En la región del Biobío, tres proyectos de transporte público que enfrentaban el colapso fueron rescatados por el gobierno, pero a un costo que trasciende lo presupuestario: el cambio de modelo de concesiones a obra pública directa ha puesto en entredicho la confiabilidad de las reglas del juego para la inversión privada en Chile. Lo que sobre el papel parece una solución pragmática revela, en su fondo, una tensión más antigua entre la urgencia política y la estabilidad institucional que los mercados necesitan para confiar.