivos para inversores globales y daría coherencia a esa ambición. El desafío, concluye Trivedi, es si el mercado de divisas mundial terminará reconociendo lo que Goldman Sachs ya ve con claridad.
Goldman Sachs sostiene que el mercado mundial de divisas, que mueve 9,5 billones de dólares diarios, está pasando por alto una de sus apuestas más claras: el yuan chino tiene espacio considerable para fortalecerse frente al dólar estadounidense. Kamakshya Trivedi, director global de investigación en estrategia de divisas, tasas de interés y mercados emergentes del banco, calcula que la moneda china está infravalorada entre un 20% y un 25%, una brecha que describe como estimación "conservadora". Su pronóstico es que el yuan alcance 6,40 por dólar en el próximo año, partiendo de los aproximadamente 6,69 actuales. Los modelos de valor razonable del banco incluso sugieren que la moneda podría llegar a tocar la cifra de 6, un nivel que no se veía desde principios de 2014, cuando el capital especulativo fluía hacia China con rapidez.
Lo que sorprende a Trivedi es cuán lentamente el consenso del mercado y los futuros de divisas se están ajustando a esta realidad. "La gente subestima hasta dónde puede llegar este movimiento", afirmó en una entrevista reciente. Cada vez que Goldman Sachs ha revisado al alza sus proyecciones, el mercado aún no ha alcanzado esos niveles. El banco ve este proceso como gradual pero sostenido, no como un salto abrupto. Mientras tanto, los analistas consultados por Bloomberg mantienen pronósticos mucho más conservadores: esperan que el yuan se aprecie apenas hasta 6,68 a finales de año en los mercados extraterritoriales.
El argumento fundamental de Goldman Sachs descansa en los números comerciales de China. El país registró un superávit comercial de 805.500 millones de dólares durante los primeros ocho meses del año. Trivedi señala que si se consideran también los resultados de la balanza por cuenta corriente y la posición externa general de China, la subvaloración del yuan parecería "mucho mayor". Estos flujos de capital positivos, en teoría, deberían presionar la moneda hacia arriba. "Por lo tanto, en mi opinión, no cabe duda de que la moneda está significativamente infravalorada", afirmó.
La presión internacional sobre el yuan se ha intensificado en los últimos meses. Socios comerciales europeos han acusado a China de mantener una moneda artificialmente débil para impulsar sus exportaciones. Pekín rechaza estas críticas, argumentando que los ajustes cambiarios no resolverán los desequilibrios estructurales de la economía mundial y que la fortaleza de sus exportaciones refleja competitividad industrial genuina. Sin embargo, las autoridades chinas han permitido que el yuan se aprecie frente a la mayoría de las principales divisas, y la moneda ha alcanzado su máximo de los últimos cuatro años frente al dólar. En el contexto de un dólar que se ha recuperado por tensiones geopolíticas e inflación persistente, el yuan se destaca como una de las pocas monedas con potencial para una apreciación más sostenida.
Trivedi sugiere que los responsables políticos chinos podrían estar mostrándose más receptivos a una mayor apreciación del yuan, en parte porque reconocen la importancia de mantener relaciones comerciales estables. China acaba de evitar una escalada de fricciones con la Unión Europea al aceptar limitar las exportaciones de vehículos híbridos tras negociaciones que concluyeron recientemente. El yuan ya se ha apreciado más de un 8% frente al euro este año. Esta apertura también refleja cambios en la estructura del sector exportador chino, que depende cada vez más de tecnologías avanzadas y fabricación sofisticada, no solo de productos de bajo costo.
Desde la perspectiva de Pekín, un yuan más fuerte se alinea con objetivos estratégicos más amplios. El presidente Xi Jinping se ha comprometido a crear una moneda fuerte que juegue un papel central en el comercio internacional, la inversión y los mercados de divisas, y que eventualmente adquiera estatus de moneda de reserva mundial. Una apreciación modesta, gradual pero sostenida del yuan contribuiría a este objetivo de internacionalización, haciendo que los activos chinos resulten más atractivos para inversores globales. Trivedi ve coherencia entre esta apreciación y la situación macroeconómica subyacente de China. El desafío ahora es si el mercado de divisas mundial finalmente reconocerá lo que Goldman Sachs ya ve.
Citazioni salienti
La gente subestima hasta dónde puede llegar este movimiento. En cada etapa en la que hemos revisado al alza la previsión, creo que me ha sorprendido hasta qué punto el consenso y los mercados de futuros aún no se han puesto al día— Kamakshya Trivedi, Goldman Sachs
Nuestra opinión es muy sencilla: creemos que será un proceso gradual, pero que será sostenido— Kamakshya Trivedi, Goldman Sachs