Bajo la superficie de Andalucía, el agua desaparece en silencio mientras las instituciones que deberían protegerla miran hacia otro lado. El Gobierno central y la Junta andaluza evitan declarar sobreexplotados los acuíferos en deterioro, calculando que el coste político de enfrentarse a los agricultores supera, por ahora, el coste humano de dejar sin agua a miles de vecinos. La Confederación del Guadalquivir llega incluso a disuadir a municipios como Jódar de solicitar la protección legal que les corresponde, convirtiendo la burocracia en cómplice del agotamiento. Es una historia antigua: lo u
Gobierno y Junta retrasan declarar sobreexplotados acuíferos andaluces que se secan
Miles de habitantes en pueblos andaluces enfrentan riesgo de desabastecimiento de agua potable por agotamiento de acuíferos no protegidos administrativamente.