La prevalencia de nódulos tiroideos aumenta con la edad debido a cambios acumulativos en la glándula, afectando a más del 50% de personas mayores de 60 años. La mayoría de nódulos benignos asintomáticos no necesitan cirugía; la vigilancia periódica es suficiente, evitando el sobretratamiento que es un problema real en la práctica clínica.