En un momento en que Europa busca afirmar su lugar en un mundo geopolíticamente fracturado, Generali ha comprometido 300 millones de euros para sostener la columna vertebral productiva del continente: sus pequeñas y medianas empresas. El llamado Programa de Soberanía Europea no es un gesto simbólico, sino una arquitectura financiera deliberada que convierte el capital asegurador en un instrumento de autonomía estratégica. La iniciativa refleja una convicción creciente entre los grandes inversores privados: que la resiliencia de Europa no puede depender únicamente de los Estados, sino que exige